miércoles, diciembre 12, 2007

¡¡¡El fin se acerca!!!

Los fines de año aún me producen una sensación extraña. Ya llevo dos años alejado del horrible trance de ser vendedor durante la navidad, y uno pensaría que ya debería haberlo superado y olvidado, pero no. Aún recuerdo la sensación, esa urgencia contagiada de toda la gente ansiosa por comprar cosas, las masas psicóticas atiborrando los pasillos y todo eso. Y aunque ya no lo viva, sé que está ahí.
Se supone que el fin de año en realidad no es nada especial. Me explico; uno tiene el día y la noche. Por lo tanto, por mucho que uno diga "el tiempo es una concepción humana para medir su existencia" uno no puede negar que cada cierto rato hay sol, y cada cierto rato no. Tampoco uno puede negar que la tierra da una órbita completa alrededor del sol y que a eso lo llamamos un año. Pero aún así no se tarta de medidas lógicas o verdades absolutas; después de todo la existencia de los años bisiestos es una prueba de la imperfección del sistema de medida.
Sin embargo, cada fin de año percibo esa sensación de que se acerca el fin de algo. Quizás simplemente se trate de la fuerza generada por millones de personas pensando lo mismo, pero está ahí, esa sensación de finalidad, de cambio, de muerte y renacimiento, como si se tratase de algo que va más allá de nosotros mismos, algo que, a falta de encontrar otra palabra, tiene un sentido cósmico.
Y ese fin de ciclo, esa muerte, no me atrae porque haga un balance de lo que haya hecho y conseguido durante el año, y en lo que haya fallado. Nunca hago ese tipo de cosas, no sólo porque crea que es algo inútil sino porque no tengo tan buena memoria; ni siquiera me acuerdo de mi estado emocional de hace un año. Cuando era un adolescente, sentía esa necesidad de hacer algo trascendente, algo de importancia, algo por lo cual ser reconocido y admirado por mis pares. Desde entonces, la vida se encargó de recordarme que era nada más que un simple y ordinario mortal, no demasiado inteligente y mucho menos especial de lo que me creía por aquel entonces. Tampoco se trata de que ahora me conforme con estar vivo y respirar, pero me tomo las cosas con más calma. Debe de ser porque, en algún momento, me di cuenta de que prefería ser feliz, a ser importante.
Y ahora, soy considerablemente feliz.

jueves, noviembre 29, 2007

Cuento: El Poema

Este cuento lo escribí hace años. Muuuchos años. Lo estoy subiendo ahora porque un par de personas me lo pidieron, y me pareció buena idea publicarlo aquí.

Se puede descargar AQUI
(Es un botón azul a la derecha, arriba, que dice "download file", en caso de que no se hayan dado cuenta XD)

Para quienes lo descarguen y lean, por favor tengan en consideración que aún me faltaba mucha experiencia en estilo y desarrollo. Podría corregirlo, pero no le veo el punto; el cuento corresponde a una época de aprendizaje y debe quedarse tal y como está. Por lo demás, no estoy muy seguro de haber mejorado mucho desde entonces.

Esta vez si agradecería algún que otro comentario al respecto, estimados lectores anónimos :D

Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto.

miércoles, noviembre 07, 2007

Sigo aquí.

Menos mal que no me dedico a esto para ganarme la vida. Mi irregularidad es asombrosa.

Pero he estado ocupado. Y claro, puedo excusarme en el hecho de que soy hombre, y por lo tanto es evidente que no puedo hacer dos cosas a la vez. O vivo mi vida, o escribo sobre ella.

Daniela y yo nos compramos un departamento. Eso es algo que me tuvo, cuando menos, distraído de todo lo demás. No sé qué más decir al respecto, excepto que aún me da un poco de susto hablar de eso. Por la vieja superstición de que cuando uno habla de algo que desea mucho, antes de que esto se concrete del todo, las cosas salen mal. Así que ya me extenderé sobre ello cerca de mayo del próximo año, que es cuando nos deberían entregar las llaves.

Al fin llegó el verano. No la primavera, sino que directamente el verano, con 31°C y todo. Y eso, que para mucha gente no es muy importante, para mí lo es. Así como el frío me deprime, me detiene y me mata, el calor me vitaliza. El simple hecho de salir a la calle y sentir el calor suave de las mañanas me pone de bueno humor, al igual que por las tardes ver el sol del atardecer caer sobre los árboles llenos de hojas verdes. La belleza de esas visiones me hace sentirme feliz, así como por que sí.

Y a pesar de los dos hechos anteriores, sigo preocupado por escribir. Aunque desde hace semanas no consigo más que un par de líneas, anotaciones, ideas sueltas. Pero al menos, son cosas buenas. Así que me he dedicado a digitalizar las anotaciones que he estado haciendo durante años (parece mentira que esté intentando sacar esta historia adelante desde hace más de 7 años) y que recién ahora me empiezo a tomar más en serio. O quizás menos en serio, pero con más disciplina.

Lo que me lleva a otra de las cosas buenas que me han sucedido últimamente, que sería Ygdrasil.
Conocí a Jorge Baradit a través de Sedice, otrora una gran web de literatura, ahora un reducto más conocido como SeDicta. Jorge, escritor de ciencia ficción chileno, no sólo consiguió escribir un gran, gran, gran libro cyberpunk, sino que además lo publicó. Para la Feria del Libro de la semana pasada, estuvo en una mesa redonda hablando de ciencia ficción y fantasía chilena con otros 3 autores. Para allá fuimos con Daniela, mi incansable compañera en mis asomos literarios (y contacto con Jorge, por lo demás) y me sucedió algo curioso cuando vi a todos esos escritores hablando de lo que hacían. No me dieron especiales ganas de estar entre ellos. Es más, intenté imaginar la situación y no sólo no sabría de qué hablar, sino que pasaría todo el rato temiendo que alguien preguntase "¿Y tardaste 7 años en escribir esto?"
Lo que me sucedió es que me sentí seducido por la literatura chilena. Me había terminado de leer Ygdrasil esa misma mañana, antes de ir a la Feria, y cuando los escuché hablar acerca de las historias que habían hecho, sobre la enorme cantidad de gente escribiendo en el género y el orgullo que sienten de eso, me sentí impulsado a meterme en la onda. A empezar a leer más. Y a escribir, también.

Ahora, mientras estoy digitalizando historias cortas e ideas que escribí cuando estuve en el hospital hace un par de años (y que menos mal que se me ocurrió hacerlo pues están considerablemente deterioradas y borrosas) y mientras digitalicé todo un cuaderno que comprendía textos del 2002 hasta el 2005, no sólo he tenido la ya vieja sensación de "¿Y esto lo escribí yo?" sino que vino acompañado de "Chucha que escrito cosas". Es como descubrir los textos inéditos de otra persona, sentirse fascinados por ellos y empezar a ordenarlos para redactar historias. Porque, y de eso me doy cuenta ahora, gran parte de todo está escrito, ahora es necesario poner finales (o inicios, en algunos casos) y redactar.

Pero lo que es curioso, es que en el fondo todo se reduce a cómo ha cambiado mi vida eso de tener un departamento, el cual terminaré pagando probablemente con mi jubilación. Ahora empiezo a ver lo que tengo por delante de vida como un proyecto más concreto, como un camino más claro. La vida misma me parece más definida, soy más consciente de que está ahí. De que no podré huir por la puerta trasera porque tendré una responsabilidad, no sólo hacia mi mismo sino que además con mi pareja. Y que eso no está recién ahora, ha estado desde hace muchos años, simplemente no me había dado cuenta.

Y no entiendo cómo todo eso puede asustar a tanta gente. A mi me parece fascinante. Y maravilloso.

jueves, septiembre 27, 2007

He volvido

Las minivacaciones fueron fantásticas. Descansé, estuve con mi novia, comi pizza, vi películas, leí muchísimos comics, hice un par de descubrimientos fantásticos, y no se me hicieron tan cortas como yo pensaba. Pero lo mejor de todo, es que funcionaron; ya tengo ganas de escribir de nuevo.

Tengo varios proyectos. Proyectos de los cuales hablo bastante, pero no tanto como escribo. Son proyectos viejos, con uno nuevo para la colección. Los llevo trayendo conmigo desde hace mucho tiempo; uno de ellos incluso varios años. A pesar de ello, tengo muchísimas ganas de liberarme de ellos.

  • El más nuevo es una serie de cuentos de terror que tienen un fantasma en común. Uno con muy, muy mala leche.
  • Otro es una historia de ciencia ficción post apocalíptica. Es curioso, he analizado varias veces mi fijación por este tipo de historias y todavía no he encontrado otra explicación que no involucre ideas misantrópicas.
  • Hay uno con la idea (no demasiado original, como he podido comprender con el paso de los años) de una versión onírica de esta ciudad y la desafortunada vida de un joven en ella.

Y aparte de todo eso, encontré un cuaderno lleno de fragmentos, ideas y tonterías varias.

¿Seré capaz de terminar al menos una de esas cosas antes de que termine el año?

lunes, septiembre 03, 2007

Flojera

Pura y simple. Y sin vergüenza.

Hace casi una semana que no he escrito nada que valga la pena, a pesar de estar bastante entusiasmado con los tres proyectos de historias que tengo.
Instalé el Freelancer y el Prince of Persia 3 hace más de una semana y ni siquiera he jugado al primero; el segundo lo tengo botado.
Bajé la discografía de Soulfly, tampoco he hecho nada con eso.
Con suerte, he leído algunos comics que tenía en espera de las colecciones que sigo. Tampoco los he leído todos.
Y he tardado casi dos semanas en actualizar esto.

Creo que necesito vacaciones, desesperadamente. Desconectarme de todo por completo. Por eso espero con muchas ganas lo que a este paso se podrían calificar "vacaciones de septiembre", y descansar de una vez.

Quizás para entonces, recupere fuerzas. Y ganas.

Hasta entonces...

viernes, agosto 17, 2007

Cuando viajaba hacia mi trabajo hoy, vi a un viejito leyendo una revista. Y pensé "oh, es cierto, esas cosas aún existen". Así de acostumbrado estoy a leerlo todo en la red. Y luego recordé que, cuando empecé a escribir, quería escribir artículos. En revistas. Y ahora, me doy cuenta de que ya cuestra trabajo mantener un blog. ¬¬

Cuando pensaba en hacerme escritor, me imaginaba escribiendo crónicas, y columnas de opinión. O sea, a toda persona que se considere medianamente ingeligente (y yo, por esa época, me consideraba inteligentísimo) le gusta que le pregunten la opinión de distintas cosas. O ponerse a hablar de lo que fuese. Y ser famoso, claro.

Nuestra sociedad, en este minuto, tiene una obsesión insana con ser famoso. Debe de ser el frío anonimato de las masas el que impulsa a los pendejos matarse y desvivirse por tener el fotolog más visitado y el Messenger con más contactos; a otros los impulsa a contar detalles de su vida privada (aburridísimos, por cierto) en la tele o ir a un reality. En el caso de mi generación, o al menos de mi círculo de amigos, el cuento iba más por hacerse famoso por algo intelectual.

No sé en qué momento perdí la necesidad de hacerme conocido, o si fue antes o después de que me di cuenta de que mi opinión no era gran cosa como para girtarla a los cuatro vientos. Pero es algo, y supongo que por eso decidí escribir un blog.

Y si me ha costado trabajo encontrar un tema con el que ir posteando a intervalos no mayores de un mes, es porque no se me ha ocurrido opinar sobre los acontecimientos actuales. Ni por libros, ni películas. Y mi vida, dentro de todo, es bastante fome, aunque al menos no rutinaria, y sólo por eso ya soy feliz.

Hace poco me hicieron una entrevista en el único foro del cual participo activamente. Ha sido lo más parecido a sentirse famoso que he podido vivir, y fue divertidísimo, pero dudo que sea una meta de vida. Al menos no para mí.

Si alguien quiere leer la entrevista, esta se encuentra aquí.

martes, julio 31, 2007

Mentalidad analítica y la ctm...

Stephen King tenía razón al decir que escribir es un proceso difícil, sobre todo para aquellos que no somos especialmente dotados. En mi caso particular, uno de mis problemas es el de sobre pensar las cosas, como sabe cualquiera que me conozca. Entonces me viene la inspiración, me aparece una idea, y en lugar de ir y escribirla me pongo a analizarla, a buscar su origen (el porqué se me ocurrió algo así) y su nivel de originalidad, la pongo en perspectiva, la comparo con otras ideas, y en fin, lo que empezó siendo inspiración divina termina en guano después de tanto procesamiento. Comprendí que ese no era el camino.
Aunque me es difícil, eso de no analizar algo.
Por ejemplo, gran parte de nuestra ficción, particularmente en los ámbitos de la fantasía y la ciencia ficción, y sobre todo en el terror, están basados en argumentos mitológicos tal y como lo pureba Joseph Campbell en "El héroe de las mil caras". Uno de los ejemplos más claros de esto se encuentra en Star Wars. Entonces cuando uno lee esto, dice "hey, me gustaría hacer algo distinto" pero lo cierto es que uno apenas puede escapar a su herencia cultural. O sea, podría intentar leer literatura rusa, por ejemplo, para incorporar nuevos arquetipos, pero los rusos también tuvieron un Joseph Campbell que los analizó. Y además, la solución tampoco vale porque si me meto, por ejemplo, a incorporar elementos orientales o hindúes, lo único que se consigue es que el lector occidental no se pueda identificar con lo descrito y pierda interés en la lectura.
Ante lo cual, me suelo, preguntar, si es correcto pensar en escribir como un acto de satisfacción propia (paja) o pensar en escribir como un producto que vender a los demás, no necesariamente desde el punto de vista comercial, sino que más apuntando a la idea de ser apreciado y famoso por lo escrito, a llegar a mucha gente.
Y después uno reflexiona sobre la imposibilidad de escribir algo totalmente original, ya lo decía el simpático de Julio césar... y entonces uno se pregunta "ok, si no hay originalidad, ¿a qué se debe el éxito asombroso de ciertas novelas?". Y ahí si que te puedes volver loco buscando teorías, de que fue el tiempo perfecto para publicar, que tuviste suerte y alguien "influyente" te leyó, que desenterraste un estilo pasado de moda justo cuando los demás se estaban cansando de lo actual, y un larguísimo etc.
Resumiendo:
Así de exagerado soy para analizar las cosas.
Pero afortunadamente un buen amigo mío me prestó los diarios de Kafka y me dijo que me parecía a él, y lo encontré tan histérico y bipolar al pelotudo, y me ofendí tanto por la comparación (porque tenía razón) que me propuse abandonar esa forma de ser y creo haberlo conseguido.
Después de todo, uno tiende a olvidar que lo que uno hace, por lo que uno escribe, tiene como objetivo principalmente, hacerlo feliz a uno. Y secundariamente, entretener y hacer feliz a otro. No cambiar el mundo, ni salvar almas, ni descubrir nuevos paradigmas filosóficos. La literatura es entretenimiento. El que algunas personas lo traten como algo sagrado, indescifrable y divino es simplemente porque en algún punto, alguien se dio cuenta que eso vendía. Y otro se dió cuenta que así se creaba una nueva forma de segregación cultural para personas que por leer o escribir se sentían moralmente superiores al resto. Y ya estoy analizando todo de nuevo...

miércoles, julio 18, 2007

Durante un par de días he intentado escribir sobre política, sólo para descubrir que es algo sumamente difícil. Cosa que no excusa a un montón de periodistas y similares a escribir auténticas idioteces al respecto, eso si.

Sucede que hace poco me compré la edición de The Clinic de centro derecha. En parte porque necesitaba sencillar, y en parte, por curiosidad. Hacía mucho que no me compraba un The Clinic; de un tiempo a esta parte se han puesto fomes y se han tirado mucho a un humor escatológico muy adolescente.
Y no sólo The Clinic está fome, la política también. De vez en cuando Lagos Weber se manda una de sus declaraciones en las que no sabes si se está agarrando pal hueveo el solo, o lo está hueveando a uno, pero si está seguro que siempre está hueveando a la derecha.
Y otras veces la derecha se manda uno de sus pastelazos, como la división de opiniones respecto a la multa de Piñera (cada vez que la derecha hace una de esas, me pregunto qué harían con el país si son así de maricones entre ellos mismos) pero por lo demás está fome la cosa. Echo de menos el gobierno de Lagos porque hacía interesante la política. No sólo él era choro para responder a la oposición, sino que además el trío Eyzaguirre, Insulza y Vidal eran sencillamente hilarantes.

En fin, el asunto es que leyendo tanta opinión de derecha, no sólo me pregunté cómo puede haber gente tan imbécil para opinar de ciertos temas (como por ejemplo, encontrar irrelevantes los derechos humanos) sino que empecé a ir más allá y me di cuenta de que el problema no es que nieguen la realidad, sino que viven en una realidad paralela absolutamente distinta a la de uno.
Y no es solamente por la plata.
Llevo años trabajando con gente cuica y muy cuica, y si bien es cierto que muchos de ellos son prepotentes y ordinarios debido al dinero, también es cierto que otros han sabido aprovecharlo y son considerablemente cultos y educados.
El problema, y lo que da susto y rabia, es que los fachos consideran sus ideas políticas como parte de su espiritualidad. Consideran su labor y su obra como algo cercano a la santidad, mezclan religión con política constantemente (posiblemente porque son tan "religiosos" que no pueden separar su religión de la existencia de ellos como individuos, ni la del resto del mundo) y consideran a sus héroes "santos" y su labor sagrada y por lo tanto intocable, sus ideales son dogmáticos y no existe la posibilidad de que estén equivocados, y su misión es una cruzada que justifica todos los medios.

Gente así asusta.

Es más, la gente que piensa así pero que vive al otro lado del mundo, se les conoce como islamistas extremos, y generalmente terroristas.

La izquierda no me atrae en lo más mínimo tampoco, pero si asociamos a la derecha con religión y consideramos que la izquierda es lo opuesto, esta debería estar asociada con la razón. Pero no lo está, y por eso no me atrae.

jueves, julio 05, 2007

Tuve una mañana pensativa. Debe de haber sido el clima.

Mientras caminaba al paradero a tomar micro, pensé que me hacía falta, justo en ese momento, tomar la mano de mi novia.

Cuando estaba en el otro paradero para tomar la segunda micro, pensé en la ansiedad y agresividad que trajo el Transantiago a la gente en general, y si acaso eso tendrá cura algún día.

Mientras miraba el horizonte, sentado en la micro, pensé en cómo ha cambiado en tan poco tiempo, con la cantidad de edificios altos que han estado apareciendo y que han cambiado tanto el paisaje. Después empecé a fijarme en los edificios bajos y viejos que veía al pasar y me di cuenta que en el fondo, a la ciudad le hace falta el cambio. Ahora, pienso que también le hace falta algo de originalidad y arte en su arquitectura nueva.

Pensé al ver a la gente que caminaba y que estaba en la micro, que ellos son el mundo real y no la gente de todas las fotos publicitarias que veía en las micros, en los paraderos y en las calles. Pese a que insistan en hacernos creer que es al revés. Y que de hecho, la belleza de las personas de esas fotos es tan irreal y tan vacía, en comparación a la belleza de la gente común y corriente.

Pensé en todo lo que he estado leyendo los dos últimos días sobre asesinos seriales, y una vez más me pregunté what the fuck is wrong with them. A continuación, pensé en la niña inglesa que raptaron y el sufrimiento de perder a una hija sólo porque es bella. Recordé que algo similar pasaba en el libro que estoy leyendo.

Pensé en por qué me es tan fácil pensar en inglés siendo que ni siquiera es mi idioma nativo. Razoné que, posiblemente, es porque puedo articular las ideas más rápido.

Ví un edificio viejo en cuya azotea tendían ropa y recordé lo común que era eso en España.

Vi una camioneta de una empresa de telecomunicaciones en cuya puerta advertía "este vehículo no transporta dinero ni especies de valor" y pensé en la cantidad de asaltos que tienen que haber tenido para llegar a tener la necesidad de poner eso.

Pensé una vez más en la conversación que tuve la noche anterior con mi novia acerca de ser agnóstico pero creer en la ciencia, cosa que yo no hago. Lo que me llevó a pensar en la existencia o no del alma, en la literatura de ciencia ficción, en un comentario que leí hace unos días respecto a un libro cuyos alienígenas tenían muchos rasgos humanos, señalándolo como una falla o defecto, y pensé en la vanidad de la ciencia y del hombre al tener la idea de que los alienígenas no deben ser similares a los humanos, cosa que me parece tan engreída como pensar que sí tienen que ser similares. Pensé un rato en la novela eternamente enterrada en mi mente y nunca escrita, en la cual en algún punto aparecen alienígenas que dicen que el cuerpo es distinto para cada especie pero el alma es igual, y que el cuerpo es una especie de envase. También pensé en que ahi subyace un error ya que cada cuerpo, al ser sintiente, moldea considerablemente el alma. O la psique, o lo que sea.

Pensé en lo agradable que estaba la mañana, con esa lluvia fina y sin frío.

Pensé en que escuchar “Never say die” de Black sabbath, es algo que debería hacer todas las mañanas.

Pensé en que no sería capaz de recordar todo lo que había pensado durante la mañana y que quería escribirlo en el blog.

Me di cuenta de que todo lo que pasó por mi cabeza fue en respuesta a un estímulo externo, lo que es bastante reaccionario de mi parte. Pensé un rato, sin llegar a ningún lado, en si realmente ser reaccionario es una etapa de inmadurez que lleva a otro punto, y en qué sería ese punto.

Pensé en que esta mañana realmente no sentía ese rechazo que siento muchas veces a venir a trabajar, que se me pasan a los 10 o 20 minutos que empiezo a trabajar.

Y después de eso, me bajé de la micro, llegué a la oficina, y me puse a escribir esto antes de olvidarlo todo.

miércoles, junio 13, 2007

"But why is the rum gone?"
-. Jack Sparrow

Ok. Pasé el gran exámen genético, con test de veneno de serpiente incluido. Aunque claro, en realidad fue mucho menos impresionante cuando me lo hicieron; sólo me sacaron 4 tubos de sangre, la diversión tiene que haber estado en el laboratorio...

Soy trombofílico; así de simple. Eso quiere decir que soy propenso a la creación de trombos (simpáticos porotos de sangre coagulada que corren por las venas hasta reventar algún organo) y que debo evitar situaciones que propicien la creación de estos; o sea, estar inactivo en la misma posición durante mucho rato, y además debo tomar aspirina infantil de por vida. Big deal, al menos puedo dejar de tomar el madrefoca anticoagulante que junto con mantenerme vivo y sin ataques de trombos me destrozaba la boca con heridas y me hizo volver a la pubertad con gigantes espinillas...

¿Qué quiere decir todo esto? ¡Que puedo volver a tomar!

Aunque en realidad eso no es lo que más me importa. Go figure, otro signo de vejez :S

Lo que más me molestaba de estar bajo medicación no eran sólo las heridas y las espinillas, no era tener que estar pendiente de tomar la puta pastilla todos los días, y no era no poder tomar alcohol. Lo que me afectaba era estar conciente todos los días de que estaba enfermo. De que era un enfermo.
No es que añorase ser sano porque nunca lo he sido, o ser normal, porque eso definitivamente nunca lo he sido.

A mucha gente le gusta sentirse especial por estar enfermo. Le gusta que la gente sienta compasión por ellos, que los traten de forma distinta. Yo lo odio. Si quiero ser especial, es por mis virtudes, no por mis defectos, y nunca he podido sacarme de la cabeza que estar enfermo, aunque no sea culpa de uno, es un defecto.

Y eso si que lo odiaba, aún más que el no poder tomar.

Es más, después de casi un año y medio sin tomar se podría decir que me acostumbré a una vida sin alcohol. Pero no por eso este fin de semana la coca cola no va a tener malicia XD

miércoles, junio 06, 2007

At the edge of my toes

Es curioso porque esta mañana se me vino esa frase a mi cabeza y ni siquiera sé con certeza si es o no una expresión propiamente tal. Pero el punto es que era para exteriorizar la sensación se sentirse ansioso, nervioso, esperando algo, impaciente, y otros.
El martes, si todo sale bien, un doctor leerá los resultados del exámen genético que me hice con respecto a mi trombofilia. Digo "si todo sale bien" por todos los factores de incertidumbre que hay por enmedio (que el doctor no aparezca, que me diga que tengo que hacerme más exámenes, etc.). Y soy tan cuidadoso porque aunque intento evitarlo, aunque intente no hacerme demasiadas esperanzas, es difícil no hacerlo.
Porque si todo funciona bien, si me dice algo así como "ok, estás sano", quiere decir que volvería a una vida "normal". Uno pensaría que lo que más me interesa es volver a tomar, pero en realidad no. Lo que más me importa es dejar de depender de una pastilla, no tener que estar pendiente de tener que tomarla todos los días, olvidarme de los molestos efectos secundarios.
Bueno, y un ron no me haría mal tampoco.
¿Pero qué pasa si son malas noticias? Si tengo que continuar tomando pastillas toda la vida, controlándome mensualmente, muestras de sangre, etc. Y sobre todo, pensármelo dos veces antes de decidir tener un hijo al que pasarle la misma enfermedad.

Como dije antes, I'm at the edge of my toes...

viernes, mayo 18, 2007

Hey ho again

He tardado muchísimo en volver a escribir, lo cual no es ninguna novedad en realidad, pero en fin, nunca está de más disculparse por ello.

Lo gracioso es que esta vez tardé porque no sabía que escribir. Suelo escribir sobre lo que siento, pero no estoy del todo seguro de eso. O sea, en cuanto a lo que siento en cosas generales y vitales, tal como qué siento por estar vivo, qué siento por estar con la mujer más maravillosa que he conocido, qué siento frente al estreno inminente de Piratas del Caribe 3... frente a esas cosas tan fundamentales de la vida estoy claro.

Lo que aún no se es, por ejemplo, como me siento con eso de que hayan edificios floreciendo como setas silvestres, especialmente por mi barrio.
Porque, así como hay gente que contempla la naturaleza y las montañas (que me encantan, pero de lejos) yo soy de los que contempla edificios y calles, por lo que no estoy del todo en contra. Eso si, mi barrio se está llenando de gente y perdiendo esa apariencia de pueblito perdido en medio de la gran ciudad, para pasar a parecerse al paseo Ahumada, pero eso tampoco me molesta.
Lo que no estoy seguro de que me guste es, por ejemplo, como cambian el paisaje. Antes uno tenía una linda vista de la ciudad, y ahora a uno lo tapa un edificio. Aún no sé como me siento al respecto.

Por otro lado (y quizás más importante que me gusten los edificios, aunque de ninguna manera más importante que el que me gusten los árboles) también es cierto que tengo un nuevo trabajo. Es más, estoy en él en este minuto, de hecho.
Aún no se si me gusta. No creo que tenga problemas en hacerlo bien, aunque no sé si la gente para la cual trabajo considere que lo estoy haciendo bien. Tampoco sé si me vaya a quedar o aún más, como serían mis otras opciones laborales en este momento, si decido retirarme. No sé si me imagine acá dentro de un año, o cinco.

Tanta incertidumbre me tiene un tanto consternado. Nada terrible, nada por lo que preocuparse. Pero ojalá se me pase nuevo.

Hace un par de días me vi al espejo y me encontré viejo. No me refiero a eso de lo que hablé hasta aburrirlos a todos con que me estaba haciendo viejo, no, me refiero a que físicamente, vi que mis rasgos habían cambiado, aentrando a encaminarse a la vejentud. Mentiría si dijese que no me preocupó su resto, pero en fin, tampoco es que se pueda hacer mucho al respecto.
Al menos sobre eso sí que sé como me siento :D

sábado, abril 28, 2007

El fin de una etapa...

Soy pésimo para las despedidas. No me gustan. Soy como esos niños que cuando los padres los llevan de visita a ver amigos o familiares, al irse salen corriendo al auto y no se despiden de nadie porque les da pena.
Es como ese capítulo de El Principito en el cual este domestica al zorro. Al principio no quise hacer muchos lazos cuando llegué a trabajar pues sabía que era una práctica de 3 meses, pero después esta se alargó 3 meses más, y después otra vez 3 meses más, y uno se llega acostumbrar al lugar y a las personas. Porque las ves todos los días, la mayor parte del día. Y en su gran mayoría son gente muy agradable y educada. La clase de gente la cual inspira sonreír cuando los ves por la mañana, en lugar de pasar la vista por encima.

El asunto es que ayer tomé finalmente conciencia de que me iba a ir. Que toda esa gente iba a dejar de estar en mi vida diaria, que iba a dejar de subir esas escaleras, que no me iba a sentar más en mi puesto, y que ya no estaría abajo la máquina con M&M todos los días. Es como si te sacasen un pedazo de tu vida, de repente. Bueno, no tan de repente porque esto lo sabía hace varias semanas, pero aún así el cambio es repentino.
Ante mi se abren nuevas sendas hacia el futuro. No tengo ni idea de cómo serán ni cómo resultarán, si seré feliz caminándolas, o si quiera si seguiré por las sendas de aquello que estudié. No tengo miedo, si tal vez inquietud.
Sin embargo, hoy es hoy. Y el lunes será mi último día de trabajo, y voy a echar de menos a un montón de gente, y es en eso en lo que pensé hoy cuando desperté. En el lado malo de que a uno lo domestiquen.

miércoles, abril 18, 2007

Cumpleaños n° 27

No, no voy a hablar sobre hacerse viejo. Ya me han puteado mucho sobre eso. Si alguien quiere leer respecto a eso, que se remita a lo escrito durante la primera parte del año...

Es más, no sé de qué hablar. Desde mi noveno cumpleaños que dejé de sentir gusto por ellos. Lo recuerdo claramente, quise hacer uno de esos cumpleaños gigantescos (justo elegí el año en que tuve la pieza más chica del departamento) y llevé a todos mis amigos. Que, como se imaginarán, no eran ni 20, pero si más de 1o. Mis primos también fueron, lo que para los estándares de Chile es lo más normal, pero para los españoles (y allá estaba viviendo en ese entonces) es algo rarísimo, y de ahí que las cosas no cuajaron demasiado. No recuerdo mucho detalle, pero fue terrible... la gente a quien yo más quería se odiaron entre si, no se pescaron o simplemente se despreciaron, yo sentía que debía estar un rato con cada uno y no podía, la gente se aburría... y por la rechucha, yo tenía 9 nomás... ¬¬

De ahí me taimé y ni quise tener cumpleaños con mucha más gente. Dos años después mi viejo me prohibió pedir más juguetes porque ya estaba grande, y de ahi empecé a tener cumpleaños de viejitos, básicamente. Lo cual explica el comentario de unas 4 entradas atrás respecto a que siempre fui un viejo...

No creo que sea feliz alguna vez con un cumpleaños multitudinario. Mis amistades son, en muchos casos, completamente diferentes, y pese a que obviamente ya no tienen 9 años y por lo tanto, son autónomos socialmente, no me atrevería a decir que todos son socialmente adaptables, no se si me explico XD

En fin. Tuve un feliz cumpleaños. Me llamó mucha gente, pero no todos. Lo cual no es recriminable en lo más mínimo, la mayoría de ellos con raja se acuerda de su propio cumpleaños.

En un gracioso intercambio de roles, esta vez fue mi novia la que me vino a ver después del trabajo a casa, donde sigo convaleciente.

Y me alegré de estar vivo, para recibirla, y dejar que me hiciera tan feliz como sólo ella sabe hacerlo.

martes, abril 17, 2007

Amigdalitis.

Al menos, es algo original; no recuerdo haber tenido antes por lo menos. Y de haber sido así lo recordaría, porque duele mas que la cresta. Desde el sábado por la noche (ejem, esto... madrugada mejor dicho) hasta ayer tuve un dolor de cabeza infernal casi constante. La excepción por la cual cabe el "casi" es porque a veces, era mucho peor. Es más, no creo haber tenido los ojos abiertos por más de 5 minutos en los últimos 2 días. Recién hoy, motivado por el hecho de que no me despertaron las puntadas en la frente, y porque tengo que permanecer en cama hoy y mañana por órdenes del médico, he tenido ánimo para acercar el PC a la cama.

Resumiendo, si he pasado más de dos días sin leer, ni PC, y sin ganas de comer, es porque realmente estoy enfermo.

Pero bueno. Licencia de 5 días, y después de eso mi última semana de trabajo en Minepro donde se define si me quedo (ahora aún mas improbable que antes) o no, los trámites para ver si ingreso en una empresa nueva llamada Pecera, y básicamente ver qué es lo que me depara el próximo tramo de mi vida. Porque iba a escribir el clásico "el resto de mi vida" pero eso sólo pasa en las novelas, en la vida real, tan sólo hay tramos...

martes, abril 10, 2007

Cuando era un pendejo, no había cosa que odiase más que me dijesen que "la vida no es ni blanco ni negro, sino que hay matices". Ignorando las teorías biológicas que hablan de la segregación descontrolada de hormonas, o la explicación psicológica acerca de descubir un mundo lleno de incertidubre y necesitar certezas más o menos absolutas de las cuales agarrarse, lo cierto es que durante esa época fui considerablemente fundamentalista y bastante consecuente con la mayoría de las cosas que pensaba. Y pensaba mucho.

Ahora que lo veo en perspectiva considero que fue una etapa de lo más necesaria; el fanatismo conlleva cierta disciplina y una sólida construcción de principios morales, después de todo. Y son principios a los cuales aún me suscribo, lo cual por otro lado plantea la pregunta de si acaso eso se debe a que aún no he madurado, o quizás que desde que era un adolescente ya tenía varias cosas bien claras. Pero ya responderé a esa pregunta otro día.

Hablo de esto porque he aprendido el valor de los matices. Y que de hecho, la vida no tiene absolutos; estos existen sólo en la mente humana. Las cosas en realidad no son tan simples... y eso no es necesariamente malo. El problema es cuando, ante la complejidad, uno se paraliza. O se bloquea.

Y porque he decubierto el valor de las segundas oportunidades. De los reinicios.

No sólo funcionan, sino que son lo mejor...

miércoles, marzo 28, 2007

Life is weird...

Lo cual no es nada nuevo, por cierto, pero no deja de asombrarme.

A eso de los 23 años, pensé que ya estaba listo. Que tenía resueltas mis creencias, mis objetivos de vida, y hasta posiblemente mi muerte. Debo admitir que en el fondo, eso sí, en los momentos en los cuales el alcohol lo lleva a uno al propio lugar donde ni el Kwisatz Haderach se atreve a mirar, asomaba la sospecha de que la vida me iba a jugar en mi contra. Como es lógico, lo hizo.

Todas esas certezas fueron cayendo, una tras otra, no al mismo tiempo pero siempre en cascada. Aquellas cosas que durante tanto tiempo pensé que no me iban a afectar, esas cosas recurrentes que le sucedían a la gente normal y de lo cual yo me creía excluido, empezaron a abalanzarse sobre mi. La debilidad, principalmente hacia el autocontrol y las emociones, el dejarse llevar y no pensar, dejar de ser tan estricto con uno mismo y caer en la autoindulgencia... todas esas cosas me empezaron a suceder, con muchísima más intensidad (y más conciente de que me estaban sucediendo) que lo que había visto antes en los demás.

Como todo, al principio fue abrumador. Ahora que lo pienso, más que nada se debe haber debido al hecho de que durante todo ese tiempo me sentí alienado del resto de la humanidad; me sentía especial, distinto, y por lo tanto inmune a la debilidad y levedad del ser. Duele más la caida cuando uno está tan arrba.

Ahora ya le estoy agarrando el truco a esas tormentas emocionales, a los ataques de incertidumbre acerca del futuro de uno, de los sentimientos de uno, y del propio ser. Es uno de esos momentos en los cuales uno se da cuenta de cosas terribles; principalmente de que uno no es tan bueno ni tan perfecto como creía ser, y por otro lado porque uno, al enfrentarse a la misma individualidad propia, siente directamente la soledad, y es conciente de que realmente se nace y se muere solo.

Aunque por otro lado, nada de esto es tan dramático como suena. Por lo menos no para mi, y no a estas alturas. Es más, estoy pensando que en realidad, todo esto es lo que le da sabor y sentido a la vida.

Como dijo uno de mis autores favoritos,
"Without the threat of dead there's no reasson to live at all"

jueves, marzo 22, 2007

Últimamente sólo recuerdo que estoy enfermo cuando tengo control médico. Los cuales han salido bastante bien hasta hora, dicho sea de paso. No es nada divertido tener una enfermedad. Es, de hecho, todo lo contrario a divertido…

En una de esas contradicciones profundas que tanto me caracterizan, nunca me ha gustado llamar la atención (la contradicción es que me fascina ser diferente, pero al mismo tiempo odiaría serlo solo porque sí) y cuando uno tiene una enfermedad como la mía, con tantas limitantes a la vida diaria, se hace difícil no llamar la atención. Eso, me molesta profundamente. No hay nada peor que inspirar lástima.

Hace ya más de un año que me enfermé, y como dije al principio apenas soy conciente de ello. Me he adaptado. Si bien es cierto que no pasa una semana sin que ansíe un cigarro, o un trago de ron, suelo desechar el deseo sin mayores aspavientos. Lo cual me lleva a otra contradicción intelectual; la del hecho que la adaptación es la clave de la evolución, y que por el contrario las personas que se rehúsan a adaptarse son quienes han hecho grandes cambios.

Durante muchos años, cuando era adolescente, me fascinó la idea del sufrimiento no desde el punto de vista de la autocompasión, sino que desde el punto de vista nietzscheano de aprender y evolucionar por el dolor. Es por eso que me he preguntado, tantas veces, si acaso no me he rendido. Si el hecho de aceptar mi enfermedad, y aceptar también el cliché de que la vida es demasiado corta como para malgastarla, me hayan llevado a ser un consumista hedonista en lugar de un estoico nietzscheano. Ese tipo de cosas, en realidad, me importan muchísimo. O importaban, al menos. Aún no lo tengo muy claro.

Lo cierto es que estando en una camilla de hospital público, tosiendo más aire del que podía respirar, y sintiendo como me perforaban inútilmente el pulmón no una sino que dos veces, me di cuenta que la vida no debía malgastarse. Eso no me llevó a correr desaforadamente a tirarme en paracaídas ni hacerme tatuajes (dos cosas que ya me es imposible hacer, por cierto, y que son nombradas en forma metafórica) pero si a entender que era un tanto imbécil de mi parte ponerme a hacer planes de “cosas que haré en el futuro” teniendo en cuenta que las podía hacer perfectamente en el presente.

Entre ellos, el dedicarme más a la escritura. Pero en ese caso en particular, me sucede que aún no siento que valga demasiado la pena.

Recapitulando; cuando me enfrento al clásico dilema de Hamlet de resistir los embates del destino y caer muerto, o descansar en la displaciencia (o algo así) me doy cuenta que aún no tengo una respuesta demasiado clara.

O sea, que pese a los años, hay ciertas preguntas que no se resuelven aún.

miércoles, marzo 07, 2007

Una vez más fallé en mi misión de mantener este blog con cierta regularidad. Tenía mis razones; anduve nervioso como monja con atraso ante la incógnita acerca de la posible permanencia o no en mi lugar de trabajo. El resultado no deja de ser gracioso (por lo menos yo me lo tomo con humor) ya que demuestra eso de que uno puede conseguir lo que quiere sin que ello signifique necesariamente ser feliz. Tengo contrato hasta abril,pero después de eso es muy, muy poco probable.Esto se debe, más que nada, a la decisión de una persona que va a ser la futura jefa del departamento y que definitivamente no sabe demasiado acerca del funcionamiento de mi área (ella viene de informática pero de otro lado) y piensa que en realidad lo que yo hago no es ni tan importante, ni tan necesario. Lamentablemente cuando se de cuenta de que eso no es así, va a ser cuando en un momento crucial falle un equipo y no haya nadie para repararlo, pero yo no estaré ahí para verlo.El trabajo de soporte informático es así de mal agradecido; nadie se da cuenta de lo necesario que es, hasta que un pc caga y nadie sabe por qué. Y eso siempre sucede, pues como dice una de las leyes de Murphy, "Nada es tan inevitable como un error al que le ha llegado su hora"
Supuestamente tengo dos meses para probar mi valor. Imagino que el hecho de que de las 3 personas del depto. de soporte sea el único acá (mi jefe está de viaje en Mexico y mi compañera de labores anda de vacaciones) sea suficiente prueba de mis capacidades, pero claro, por otro lado hay que tener un detalle que se puede ver reflejado en esta resumida transcripción de conversación que tuve con esta tipa:" - Yo veo que el problema es que no tienes iniciativa... - Bueno, yo no lo diría así. Después de todo el proyecto SUSE, del proyecto Desktop, el proyecto IE7 y el proyecto Vista los hice yo, y todo el procedimiento, documentación y mejora de creación de imágenes también las hice yo, por iniciativa propia. - Ya... bueno, como te decía, ya que no tienes iniciativa..."
¬¬
En fin. En abril veré que tal van las cosas. Y para la próxima semana, probablemente ande más inspirado.

P.D. Ya tengo mi entrada para Bad Religion / Velvet Revolver ^^

sábado, febrero 10, 2007

OK, maldita sea, lo admito. No tiene sentido negarlo, y definitivamente ya es tiempo de dejar de darle vueltas al asunto porque eso no cambia nada.

Me hice viejo. Maduré.

Lo acepto. Aprenderé a vivir con ello.

Pero sólo porque me haya hecho viejo, no quiere decir que no pueda seguir jugando :D

Simplemente ya no me queda bien eso del pensamiento reaccionario revolucionario. De hecho me molesta de sobremanera. No es que me haya domesticado, sino que mi instinto de rebelión también maduró. Y debo de crearme, reinventarme, para darle sentido a todo ello de nuevo. Creo que ya que quedaría ridículo tener un mohicano con canas, y usar chaqueta de cuero que sea tan arrugada con lo será mi cara, será mejor adoptar un estilo que esté más de acuerdo conmigo mismo. El modelo de viejo cínico y ácido podría servir. Aunque me rehuso a no usar mi polera de Metallica.

Parte de esto surge de una conversación con uno de mis mejores amigos, la otra parte del hecho de haber estado en un Happy Hour en el Boulevard del Parque Arauco el otro dia sin sentirme fuera de lugar.
Aunque igual me sentí raro, pero no fue por ser un resentido y sentirme incómodo por estar rodeado de tanta gente bonita y acaudalada. Fue porque me dió la impresión de ser uno de los pocos (aunque no el único) que no se estaba tomando todo el hueveo demasiado en serio, ni se creía mucho el espectáculo de gente cool haciendo lo mismo que la gente de los reclames de la tele.

Entiendo que me estoy haciendo viejo por los tipos de conversaciones que he tenido con la gente con la cual trabajo, y por las cosas que me han estado preocupando en la vida últimamente.
El hecho de que con la gente con la que trabajo no hable del último video que vi en MTV o no comente la película que está por salir, sino que se hable de noticias, cosas de actualidad, cuentas, hijos y cosas del trabajo, es una señal segura.
El que las preocupaciones acerca de mi futuro laboral ocupen más tiempo en mi cabeza que el panorama para el viernes en la noche o a dónde viajaré en la tarde jugando Oblivion, es otra señal.

El asunto es que puedo aceptar el hacerme viejo, no es tan terrible como me lo pintaban. Puedo hacerlo porque si bien dejar de ser un niño no me hace demasiado feliz, y empezar a hacerme responsable por las decisiones que afectarán mi vida es algo bastante contradictorio con eso de ser un niño, esa irresponsabilidad de vivir tan despreocupadamente no es precisamente la mejor parte de ser un pendejo; puedo vivir sin ello.

Sin embargo, mientras pienso en lo despistado que voy, y lo incierto que parece ser todo, me da por preguntarme si acaso no debería respetar más a mis padres por haber hecho todo lo que hicieron, tomando todas esas decisiones tan seriamente y manejando la presión. O quizás simplemente pensaron que por ser adultos, tendían la razón en lo que fuera y en tal caso ni siquiera consideraron las cosas dos veces.

lunes, enero 29, 2007

Difícilmente voy a tener algún tipo de resultados en el ámbito literal si no me vuelvo más disciplinado a la hora de escribir. La última vez dije que iba a actualizar semanalmente el blog. Y no lo he hecho. Y tampoco hay excusas.

Por otro lado, es cierto que hace tiempo ya abandoné la idea de transformarme en un escritor a tiempo completo. Escribir es algo que me gusta muchísimo, pero carezco de la disciplina (evidentemente) y del talento como para transformar eso en mi fuente de dinero. Quizás no todo este perdido y termine como Tolkien, quien publicó el Señor de los Anillos pasado los 60.
Si bien es cierto que no me siento maduro como escritor en ningún aspecto (tener imaginación no le hace a uno escritor) también hay algo en esta reflexión acerca de hacerse viejo y dejar de lado los sueños de la adolescencia.

Es más, siendo bien específico nada de lo que incluye mi vida actualmente lo soñé en mi adolescencia. Lo cual no es una queja por ningún lado, ya que prefiero mi vida tal y como está ahora (tranquila, estable y en pareja) a los sueños de escritor y ocultista los cuales sabemos, basándonos en Lovecraft, que nunca terminan bien XD

Me doy cuenta de la distancia que hay entre mi adolescencia y mi estado actual, fundamentalmente por un encuentro que tuve con mi prima hace un par de semanas. Ella, junto con su hermana, son probablemente lo más parecido a familiares que tengo, en el sentido de forma de pensar, gustos y actitudes por la vida. No iguales pero si al menos parecidos, infinítamente más parecidos que con el resto de la familia. En fin, el caso es que conversando con ella acerca de todo los que nos venía a la cabeza (el déficit atencional va en los genes al parecer) me fui dando cuenta, poco a poco, que si bien no he entrado en la fase de no comprender a la juventud, si estoy en eso de no sentirme parte de ese mundo. Dejando aparte toda la tontera de los niñitos rojo/reageton/reality/emo que tristemente parece ser gran parte de la juventud, existe otro círculo de personas que piensan por sí mismos, tienen una conciencia social muchísimo más fuerte, se interesan en la política y son lo suficientemente patudos para exigir sus derechos y lo suficientemente inteligentes para hacerlo bien. Y eso es, claramente, magnífico.

Entonces, dándome cuenta de todo esto, y sientiéndome viejo (porque para colmo de males ahora prendo mi radio amiga, la 94.1, y me doy cuenta de que ya no es amiga mía) me puse a navegar en Wiki leyendo artículos sobre generaciones. Oh sorpresa, no me identifico con ninguna de las que me corresponderían por edad, o mejor dicho, me identifico parcialmente con dos o tres de ellas. Supongo que eso será bueno.

La última vez que tuve una crisis de identidad, tiene que haber sido a eso de los 16 o 17 años. O sea, hace 10 años atrás. Ha pasado tanto tiempo desde entonces, que pensé que nunca más iba a tener una crisis de esas. Y claro, lo curioso es que en realidad no siento que la tenga en este minuto. La ansiedad no me ataca a cada momento ni me revuelco en la agonía del preguntarme quién soy y qué es lo que quiero, que es más o menos lo que me sucedía en esa época. Ahora tengo una idea muchísimo más clara de lo que tengo, de lo que quiero, y de lo que soy. El problema pasa, entonces, por averiguar hacia dónde voy. Qué tipo de vida quiero tener y en ella, qué tipo de persona quiero ser. Todos los tópicos sociales que me parecían tan lejanos los estoy viviendo ahora que trabajo. El consumismo, la charla insustancial, el comentario del fútbol los días lunes, el comentario de lo que dieron ayer en los canales nacionales a la hora de almuerzo, todo aquello que pensé que ya no me iba a tocar, me llega. Y sigo sin quererlo. Afortunadamente, ya no soy tan rabioso como para confrontarme a ello, ahora simplemente lo dejo pasar.

domingo, enero 14, 2007

Ok, sé que hace un mes que no escribo. La culpa es toda mía.

He tenido la intención de hacerlo antes, por supuesto. Quise escribir para navidad, contando lo vacía que me parece esa celebración cuando uno no es ni niño ni cristiano. Después quise escribir para año nuevo, comentando lo inexplicable que me parecía la necesidad de los demás de estar rodeados de gente y gritar y todo eso, siendo que para mí el cambio de año se expresaba a través de otras emociones y percepciones quasi paranormales.

Y claro, al final no escribí nada de eso.

Por un lado, es flojera, lo admito. Hay veces que llego a mi casa, después de trabajar todo el día con PC, y ni ganas de jugar tengo. Ojo, se me pasa después de un par de horas, y después de cenar ya estoy jugando, pero de que me pasa, me pasa. Ahí es cuando me dan ganas de tener un Playstation2 para jugar sin tener que prender el PC XD
Por otro lado, y de eso me di cuenta esta mañana mientras me duchaba, es que aún tengo una muy estúpida costumbre de mi vida anterior (de estudiante, part-time y no trombofílico) que era el de dejar las cosas para más adelante. Que conste, eso sí, que en esa época ese dejar las cosas para después no era flojera, sino falta de tiempo y de energías. Y si bien juré, en una cama de hospital después de varias crisis, no volver a dejar para más adelante nada (ya que uno se puede morir, como comprobé tan de cerca, en arrepentimiento por el tiempo perdido y las cosas no hechas) aún quedaba algo de esa costumbre en mí, en este caso, en cuanto a escribir.

Mi amada novia sabe, mejor que nadie, la cantidad de historias que tengo por escribir. Varios cuentos, un par de novelas; cosas que no he tocado en algunos casos, en años. Siempre pensando en que lo haría cuando tuviese más tiempo. Porque claro, cuando terminé el colegio y me puse a trabajar "dejé de tener tiempo" según yo, cuando en realidad tenía muchísimo más tiempo del que disponía, por ejemplo, cuando años después trabajé en un mall.

Pues bien, resulta que ahora sí tengo tiempo. Es más, dependiendo de cómo vayan las cosas hacia marzo, que es cuando termine mi contrato temporal, es posible, muy a mi pesar, que tenga aún más tiempo del que me gustaría. Y eso es algo que me preocupa y como no me deja tranquilo, también me coarta un poco a la hora de escribir, pero en fin. El asunto es que quiero recuperar esa capacidad mía para escribir. Sobre todo ahora que ya no tengo sueños de grandeza y no pretendo ser el próximo Stephen King o Lovecraft ni nada parecido, cosa que sí me sucedía en mi adolescencia.

Me ha costado un poco acostumbrarme a esta nueva vida. Eso de tener tiempo, de poder hacer vida social durante la semana, el tener fines de semana y festivos. Me encanta, pero me ha costado acostumbrame. Ahora tan sólo me hace falta poner a escribir sobre ello.