martes, marzo 11, 2008
Muy gris.
O al menos en eso pensaba el fin de semana ante pasado, cuando me junté de nuevo con mis amigos del colegio, a 10 años de haber salido de él, y nos pusimos a tomar como cosacos.
Quizás no haya sido completamente riguroso con la semántica, pero básicamente la idea que me dejó todo ello fue que no existe tal cosa como la madurez, sólo está el volverse gris. Como los malos de Momo.
La responsabilidad, el hacerse responsable de tu vida y de tus actos, nada tiene que ver con madurar. Uno puede seguir haciendo cosas increíblemente inmaduras y tomar responsabilidad al respecto.
La gente crece pero sigue igual, siguen siendo niños asustados e indecisos, que no se conocen a sí mismos y menos aún son capaces de aprehender lo que existe allá afuera. Algunos siguen necesitando padres desesperadamente y buscan a Dios.
Otros, asustados, trabajan y se toman este mundo muy en serio, para no tener que pensar. Y hablan de política y de dinero.
La mayor parte, aterrados ante la idea de que no hay nadie quien te diga qué hacer, se refugian en grupos sociales y religiones que los restringen, que les dicen qué es bueno y qué es malo, y qué no pueden hacer. Les da lo mismo que eso vaya en contra de ellos mismos, son demasiado cobardes para hacer sus propias reglas.
Porque uno puede hacerlo, sin caer en el mal. No es la forma más fácil y cómoda de vivir, pero no es imposible.
Sin necesariamente estar dándomelas de ser superior ni nada parecido, después de ver a mis amigos, me dio la impresión de que al menos nosotros lo estamos consiguiendo.
miércoles, febrero 20, 2008
First Life
De una forma u otra, me parecía que el mundo era algo extraño, sucio y amenazador. No encontraba belleza ni en los paisajes, ni en las calles, ni donde se me decía que tenía que ver lo bonito. Y a medida que fue creciendo, las cosas no mejoraron. No lograba disfrutar estar vivo.
Quizás fue por eso que, entrando a la adolescencia, me fascinó tanto la idea del suicidio. Obviamente otros factores influían, como mis bajas notas, baja autoestima, y ser emocionalmente abusado en el colegio, pero de todos modos eso no es algo tan fuera de lo común. Lo que no deja de ser lamentable.
Mi padre, un escéptico convencido, compraba todos los meses el Muy Interesante. Y se enorgullecía mucho de que yo, teniendo unos siete u ocho años, lo leyese también. En lo que quizás no se fijó fue en qué cosas leía. Mientras a él le interesaban los artículos puramente científicos, yo alucinaba con aquellos que, encasillados como "Anomalías", hablaban del origen de la leyenda del hombre lobo, de vampiros, de Ovnis, sobre la colonización espacial, robots, astronaves y todo lo que implicase soñar, alejarse de lo mundano y mirar el horizonte.
Después vinieron los libros de Tolkien, y Asimov, Star Wars, Robocop, y hasta ahora no he parado con esas cosas.
No recuerdo exactamente cuando sucedió, aunque sé que fue cuando tenía entre 16 o 17 años. Las cosas no habían cambiado demasiado para mí; seguía siendo el raro del colegio pero ya no me molestaban tanto. Seguía llevándome mal con mi familia aunque no me quedaban muchos años mas de eso. Y definitivamente me seguía yendo mal en el colegio.
Como dije antes, los recuerdos son un tanto difusos, pero involucran el haberme sentido completamente desesperado, solo y hastiado del mundo. Y literalmente, de un día para otro, todo cambió.
Desde entonces amo el reflejo de las farolas sobre las hojas verdes de los árboles. O cómo el sol al amanecer y atardecer ilumina las ramas de los árboles. No me se el nombre de ningún árbol, por cierto, pero eso carece de importancia.
Me enamoré de los viejos edificios y las casas antiguas, de caminar por las noches cuando las sombras se apoderan del mundo y las cosas irracionales nos parecen muchísimo más posibles y pareciese que sólo quedas tu sobre la faz de la tierra.
Fue un lento proceso, pero finalmente me empecé a interesar por todo. Los días ya no me parecían largos y aburridos, y hasta las cosas más mundanas me parecían fascinantes y llenas de interés.
Y luego llegó ella, por supuesto. La mujer que me enseñó a amar y ser feliz, y quien lleva haciendo todo eso en mi vida desde hace casi 9 años.
Pero tengo una teoría. No es gran cosa, pero es mía y me gusta.
Cuando uno es un pendejo, no puede ver muy bien. Es una especie de miopía mental. Uno es incapaz de relacionar las causas con los efectos, ni de entender que existe un mundo mucho más grande más allá de las salas de clases, así como eventos más importantes que la fiesta del viernes por la noche. Algunos piensan que es precisamente vivir en esa burbuja, en esa ignorancia, lo que hace que uno sea tan feliz a esa edad. Y que cuando uno se encuentra con la realidad, la vida deja de brillar poco a poco.
Yo pienso que esos son los viejos grises que a los treinta ya están pensando en jubilarse, aquellos que mueren en vida y se transforman, como dijeron los Fiskales, en esos adormilados zombies en el metro.
Cuando uno empieza a ver la vida como un sistema, empieza a comprender la extensión de cada objeto y las ramificaciones de cada acción, ahí es cuando las cosas se ponen interesantes. Cuando la brisa fresca que sopla por las noches, en los primeros y últimos días de verano se hace algo que renueva el alma, cuando cada vez que pruebas una pizza te sabe como si fuese lo mejor del mundo conocido.
Cuando uno se siente más feliz de estar viviendo, que de soñar en vivir otras cosas.
viernes, febrero 08, 2008
Más reflexiones de micro
En aquella época me interesaba escribir mucho más que ahora. Posiblemente haya sido consecuencia de mi necesidad desantendida de cultivar mi cerebro, pero siempre se me ocurrían cosas sobre las cuales escribir. Lo cual es muy diferente a escribirlas realmente, por cierto.
Por eso el otro día, mientras me bañaba en la mañana, pensaba que resultaba irónico el que en aquella época haya tenido tantas cosas sobre las cuales escribir y ningún medio donde hacerlo, y ahora que lo tenía no se me ocurrían cosas.
Camino hacia el metro, ese horrible transporte que consiste en morir sofocado y aplastado, y me pongo a pensar que quizás sea, simplemente, que me he vuelto más tonto con los años y haya olvidado lo que era pensar sobre cosas, reflexionar sobre las grandes incógnitas de la vida y todo lo demás. Eso era algo que me daba muchísimo miedo, por cierto, en aquella época. Pensaba que si eso me sucedía me volvería gris y siniestro, como los malos de Momo. Sin embargo, ninguna de las dos cosas fueron como las pensé.
El asunto es que, y aún recordando mi primer trabajo, cuando uno se mete en una pega como la de vendedor de libros, o cajero, o comida rápida, o similares, uno aprende rápidamente que uno de los grandes secretos para subsistir es precisamente no pensar. No sólo porque si uno se pone a pensar y analizar su situación tiende a deprimirse y sentir ganas de matar a todos los que te rodean por lo charcha y gris que es el trabajo de ese tipo, sino porque los jefes que tiene uno en esos trabajos suelen ser unas mierdas humanas que empezaron en ese trabajo y 10 años después siguieron haciendo lo mismo, jamás tuvieron la fuerza como para buscar otra cosa y la verdad, conociendo esa pega, uno no se sorprende que después de tener que tragar tanta mierda lo único que sepan hacer es vomitar esa mierda, lamentablemente, hacia sus subordinados.
Claro que hay un par de excepciones, gente que es feliz haciendo ese trabajo, como mi amigo Mario, y que por lo tanto están donde quieren estar en la vida, y ayudan a los demás a sobrellevar las cosas como lo hizo conmigo, de hecho. Pero no son muchos.
En fin, mi linea de pensamiento fue: nada que escribir -> olvidé pensar sobre cosas -> la necesidad de trabajar me atrofió el cerebro
Pero claro, uno trabaja porque necesita satisfacer las necesidades básicas de la vida. Como tener donde dormir, comer, vestirse, etc. Yo siempre tuve esas cosas, pero de todas maneras tuve que trabajar porque no se trataba de quedarse de vago toda la vida. Pero cuando uno está preocupado por satisfacer esas necesidades básicas, cuando uno no nada en la abundancia, tiende a olvidar las grandes preguntas filosóficas como ¿de dónde venimos, quiénes somos y adónde vamos? y reemplazarlas por otras más pragmáticas, del tipo ¿cómo voy a terminar el mes? y ¿qué voy a comer hoy?.
Y seguí preguntándome, cuando entonces ya había salido al fin del metro y estaba tomando micro con la refrescante brisa matutina de la última semana, ¿es necesario todo ese circo? ¿de qué sirve enredarse con preguntas que no van a tener respuestas certeras? ¿es necesario pensar tanto?
Si bien es cierto que la profundización en ciertos temas lleva a un refinamiento al respecto, a una especie de tecnicismo conceptual que resulta sumamente útil a la hora de hacer cosas, y que por otro lado menos práctico el interesarse por preguntas existencialistas ha llevado a mucha gente a hacer maravillosas novelas y películas las cuales a través de metáforas intentan explicar la vida, eso se resume a entretenimiento. En el sentido de que valor práctico, así como "esto te va a dar de comer y donde vivir", no tiene. Menos para el autor, claro.
Oséase, por una lado el pensar mucho nos ha traído las ciencias, y por otro, el entretenimiento. Pero, ¿de qué sirve todo eso a las personas que simplemente van pasando por ahí, aquellos que no son parte del cuerpo científico y no producen arte? Sólo están ahí para consumir los productos de ambos bandos, después de todo. Y sin embargo, nos seguimos sumiendo en una existencia llena de dudas y questionamientos internos, no podemos parar de preguntarnos "¿por qué" aunque no tengamos forma de conocer la verdad y, aunque la tengamos, no sabríamos que hacer con ella.
Y entonces, y esto fue cuando la micro iba doblando por el estadio italiano (por ende, el sueño y el hambre me estaban afectando y posiblemente ya no pensaba con demasiada claridad) me puse a pensar ¿Y si todo esto es parte de un gigantesco plan malévolo? ¿Y si a los malos les conviene que nos pasemos la vida inquietos, muchas veces angustiados, con preguntas existencialistas o debates sin sentido respecto a la ciencia y el arte, y así nos alejan del mundo real, físico e inmediato, y de esta forma ellos pueden hacer lo que quieran con él sin que nos demos cuenta?
Fue entonces, cuando me sorprendí a mi mismo y me dije "mírate, ya estás pensando de nuevo, idiota".
Damn.
martes, enero 08, 2008
Imaginación
Algunos filósofos piensan que la realidad está definida por los sentidos, por lo que percibimos. Que el mundo no es algo objetivo. En otras palabras, lo que nosotros imaginamos que es, es lo que el mundo es.
La imaginación es algo curioso. Principalmente jodido, pero curioso. He conocido a gente con poca imaginación. Llevan vidas mucho más simples, más tranquilas y sin grandes complicaciones espirituales, pero principalmente aburridas. Pero no son infelices. Uno pensaría que sí, pero la verdad es que la simpleza es un gran método para llevar la vida, uno soporta sus altibajos de mejor forma. Pero lo cierto es que cuando uno tiene imaginación, eso también sirve.
Mi jefe no entiende del todo cómo puedo vivir sin creer en Dios. Sin ser católico, o sin tener otra religión. Eso tampoco es demasiado difícil.
Probablemente la vida no sea tan emocionante como a mí me lo parece. Pero lo prefiero así; es mi imaginación la que me hace ver el mundo así.
Hace ya un tiempo me di cuenta de que no necesitaba que mi vida fuese un gran acto heroico, que no necesitaba ser un destacado intelectual, ni un autor importante. Que me bastaba ser yo, que todo lo que necesitaba era la tranquilidad de saber que estaba siendo honesto conmigo mismo, con las cosas que hacía, y con los demás.
Y para ser sincero, la vida que llevo ahora, no la cambiaría por nada en el mundo.
Durante varios años, esto ha sido lo único que veo por la ventana. Cuando el invierno seca todas las hojas, no se ven más ventanas que esa única, oscura y polvorienta de la derecha. ¿Da un poco de cuco no?
Tan sólo espero nunca imaginar un rostro que me devuelva la mirada detrás del vidrio ¬¬
miércoles, diciembre 12, 2007
¡¡¡El fin se acerca!!!
Se supone que el fin de año en realidad no es nada especial. Me explico; uno tiene el día y la noche. Por lo tanto, por mucho que uno diga "el tiempo es una concepción humana para medir su existencia" uno no puede negar que cada cierto rato hay sol, y cada cierto rato no. Tampoco uno puede negar que la tierra da una órbita completa alrededor del sol y que a eso lo llamamos un año. Pero aún así no se tarta de medidas lógicas o verdades absolutas; después de todo la existencia de los años bisiestos es una prueba de la imperfección del sistema de medida.
Sin embargo, cada fin de año percibo esa sensación de que se acerca el fin de algo. Quizás simplemente se trate de la fuerza generada por millones de personas pensando lo mismo, pero está ahí, esa sensación de finalidad, de cambio, de muerte y renacimiento, como si se tratase de algo que va más allá de nosotros mismos, algo que, a falta de encontrar otra palabra, tiene un sentido cósmico.
Y ese fin de ciclo, esa muerte, no me atrae porque haga un balance de lo que haya hecho y conseguido durante el año, y en lo que haya fallado. Nunca hago ese tipo de cosas, no sólo porque crea que es algo inútil sino porque no tengo tan buena memoria; ni siquiera me acuerdo de mi estado emocional de hace un año. Cuando era un adolescente, sentía esa necesidad de hacer algo trascendente, algo de importancia, algo por lo cual ser reconocido y admirado por mis pares. Desde entonces, la vida se encargó de recordarme que era nada más que un simple y ordinario mortal, no demasiado inteligente y mucho menos especial de lo que me creía por aquel entonces. Tampoco se trata de que ahora me conforme con estar vivo y respirar, pero me tomo las cosas con más calma. Debe de ser porque, en algún momento, me di cuenta de que prefería ser feliz, a ser importante.
Y ahora, soy considerablemente feliz.
jueves, noviembre 29, 2007
Cuento: El Poema
Se puede descargar AQUI
(Es un botón azul a la derecha, arriba, que dice "download file", en caso de que no se hayan dado cuenta XD)
Para quienes lo descarguen y lean, por favor tengan en consideración que aún me faltaba mucha experiencia en estilo y desarrollo. Podría corregirlo, pero no le veo el punto; el cuento corresponde a una época de aprendizaje y debe quedarse tal y como está. Por lo demás, no estoy muy seguro de haber mejorado mucho desde entonces.
Esta vez si agradecería algún que otro comentario al respecto, estimados lectores anónimos :D
Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto.
miércoles, noviembre 07, 2007
Sigo aquí.
Pero he estado ocupado. Y claro, puedo excusarme en el hecho de que soy hombre, y por lo tanto es evidente que no puedo hacer dos cosas a la vez. O vivo mi vida, o escribo sobre ella.
Daniela y yo nos compramos un departamento. Eso es algo que me tuvo, cuando menos, distraído de todo lo demás. No sé qué más decir al respecto, excepto que aún me da un poco de susto hablar de eso. Por la vieja superstición de que cuando uno habla de algo que desea mucho, antes de que esto se concrete del todo, las cosas salen mal. Así que ya me extenderé sobre ello cerca de mayo del próximo año, que es cuando nos deberían entregar las llaves.
Al fin llegó el verano. No la primavera, sino que directamente el verano, con 31°C y todo. Y eso, que para mucha gente no es muy importante, para mí lo es. Así como el frío me deprime, me detiene y me mata, el calor me vitaliza. El simple hecho de salir a la calle y sentir el calor suave de las mañanas me pone de bueno humor, al igual que por las tardes ver el sol del atardecer caer sobre los árboles llenos de hojas verdes. La belleza de esas visiones me hace sentirme feliz, así como por que sí.
Y a pesar de los dos hechos anteriores, sigo preocupado por escribir. Aunque desde hace semanas no consigo más que un par de líneas, anotaciones, ideas sueltas. Pero al menos, son cosas buenas. Así que me he dedicado a digitalizar las anotaciones que he estado haciendo durante años (parece mentira que esté intentando sacar esta historia adelante desde hace más de 7 años) y que recién ahora me empiezo a tomar más en serio. O quizás menos en serio, pero con más disciplina.
Lo que me lleva a otra de las cosas buenas que me han sucedido últimamente, que sería Ygdrasil.
Conocí a Jorge Baradit a través de Sedice, otrora una gran web de literatura, ahora un reducto más conocido como SeDicta. Jorge, escritor de ciencia ficción chileno, no sólo consiguió escribir un gran, gran, gran libro cyberpunk, sino que además lo publicó. Para la Feria del Libro de la semana pasada, estuvo en una mesa redonda hablando de ciencia ficción y fantasía chilena con otros 3 autores. Para allá fuimos con Daniela, mi incansable compañera en mis asomos literarios (y contacto con Jorge, por lo demás) y me sucedió algo curioso cuando vi a todos esos escritores hablando de lo que hacían. No me dieron especiales ganas de estar entre ellos. Es más, intenté imaginar la situación y no sólo no sabría de qué hablar, sino que pasaría todo el rato temiendo que alguien preguntase "¿Y tardaste 7 años en escribir esto?"
Lo que me sucedió es que me sentí seducido por la literatura chilena. Me había terminado de leer Ygdrasil esa misma mañana, antes de ir a la Feria, y cuando los escuché hablar acerca de las historias que habían hecho, sobre la enorme cantidad de gente escribiendo en el género y el orgullo que sienten de eso, me sentí impulsado a meterme en la onda. A empezar a leer más. Y a escribir, también.
Ahora, mientras estoy digitalizando historias cortas e ideas que escribí cuando estuve en el hospital hace un par de años (y que menos mal que se me ocurrió hacerlo pues están considerablemente deterioradas y borrosas) y mientras digitalicé todo un cuaderno que comprendía textos del 2002 hasta el 2005, no sólo he tenido la ya vieja sensación de "¿Y esto lo escribí yo?" sino que vino acompañado de "Chucha que escrito cosas". Es como descubrir los textos inéditos de otra persona, sentirse fascinados por ellos y empezar a ordenarlos para redactar historias. Porque, y de eso me doy cuenta ahora, gran parte de todo está escrito, ahora es necesario poner finales (o inicios, en algunos casos) y redactar.
Pero lo que es curioso, es que en el fondo todo se reduce a cómo ha cambiado mi vida eso de tener un departamento, el cual terminaré pagando probablemente con mi jubilación. Ahora empiezo a ver lo que tengo por delante de vida como un proyecto más concreto, como un camino más claro. La vida misma me parece más definida, soy más consciente de que está ahí. De que no podré huir por la puerta trasera porque tendré una responsabilidad, no sólo hacia mi mismo sino que además con mi pareja. Y que eso no está recién ahora, ha estado desde hace muchos años, simplemente no me había dado cuenta.
Y no entiendo cómo todo eso puede asustar a tanta gente. A mi me parece fascinante. Y maravilloso.
jueves, septiembre 27, 2007
He volvido
Tengo varios proyectos. Proyectos de los cuales hablo bastante, pero no tanto como escribo. Son proyectos viejos, con uno nuevo para la colección. Los llevo trayendo conmigo desde hace mucho tiempo; uno de ellos incluso varios años. A pesar de ello, tengo muchísimas ganas de liberarme de ellos.
- El más nuevo es una serie de cuentos de terror que tienen un fantasma en común. Uno con muy, muy mala leche.
- Otro es una historia de ciencia ficción post apocalíptica. Es curioso, he analizado varias veces mi fijación por este tipo de historias y todavía no he encontrado otra explicación que no involucre ideas misantrópicas.
- Hay uno con la idea (no demasiado original, como he podido comprender con el paso de los años) de una versión onírica de esta ciudad y la desafortunada vida de un joven en ella.
Y aparte de todo eso, encontré un cuaderno lleno de fragmentos, ideas y tonterías varias.
¿Seré capaz de terminar al menos una de esas cosas antes de que termine el año?
lunes, septiembre 03, 2007
Flojera
Hace casi una semana que no he escrito nada que valga la pena, a pesar de estar bastante entusiasmado con los tres proyectos de historias que tengo.
Instalé el Freelancer y el Prince of Persia 3 hace más de una semana y ni siquiera he jugado al primero; el segundo lo tengo botado.
Bajé la discografía de Soulfly, tampoco he hecho nada con eso.
Con suerte, he leído algunos comics que tenía en espera de las colecciones que sigo. Tampoco los he leído todos.
Y he tardado casi dos semanas en actualizar esto.
Creo que necesito vacaciones, desesperadamente. Desconectarme de todo por completo. Por eso espero con muchas ganas lo que a este paso se podrían calificar "vacaciones de septiembre", y descansar de una vez.
Quizás para entonces, recupere fuerzas. Y ganas.
Hasta entonces...
viernes, agosto 17, 2007
Cuando pensaba en hacerme escritor, me imaginaba escribiendo crónicas, y columnas de opinión. O sea, a toda persona que se considere medianamente ingeligente (y yo, por esa época, me consideraba inteligentísimo) le gusta que le pregunten la opinión de distintas cosas. O ponerse a hablar de lo que fuese. Y ser famoso, claro.
Nuestra sociedad, en este minuto, tiene una obsesión insana con ser famoso. Debe de ser el frío anonimato de las masas el que impulsa a los pendejos matarse y desvivirse por tener el fotolog más visitado y el Messenger con más contactos; a otros los impulsa a contar detalles de su vida privada (aburridísimos, por cierto) en la tele o ir a un reality. En el caso de mi generación, o al menos de mi círculo de amigos, el cuento iba más por hacerse famoso por algo intelectual.
No sé en qué momento perdí la necesidad de hacerme conocido, o si fue antes o después de que me di cuenta de que mi opinión no era gran cosa como para girtarla a los cuatro vientos. Pero es algo, y supongo que por eso decidí escribir un blog.
Y si me ha costado trabajo encontrar un tema con el que ir posteando a intervalos no mayores de un mes, es porque no se me ha ocurrido opinar sobre los acontecimientos actuales. Ni por libros, ni películas. Y mi vida, dentro de todo, es bastante fome, aunque al menos no rutinaria, y sólo por eso ya soy feliz.
Hace poco me hicieron una entrevista en el único foro del cual participo activamente. Ha sido lo más parecido a sentirse famoso que he podido vivir, y fue divertidísimo, pero dudo que sea una meta de vida. Al menos no para mí.
Si alguien quiere leer la entrevista, esta se encuentra aquí.
martes, julio 31, 2007
Mentalidad analítica y la ctm...
Aunque me es difícil, eso de no analizar algo.
Por ejemplo, gran parte de nuestra ficción, particularmente en los ámbitos de la fantasía y la ciencia ficción, y sobre todo en el terror, están basados en argumentos mitológicos tal y como lo pureba Joseph Campbell en "El héroe de las mil caras". Uno de los ejemplos más claros de esto se encuentra en Star Wars. Entonces cuando uno lee esto, dice "hey, me gustaría hacer algo distinto" pero lo cierto es que uno apenas puede escapar a su herencia cultural. O sea, podría intentar leer literatura rusa, por ejemplo, para incorporar nuevos arquetipos, pero los rusos también tuvieron un Joseph Campbell que los analizó. Y además, la solución tampoco vale porque si me meto, por ejemplo, a incorporar elementos orientales o hindúes, lo único que se consigue es que el lector occidental no se pueda identificar con lo descrito y pierda interés en la lectura.
Ante lo cual, me suelo, preguntar, si es correcto pensar en escribir como un acto de satisfacción propia (paja) o pensar en escribir como un producto que vender a los demás, no necesariamente desde el punto de vista comercial, sino que más apuntando a la idea de ser apreciado y famoso por lo escrito, a llegar a mucha gente.
Y después uno reflexiona sobre la imposibilidad de escribir algo totalmente original, ya lo decía el simpático de Julio césar... y entonces uno se pregunta "ok, si no hay originalidad, ¿a qué se debe el éxito asombroso de ciertas novelas?". Y ahí si que te puedes volver loco buscando teorías, de que fue el tiempo perfecto para publicar, que tuviste suerte y alguien "influyente" te leyó, que desenterraste un estilo pasado de moda justo cuando los demás se estaban cansando de lo actual, y un larguísimo etc.
Resumiendo:
Así de exagerado soy para analizar las cosas.
Pero afortunadamente un buen amigo mío me prestó los diarios de Kafka y me dijo que me parecía a él, y lo encontré tan histérico y bipolar al pelotudo, y me ofendí tanto por la comparación (porque tenía razón) que me propuse abandonar esa forma de ser y creo haberlo conseguido.
Después de todo, uno tiende a olvidar que lo que uno hace, por lo que uno escribe, tiene como objetivo principalmente, hacerlo feliz a uno. Y secundariamente, entretener y hacer feliz a otro. No cambiar el mundo, ni salvar almas, ni descubrir nuevos paradigmas filosóficos. La literatura es entretenimiento. El que algunas personas lo traten como algo sagrado, indescifrable y divino es simplemente porque en algún punto, alguien se dio cuenta que eso vendía. Y otro se dió cuenta que así se creaba una nueva forma de segregación cultural para personas que por leer o escribir se sentían moralmente superiores al resto. Y ya estoy analizando todo de nuevo...
miércoles, julio 18, 2007
Sucede que hace poco me compré la edición de The Clinic de centro derecha. En parte porque necesitaba sencillar, y en parte, por curiosidad. Hacía mucho que no me compraba un The Clinic; de un tiempo a esta parte se han puesto fomes y se han tirado mucho a un humor escatológico muy adolescente.
Y no sólo The Clinic está fome, la política también. De vez en cuando Lagos Weber se manda una de sus declaraciones en las que no sabes si se está agarrando pal hueveo el solo, o lo está hueveando a uno, pero si está seguro que siempre está hueveando a la derecha.
Y otras veces la derecha se manda uno de sus pastelazos, como la división de opiniones respecto a la multa de Piñera (cada vez que la derecha hace una de esas, me pregunto qué harían con el país si son así de maricones entre ellos mismos) pero por lo demás está fome la cosa. Echo de menos el gobierno de Lagos porque hacía interesante la política. No sólo él era choro para responder a la oposición, sino que además el trío Eyzaguirre, Insulza y Vidal eran sencillamente hilarantes.
En fin, el asunto es que leyendo tanta opinión de derecha, no sólo me pregunté cómo puede haber gente tan imbécil para opinar de ciertos temas (como por ejemplo, encontrar irrelevantes los derechos humanos) sino que empecé a ir más allá y me di cuenta de que el problema no es que nieguen la realidad, sino que viven en una realidad paralela absolutamente distinta a la de uno.
Y no es solamente por la plata.
Llevo años trabajando con gente cuica y muy cuica, y si bien es cierto que muchos de ellos son prepotentes y ordinarios debido al dinero, también es cierto que otros han sabido aprovecharlo y son considerablemente cultos y educados.
El problema, y lo que da susto y rabia, es que los fachos consideran sus ideas políticas como parte de su espiritualidad. Consideran su labor y su obra como algo cercano a la santidad, mezclan religión con política constantemente (posiblemente porque son tan "religiosos" que no pueden separar su religión de la existencia de ellos como individuos, ni la del resto del mundo) y consideran a sus héroes "santos" y su labor sagrada y por lo tanto intocable, sus ideales son dogmáticos y no existe la posibilidad de que estén equivocados, y su misión es una cruzada que justifica todos los medios.
Gente así asusta.
Es más, la gente que piensa así pero que vive al otro lado del mundo, se les conoce como islamistas extremos, y generalmente terroristas.
La izquierda no me atrae en lo más mínimo tampoco, pero si asociamos a la derecha con religión y consideramos que la izquierda es lo opuesto, esta debería estar asociada con la razón. Pero no lo está, y por eso no me atrae.
jueves, julio 05, 2007
Tuve una mañana pensativa. Debe de haber sido el clima.
Mientras caminaba al paradero a tomar micro, pensé que me hacía falta, justo en ese momento, tomar la mano de mi novia.
Cuando estaba en el otro paradero para tomar la segunda micro, pensé en la ansiedad y agresividad que trajo el Transantiago a la gente en general, y si acaso eso tendrá cura algún día.
Mientras miraba el horizonte, sentado en la micro, pensé en cómo ha cambiado en tan poco tiempo, con la cantidad de edificios altos que han estado apareciendo y que han cambiado tanto el paisaje. Después empecé a fijarme en los edificios bajos y viejos que veía al pasar y me di cuenta que en el fondo, a la ciudad le hace falta el cambio. Ahora, pienso que también le hace falta algo de originalidad y arte en su arquitectura nueva.
Pensé al ver a la gente que caminaba y que estaba en la micro, que ellos son el mundo real y no la gente de todas las fotos publicitarias que veía en las micros, en los paraderos y en las calles. Pese a que insistan en hacernos creer que es al revés. Y que de hecho, la belleza de las personas de esas fotos es tan irreal y tan vacía, en comparación a la belleza de la gente común y corriente.
Pensé en todo lo que he estado leyendo los dos últimos días sobre asesinos seriales, y una vez más me pregunté what the fuck is wrong with them. A continuación, pensé en la niña inglesa que raptaron y el sufrimiento de perder a una hija sólo porque es bella. Recordé que algo similar pasaba en el libro que estoy leyendo.
Pensé en por qué me es tan fácil pensar en inglés siendo que ni siquiera es mi idioma nativo. Razoné que, posiblemente, es porque puedo articular las ideas más rápido.
Ví un edificio viejo en cuya azotea tendían ropa y recordé lo común que era eso en España.
Vi una camioneta de una empresa de telecomunicaciones en cuya puerta advertía "este vehículo no transporta dinero ni especies de valor" y pensé en la cantidad de asaltos que tienen que haber tenido para llegar a tener la necesidad de poner eso.
Pensé una vez más en la conversación que tuve la noche anterior con mi novia acerca de ser agnóstico pero creer en la ciencia, cosa que yo no hago. Lo que me llevó a pensar en la existencia o no del alma, en la literatura de ciencia ficción, en un comentario que leí hace unos días respecto a un libro cuyos alienígenas tenían muchos rasgos humanos, señalándolo como una falla o defecto, y pensé en la vanidad de la ciencia y del hombre al tener la idea de que los alienígenas no deben ser similares a los humanos, cosa que me parece tan engreída como pensar que sí tienen que ser similares. Pensé un rato en la novela eternamente enterrada en mi mente y nunca escrita, en la cual en algún punto aparecen alienígenas que dicen que el cuerpo es distinto para cada especie pero el alma es igual, y que el cuerpo es una especie de envase. También pensé en que ahi subyace un error ya que cada cuerpo, al ser sintiente, moldea considerablemente el alma. O la psique, o lo que sea.
Pensé en lo agradable que estaba la mañana, con esa lluvia fina y sin frío.
Pensé en que escuchar “Never say die” de Black sabbath, es algo que debería hacer todas las mañanas.
Pensé en que no sería capaz de recordar todo lo que había pensado durante la mañana y que quería escribirlo en el blog.
Me di cuenta de que todo lo que pasó por mi cabeza fue en respuesta a un estímulo externo, lo que es bastante reaccionario de mi parte. Pensé un rato, sin llegar a ningún lado, en si realmente ser reaccionario es una etapa de inmadurez que lleva a otro punto, y en qué sería ese punto.
Pensé en que esta mañana realmente no sentía ese rechazo que siento muchas veces a venir a trabajar, que se me pasan a los 10 o 20 minutos que empiezo a trabajar.
Y después de eso, me bajé de la micro, llegué a la oficina, y me puse a escribir esto antes de olvidarlo todo.
miércoles, junio 13, 2007
-. Jack Sparrow
Ok. Pasé el gran exámen genético, con test de veneno de serpiente incluido. Aunque claro, en realidad fue mucho menos impresionante cuando me lo hicieron; sólo me sacaron 4 tubos de sangre, la diversión tiene que haber estado en el laboratorio...
Soy trombofílico; así de simple. Eso quiere decir que soy propenso a la creación de trombos (simpáticos porotos de sangre coagulada que corren por las venas hasta reventar algún organo) y que debo evitar situaciones que propicien la creación de estos; o sea, estar inactivo en la misma posición durante mucho rato, y además debo tomar aspirina infantil de por vida. Big deal, al menos puedo dejar de tomar el madrefoca anticoagulante que junto con mantenerme vivo y sin ataques de trombos me destrozaba la boca con heridas y me hizo volver a la pubertad con gigantes espinillas...
¿Qué quiere decir todo esto? ¡Que puedo volver a tomar!
Aunque en realidad eso no es lo que más me importa. Go figure, otro signo de vejez :S
Lo que más me molestaba de estar bajo medicación no eran sólo las heridas y las espinillas, no era tener que estar pendiente de tomar la puta pastilla todos los días, y no era no poder tomar alcohol. Lo que me afectaba era estar conciente todos los días de que estaba enfermo. De que era un enfermo.
No es que añorase ser sano porque nunca lo he sido, o ser normal, porque eso definitivamente nunca lo he sido.
A mucha gente le gusta sentirse especial por estar enfermo. Le gusta que la gente sienta compasión por ellos, que los traten de forma distinta. Yo lo odio. Si quiero ser especial, es por mis virtudes, no por mis defectos, y nunca he podido sacarme de la cabeza que estar enfermo, aunque no sea culpa de uno, es un defecto.
Y eso si que lo odiaba, aún más que el no poder tomar.
Es más, después de casi un año y medio sin tomar se podría decir que me acostumbré a una vida sin alcohol. Pero no por eso este fin de semana la coca cola no va a tener malicia XD
miércoles, junio 06, 2007
Es curioso porque esta mañana se me vino esa frase a mi cabeza y ni siquiera sé con certeza si es o no una expresión propiamente tal. Pero el punto es que era para exteriorizar la sensación se sentirse ansioso, nervioso, esperando algo, impaciente, y otros.
El martes, si todo sale bien, un doctor leerá los resultados del exámen genético que me hice con respecto a mi trombofilia. Digo "si todo sale bien" por todos los factores de incertidumbre que hay por enmedio (que el doctor no aparezca, que me diga que tengo que hacerme más exámenes, etc.). Y soy tan cuidadoso porque aunque intento evitarlo, aunque intente no hacerme demasiadas esperanzas, es difícil no hacerlo.
Porque si todo funciona bien, si me dice algo así como "ok, estás sano", quiere decir que volvería a una vida "normal". Uno pensaría que lo que más me interesa es volver a tomar, pero en realidad no. Lo que más me importa es dejar de depender de una pastilla, no tener que estar pendiente de tener que tomarla todos los días, olvidarme de los molestos efectos secundarios.
Bueno, y un ron no me haría mal tampoco.
¿Pero qué pasa si son malas noticias? Si tengo que continuar tomando pastillas toda la vida, controlándome mensualmente, muestras de sangre, etc. Y sobre todo, pensármelo dos veces antes de decidir tener un hijo al que pasarle la misma enfermedad.
Como dije antes, I'm at the edge of my toes...
viernes, mayo 18, 2007
He tardado muchísimo en volver a escribir, lo cual no es ninguna novedad en realidad, pero en fin, nunca está de más disculparse por ello.
Lo gracioso es que esta vez tardé porque no sabía que escribir. Suelo escribir sobre lo que siento, pero no estoy del todo seguro de eso. O sea, en cuanto a lo que siento en cosas generales y vitales, tal como qué siento por estar vivo, qué siento por estar con la mujer más maravillosa que he conocido, qué siento frente al estreno inminente de Piratas del Caribe 3... frente a esas cosas tan fundamentales de la vida estoy claro.
Lo que aún no se es, por ejemplo, como me siento con eso de que hayan edificios floreciendo como setas silvestres, especialmente por mi barrio.
Porque, así como hay gente que contempla la naturaleza y las montañas (que me encantan, pero de lejos) yo soy de los que contempla edificios y calles, por lo que no estoy del todo en contra. Eso si, mi barrio se está llenando de gente y perdiendo esa apariencia de pueblito perdido en medio de la gran ciudad, para pasar a parecerse al paseo Ahumada, pero eso tampoco me molesta.
Lo que no estoy seguro de que me guste es, por ejemplo, como cambian el paisaje. Antes uno tenía una linda vista de la ciudad, y ahora a uno lo tapa un edificio. Aún no sé como me siento al respecto.
Por otro lado (y quizás más importante que me gusten los edificios, aunque de ninguna manera más importante que el que me gusten los árboles) también es cierto que tengo un nuevo trabajo. Es más, estoy en él en este minuto, de hecho.
Aún no se si me gusta. No creo que tenga problemas en hacerlo bien, aunque no sé si la gente para la cual trabajo considere que lo estoy haciendo bien. Tampoco sé si me vaya a quedar o aún más, como serían mis otras opciones laborales en este momento, si decido retirarme. No sé si me imagine acá dentro de un año, o cinco.
Tanta incertidumbre me tiene un tanto consternado. Nada terrible, nada por lo que preocuparse. Pero ojalá se me pase nuevo.
Hace un par de días me vi al espejo y me encontré viejo. No me refiero a eso de lo que hablé hasta aburrirlos a todos con que me estaba haciendo viejo, no, me refiero a que físicamente, vi que mis rasgos habían cambiado, aentrando a encaminarse a la vejentud. Mentiría si dijese que no me preocupó su resto, pero en fin, tampoco es que se pueda hacer mucho al respecto.
Al menos sobre eso sí que sé como me siento :D
sábado, abril 28, 2007
Soy pésimo para las despedidas. No me gustan. Soy como esos niños que cuando los padres los llevan de visita a ver amigos o familiares, al irse salen corriendo al auto y no se despiden de nadie porque les da pena.
Es como ese capítulo de El Principito en el cual este domestica al zorro. Al principio no quise hacer muchos lazos cuando llegué a trabajar pues sabía que era una práctica de 3 meses, pero después esta se alargó 3 meses más, y después otra vez 3 meses más, y uno se llega acostumbrar al lugar y a las personas. Porque las ves todos los días, la mayor parte del día. Y en su gran mayoría son gente muy agradable y educada. La clase de gente la cual inspira sonreír cuando los ves por la mañana, en lugar de pasar la vista por encima.
El asunto es que ayer tomé finalmente conciencia de que me iba a ir. Que toda esa gente iba a dejar de estar en mi vida diaria, que iba a dejar de subir esas escaleras, que no me iba a sentar más en mi puesto, y que ya no estaría abajo la máquina con M&M todos los días. Es como si te sacasen un pedazo de tu vida, de repente. Bueno, no tan de repente porque esto lo sabía hace varias semanas, pero aún así el cambio es repentino.
Ante mi se abren nuevas sendas hacia el futuro. No tengo ni idea de cómo serán ni cómo resultarán, si seré feliz caminándolas, o si quiera si seguiré por las sendas de aquello que estudié. No tengo miedo, si tal vez inquietud.
Sin embargo, hoy es hoy. Y el lunes será mi último día de trabajo, y voy a echar de menos a un montón de gente, y es en eso en lo que pensé hoy cuando desperté. En el lado malo de que a uno lo domestiquen.
miércoles, abril 18, 2007
No, no voy a hablar sobre hacerse viejo. Ya me han puteado mucho sobre eso. Si alguien quiere leer respecto a eso, que se remita a lo escrito durante la primera parte del año...
Es más, no sé de qué hablar. Desde mi noveno cumpleaños que dejé de sentir gusto por ellos. Lo recuerdo claramente, quise hacer uno de esos cumpleaños gigantescos (justo elegí el año en que tuve la pieza más chica del departamento) y llevé a todos mis amigos. Que, como se imaginarán, no eran ni 20, pero si más de 1o. Mis primos también fueron, lo que para los estándares de Chile es lo más normal, pero para los españoles (y allá estaba viviendo en ese entonces) es algo rarísimo, y de ahí que las cosas no cuajaron demasiado. No recuerdo mucho detalle, pero fue terrible... la gente a quien yo más quería se odiaron entre si, no se pescaron o simplemente se despreciaron, yo sentía que debía estar un rato con cada uno y no podía, la gente se aburría... y por la rechucha, yo tenía 9 nomás... ¬¬
De ahí me taimé y ni quise tener cumpleaños con mucha más gente. Dos años después mi viejo me prohibió pedir más juguetes porque ya estaba grande, y de ahi empecé a tener cumpleaños de viejitos, básicamente. Lo cual explica el comentario de unas 4 entradas atrás respecto a que siempre fui un viejo...
No creo que sea feliz alguna vez con un cumpleaños multitudinario. Mis amistades son, en muchos casos, completamente diferentes, y pese a que obviamente ya no tienen 9 años y por lo tanto, son autónomos socialmente, no me atrevería a decir que todos son socialmente adaptables, no se si me explico XD
En fin. Tuve un feliz cumpleaños. Me llamó mucha gente, pero no todos. Lo cual no es recriminable en lo más mínimo, la mayoría de ellos con raja se acuerda de su propio cumpleaños.
En un gracioso intercambio de roles, esta vez fue mi novia la que me vino a ver después del trabajo a casa, donde sigo convaleciente.
Y me alegré de estar vivo, para recibirla, y dejar que me hiciera tan feliz como sólo ella sabe hacerlo.
martes, abril 17, 2007
Al menos, es algo original; no recuerdo haber tenido antes por lo menos. Y de haber sido así lo recordaría, porque duele mas que la cresta. Desde el sábado por la noche (ejem, esto... madrugada mejor dicho) hasta ayer tuve un dolor de cabeza infernal casi constante. La excepción por la cual cabe el "casi" es porque a veces, era mucho peor. Es más, no creo haber tenido los ojos abiertos por más de 5 minutos en los últimos 2 días. Recién hoy, motivado por el hecho de que no me despertaron las puntadas en la frente, y porque tengo que permanecer en cama hoy y mañana por órdenes del médico, he tenido ánimo para acercar el PC a la cama.
Resumiendo, si he pasado más de dos días sin leer, ni PC, y sin ganas de comer, es porque realmente estoy enfermo.
Pero bueno. Licencia de 5 días, y después de eso mi última semana de trabajo en Minepro donde se define si me quedo (ahora aún mas improbable que antes) o no, los trámites para ver si ingreso en una empresa nueva llamada Pecera, y básicamente ver qué es lo que me depara el próximo tramo de mi vida. Porque iba a escribir el clásico "el resto de mi vida" pero eso sólo pasa en las novelas, en la vida real, tan sólo hay tramos...
martes, abril 10, 2007
Ahora que lo veo en perspectiva considero que fue una etapa de lo más necesaria; el fanatismo conlleva cierta disciplina y una sólida construcción de principios morales, después de todo. Y son principios a los cuales aún me suscribo, lo cual por otro lado plantea la pregunta de si acaso eso se debe a que aún no he madurado, o quizás que desde que era un adolescente ya tenía varias cosas bien claras. Pero ya responderé a esa pregunta otro día.
Hablo de esto porque he aprendido el valor de los matices. Y que de hecho, la vida no tiene absolutos; estos existen sólo en la mente humana. Las cosas en realidad no son tan simples... y eso no es necesariamente malo. El problema es cuando, ante la complejidad, uno se paraliza. O se bloquea.
Y porque he decubierto el valor de las segundas oportunidades. De los reinicios.
No sólo funcionan, sino que son lo mejor...