miércoles, marzo 28, 2007
Lo cual no es nada nuevo, por cierto, pero no deja de asombrarme.
A eso de los 23 años, pensé que ya estaba listo. Que tenía resueltas mis creencias, mis objetivos de vida, y hasta posiblemente mi muerte. Debo admitir que en el fondo, eso sí, en los momentos en los cuales el alcohol lo lleva a uno al propio lugar donde ni el Kwisatz Haderach se atreve a mirar, asomaba la sospecha de que la vida me iba a jugar en mi contra. Como es lógico, lo hizo.
Todas esas certezas fueron cayendo, una tras otra, no al mismo tiempo pero siempre en cascada. Aquellas cosas que durante tanto tiempo pensé que no me iban a afectar, esas cosas recurrentes que le sucedían a la gente normal y de lo cual yo me creía excluido, empezaron a abalanzarse sobre mi. La debilidad, principalmente hacia el autocontrol y las emociones, el dejarse llevar y no pensar, dejar de ser tan estricto con uno mismo y caer en la autoindulgencia... todas esas cosas me empezaron a suceder, con muchísima más intensidad (y más conciente de que me estaban sucediendo) que lo que había visto antes en los demás.
Como todo, al principio fue abrumador. Ahora que lo pienso, más que nada se debe haber debido al hecho de que durante todo ese tiempo me sentí alienado del resto de la humanidad; me sentía especial, distinto, y por lo tanto inmune a la debilidad y levedad del ser. Duele más la caida cuando uno está tan arrba.
Ahora ya le estoy agarrando el truco a esas tormentas emocionales, a los ataques de incertidumbre acerca del futuro de uno, de los sentimientos de uno, y del propio ser. Es uno de esos momentos en los cuales uno se da cuenta de cosas terribles; principalmente de que uno no es tan bueno ni tan perfecto como creía ser, y por otro lado porque uno, al enfrentarse a la misma individualidad propia, siente directamente la soledad, y es conciente de que realmente se nace y se muere solo.
Aunque por otro lado, nada de esto es tan dramático como suena. Por lo menos no para mi, y no a estas alturas. Es más, estoy pensando que en realidad, todo esto es lo que le da sabor y sentido a la vida.
Como dijo uno de mis autores favoritos,
"Without the threat of dead there's no reasson to live at all"
jueves, marzo 22, 2007
Últimamente sólo recuerdo que estoy enfermo cuando tengo control médico. Los cuales han salido bastante bien hasta hora, dicho sea de paso. No es nada divertido tener una enfermedad. Es, de hecho, todo lo contrario a divertido…
En una de esas contradicciones profundas que tanto me caracterizan, nunca me ha gustado llamar la atención (la contradicción es que me fascina ser diferente, pero al mismo tiempo odiaría serlo solo porque sí) y cuando uno tiene una enfermedad como la mía, con tantas limitantes a la vida diaria, se hace difícil no llamar la atención. Eso, me molesta profundamente. No hay nada peor que inspirar lástima.
Hace ya más de un año que me enfermé, y como dije al principio apenas soy conciente de ello. Me he adaptado. Si bien es cierto que no pasa una semana sin que ansíe un cigarro, o un trago de ron, suelo desechar el deseo sin mayores aspavientos. Lo cual me lleva a otra contradicción intelectual; la del hecho que la adaptación es la clave de la evolución, y que por el contrario las personas que se rehúsan a adaptarse son quienes han hecho grandes cambios.
Durante muchos años, cuando era adolescente, me fascinó la idea del sufrimiento no desde el punto de vista de la autocompasión, sino que desde el punto de vista nietzscheano de aprender y evolucionar por el dolor. Es por eso que me he preguntado, tantas veces, si acaso no me he rendido. Si el hecho de aceptar mi enfermedad, y aceptar también el cliché de que la vida es demasiado corta como para malgastarla, me hayan llevado a ser un consumista hedonista en lugar de un estoico nietzscheano. Ese tipo de cosas, en realidad, me importan muchísimo. O importaban, al menos. Aún no lo tengo muy claro.
Lo cierto es que estando en una camilla de hospital público, tosiendo más aire del que podía respirar, y sintiendo como me perforaban inútilmente el pulmón no una sino que dos veces, me di cuenta que la vida no debía malgastarse. Eso no me llevó a correr desaforadamente a tirarme en paracaídas ni hacerme tatuajes (dos cosas que ya me es imposible hacer, por cierto, y que son nombradas en forma metafórica) pero si a entender que era un tanto imbécil de mi parte ponerme a hacer planes de “cosas que haré en el futuro” teniendo en cuenta que las podía hacer perfectamente en el presente.
Entre ellos, el dedicarme más a la escritura. Pero en ese caso en particular, me sucede que aún no siento que valga demasiado la pena.
Recapitulando; cuando me enfrento al clásico dilema de Hamlet de resistir los embates del destino y caer muerto, o descansar en la displaciencia (o algo así) me doy cuenta que aún no tengo una respuesta demasiado clara.
O sea, que pese a los años, hay ciertas preguntas que no se resuelven aún.
miércoles, marzo 07, 2007
Supuestamente tengo dos meses para probar mi valor. Imagino que el hecho de que de las 3 personas del depto. de soporte sea el único acá (mi jefe está de viaje en Mexico y mi compañera de labores anda de vacaciones) sea suficiente prueba de mis capacidades, pero claro, por otro lado hay que tener un detalle que se puede ver reflejado en esta resumida transcripción de conversación que tuve con esta tipa:" - Yo veo que el problema es que no tienes iniciativa... - Bueno, yo no lo diría así. Después de todo el proyecto SUSE, del proyecto Desktop, el proyecto IE7 y el proyecto Vista los hice yo, y todo el procedimiento, documentación y mejora de creación de imágenes también las hice yo, por iniciativa propia. - Ya... bueno, como te decía, ya que no tienes iniciativa..."
¬¬
En fin. En abril veré que tal van las cosas. Y para la próxima semana, probablemente ande más inspirado.
P.D. Ya tengo mi entrada para Bad Religion / Velvet Revolver ^^
sábado, febrero 10, 2007
Me hice viejo. Maduré.
Lo acepto. Aprenderé a vivir con ello.
Pero sólo porque me haya hecho viejo, no quiere decir que no pueda seguir jugando :D
Simplemente ya no me queda bien eso del pensamiento reaccionario revolucionario. De hecho me molesta de sobremanera. No es que me haya domesticado, sino que mi instinto de rebelión también maduró. Y debo de crearme, reinventarme, para darle sentido a todo ello de nuevo. Creo que ya que quedaría ridículo tener un mohicano con canas, y usar chaqueta de cuero que sea tan arrugada con lo será mi cara, será mejor adoptar un estilo que esté más de acuerdo conmigo mismo. El modelo de viejo cínico y ácido podría servir. Aunque me rehuso a no usar mi polera de Metallica.
Parte de esto surge de una conversación con uno de mis mejores amigos, la otra parte del hecho de haber estado en un Happy Hour en el Boulevard del Parque Arauco el otro dia sin sentirme fuera de lugar.
Aunque igual me sentí raro, pero no fue por ser un resentido y sentirme incómodo por estar rodeado de tanta gente bonita y acaudalada. Fue porque me dió la impresión de ser uno de los pocos (aunque no el único) que no se estaba tomando todo el hueveo demasiado en serio, ni se creía mucho el espectáculo de gente cool haciendo lo mismo que la gente de los reclames de la tele.
Entiendo que me estoy haciendo viejo por los tipos de conversaciones que he tenido con la gente con la cual trabajo, y por las cosas que me han estado preocupando en la vida últimamente.
El hecho de que con la gente con la que trabajo no hable del último video que vi en MTV o no comente la película que está por salir, sino que se hable de noticias, cosas de actualidad, cuentas, hijos y cosas del trabajo, es una señal segura.
El que las preocupaciones acerca de mi futuro laboral ocupen más tiempo en mi cabeza que el panorama para el viernes en la noche o a dónde viajaré en la tarde jugando Oblivion, es otra señal.
El asunto es que puedo aceptar el hacerme viejo, no es tan terrible como me lo pintaban. Puedo hacerlo porque si bien dejar de ser un niño no me hace demasiado feliz, y empezar a hacerme responsable por las decisiones que afectarán mi vida es algo bastante contradictorio con eso de ser un niño, esa irresponsabilidad de vivir tan despreocupadamente no es precisamente la mejor parte de ser un pendejo; puedo vivir sin ello.
Sin embargo, mientras pienso en lo despistado que voy, y lo incierto que parece ser todo, me da por preguntarme si acaso no debería respetar más a mis padres por haber hecho todo lo que hicieron, tomando todas esas decisiones tan seriamente y manejando la presión. O quizás simplemente pensaron que por ser adultos, tendían la razón en lo que fuera y en tal caso ni siquiera consideraron las cosas dos veces.
lunes, enero 29, 2007
Por otro lado, es cierto que hace tiempo ya abandoné la idea de transformarme en un escritor a tiempo completo. Escribir es algo que me gusta muchísimo, pero carezco de la disciplina (evidentemente) y del talento como para transformar eso en mi fuente de dinero. Quizás no todo este perdido y termine como Tolkien, quien publicó el Señor de los Anillos pasado los 60.
Si bien es cierto que no me siento maduro como escritor en ningún aspecto (tener imaginación no le hace a uno escritor) también hay algo en esta reflexión acerca de hacerse viejo y dejar de lado los sueños de la adolescencia.
Es más, siendo bien específico nada de lo que incluye mi vida actualmente lo soñé en mi adolescencia. Lo cual no es una queja por ningún lado, ya que prefiero mi vida tal y como está ahora (tranquila, estable y en pareja) a los sueños de escritor y ocultista los cuales sabemos, basándonos en Lovecraft, que nunca terminan bien XD
Me doy cuenta de la distancia que hay entre mi adolescencia y mi estado actual, fundamentalmente por un encuentro que tuve con mi prima hace un par de semanas. Ella, junto con su hermana, son probablemente lo más parecido a familiares que tengo, en el sentido de forma de pensar, gustos y actitudes por la vida. No iguales pero si al menos parecidos, infinítamente más parecidos que con el resto de la familia. En fin, el caso es que conversando con ella acerca de todo los que nos venía a la cabeza (el déficit atencional va en los genes al parecer) me fui dando cuenta, poco a poco, que si bien no he entrado en la fase de no comprender a la juventud, si estoy en eso de no sentirme parte de ese mundo. Dejando aparte toda la tontera de los niñitos rojo/reageton/reality/emo que tristemente parece ser gran parte de la juventud, existe otro círculo de personas que piensan por sí mismos, tienen una conciencia social muchísimo más fuerte, se interesan en la política y son lo suficientemente patudos para exigir sus derechos y lo suficientemente inteligentes para hacerlo bien. Y eso es, claramente, magnífico.
Entonces, dándome cuenta de todo esto, y sientiéndome viejo (porque para colmo de males ahora prendo mi radio amiga, la 94.1, y me doy cuenta de que ya no es amiga mía) me puse a navegar en Wiki leyendo artículos sobre generaciones. Oh sorpresa, no me identifico con ninguna de las que me corresponderían por edad, o mejor dicho, me identifico parcialmente con dos o tres de ellas. Supongo que eso será bueno.
La última vez que tuve una crisis de identidad, tiene que haber sido a eso de los 16 o 17 años. O sea, hace 10 años atrás. Ha pasado tanto tiempo desde entonces, que pensé que nunca más iba a tener una crisis de esas. Y claro, lo curioso es que en realidad no siento que la tenga en este minuto. La ansiedad no me ataca a cada momento ni me revuelco en la agonía del preguntarme quién soy y qué es lo que quiero, que es más o menos lo que me sucedía en esa época. Ahora tengo una idea muchísimo más clara de lo que tengo, de lo que quiero, y de lo que soy. El problema pasa, entonces, por averiguar hacia dónde voy. Qué tipo de vida quiero tener y en ella, qué tipo de persona quiero ser. Todos los tópicos sociales que me parecían tan lejanos los estoy viviendo ahora que trabajo. El consumismo, la charla insustancial, el comentario del fútbol los días lunes, el comentario de lo que dieron ayer en los canales nacionales a la hora de almuerzo, todo aquello que pensé que ya no me iba a tocar, me llega. Y sigo sin quererlo. Afortunadamente, ya no soy tan rabioso como para confrontarme a ello, ahora simplemente lo dejo pasar.
domingo, enero 14, 2007
He tenido la intención de hacerlo antes, por supuesto. Quise escribir para navidad, contando lo vacía que me parece esa celebración cuando uno no es ni niño ni cristiano. Después quise escribir para año nuevo, comentando lo inexplicable que me parecía la necesidad de los demás de estar rodeados de gente y gritar y todo eso, siendo que para mí el cambio de año se expresaba a través de otras emociones y percepciones quasi paranormales.
Y claro, al final no escribí nada de eso.
Por un lado, es flojera, lo admito. Hay veces que llego a mi casa, después de trabajar todo el día con PC, y ni ganas de jugar tengo. Ojo, se me pasa después de un par de horas, y después de cenar ya estoy jugando, pero de que me pasa, me pasa. Ahí es cuando me dan ganas de tener un Playstation2 para jugar sin tener que prender el PC XD
Por otro lado, y de eso me di cuenta esta mañana mientras me duchaba, es que aún tengo una muy estúpida costumbre de mi vida anterior (de estudiante, part-time y no trombofílico) que era el de dejar las cosas para más adelante. Que conste, eso sí, que en esa época ese dejar las cosas para después no era flojera, sino falta de tiempo y de energías. Y si bien juré, en una cama de hospital después de varias crisis, no volver a dejar para más adelante nada (ya que uno se puede morir, como comprobé tan de cerca, en arrepentimiento por el tiempo perdido y las cosas no hechas) aún quedaba algo de esa costumbre en mí, en este caso, en cuanto a escribir.
Mi amada novia sabe, mejor que nadie, la cantidad de historias que tengo por escribir. Varios cuentos, un par de novelas; cosas que no he tocado en algunos casos, en años. Siempre pensando en que lo haría cuando tuviese más tiempo. Porque claro, cuando terminé el colegio y me puse a trabajar "dejé de tener tiempo" según yo, cuando en realidad tenía muchísimo más tiempo del que disponía, por ejemplo, cuando años después trabajé en un mall.
Pues bien, resulta que ahora sí tengo tiempo. Es más, dependiendo de cómo vayan las cosas hacia marzo, que es cuando termine mi contrato temporal, es posible, muy a mi pesar, que tenga aún más tiempo del que me gustaría. Y eso es algo que me preocupa y como no me deja tranquilo, también me coarta un poco a la hora de escribir, pero en fin. El asunto es que quiero recuperar esa capacidad mía para escribir. Sobre todo ahora que ya no tengo sueños de grandeza y no pretendo ser el próximo Stephen King o Lovecraft ni nada parecido, cosa que sí me sucedía en mi adolescencia.
Me ha costado un poco acostumbrarme a esta nueva vida. Eso de tener tiempo, de poder hacer vida social durante la semana, el tener fines de semana y festivos. Me encanta, pero me ha costado acostumbrame. Ahora tan sólo me hace falta poner a escribir sobre ello.
jueves, diciembre 14, 2006
Ayer dí, finalmente, mi exámen de título. El único problema fue que el día anterior me resfrié así que mi defensa de informe de práctica lo hice medio disfónico (forcé tanto la voz que pasé casi una hora sin poder hablar bien) y con algo de fiebre, sin embargo igual saqué la nota más alta hasta el momento de mi promoción, un 6,4 y teniendo en cuenta la gente que queda por dar el exámen, podría asegurar que no me van a superar. Calculando a ojo la nota del informe en sí, el promedio de notas final y la nota del exámen, debería estar terminando con un promedio 6, lo cual me parece óptimo para haber estudiado una carrera que ni siquiera es mi pasión principal.
Ahora tan sólo queda conseguir trabajo estable. Como ya mencioné en la entrada anterior, tengo trabajo en la empresa en la que hice la práctica al menos hasta la primera semana de marzo; por lo que obviamente me estoy sacando cresta y media para lograr "venderme" y que decidan dejarme trabajando acá después de ese plazo.
Podría haber dedicado una entrada a lo que remeció el país el domingo pasado; la muerte de Pinochet. De hecho, pensé seriamente en escribir algo al respecto. ¿Porqué no lo hice? Porque mi exámen me pareció más importante. La muerte de Pinochet es considerablemente simple en realidad. El tipo se tenía que morir, tarde o temprano. Y su muerte no marca el fin de nada, ni el fin de una etapa ni es una esperanza para lograr finalmente la transición; al viejo nunca lo condenaron por ninguno de los juicios que tenía en contra por lo tanto su muerte es del todo inútil.
Lo único que sorprende, y eso hasta cierto punto, es la violencia de sus seguidores. Una violencia no siempre física (aunque la histérica que rompió vidrios, agarró a gritos a Cheyre y casi lincha al ciclista fue un espectáculo deplorable, casi tanto como el que los pacos ni la tocaran, sino que esperasen a que terminara de romper todo para llevarsela un ratito) sino que de violencia ideológica. La ignorancia y la ceguera ante hechos concretos que han demostrado sus defensores en las miles de entrevistas en los medios que han hecho durante estos días ha resultado realmente sorprendente. ¿El que porque el juez que lo dejó detenido en Londres fuese español, hay que golpear a los periodistas españoles? O peor aún, y lo que más me empelota en realidad, ¿El criticar y despreciar a Pinochet lo convierte a uno en comunista? La estrechez intelectual de esos fanáticos resulta vergonzosa. Si bien la izquierda es en mi opinión igual de despreciable, al menos tienen más neuronas.
O sea, esa frase que acuñaron varios fanáticos de Pinochet, la que decía "¿La diferencia? Mi héroe siguió luchando, el tuyo se suicidó?" es el más claro ejemplo de que el resentimiento no es exclusivo de la derecha.
Por lo demás, la frase está mal hecha; donde dice "luchando", debe decir "robando".
jueves, noviembre 30, 2006
De hecho, creo que he llegado al extremo de ni siquiera escribir acá con regularidad, cosa que quizás nunca me ha caracterizado, pero sí lo ha hecho el deseo de hacerlo. Pero en las últimas semanas, ni eso.
Me siento desapegado del resto del mundo, en el sentido más amplio del término. Creo ubicar mi pérdida de interés con la salida de Lagos, aunque también coincide con mi hospitalización, cosa que tiene bastante que ver. Ha pasado casi un año de eso y aún no tengo del todo claro hasta qué punto me cambió todo el proceso, pero estoy muy seguro que está relacionado con lo que intento explicar ahora.
No es sólo un distanciamiento de las noticias, tanto de la tele como las del diario. Es como si toda mi conciencia social se haya esfumado, y la mayoría de las cosas me importan una reverenda cresta. A las pocas que les presto atención las sigo apenas un par de días, y sólo si me topo con ellas.
Lo mismo me pasa con The Clinic. Llevaba ya varios meses encontrándolo fome con ganas, hasta que simplemente dejé de comprarlo. Ahora veo las portadas y ni siquiera me llama la atención comprarlo, vaya a saber uno si tiene algo que ver con el cambio de director.
Y hablando de cambios, lo mismo me paso con mi querida y adorada radio de todos los tiempos, la Rock and Pop. Hacía tiempo ya que no me gustaba tanto como antes, pero con la salida del Pato Cuevas, la deserción deshonrosa de Lagos y el escabullimiento del doctor Zombie, simplemente perdí el interés. Pese a que tiene excelentes locutores aún, como la Matilda y Lewin, y sobre todo Copano que pasó de ser un pendejo hiperkinético sobrevalorado y sobre expuesto, a ser un locutor con estilo y clase, posiblemente el próximo Cuevas. Pero a pesar de eso la radio no es lo mismo, especialmente desde que empezaron a cobrar por todos y cada uno de los concursos que hacen, y que por alguna inexplicable razón decidieron incluir reggaeton en la parrilla nocturna. O sea, entiendo que por el nombre de la radio, toquen música pop, pero no tienen porqué ponerse derechamente flaites. Ah, y peor aún, volvieron a tocar Maná :S
Entonces a veces me detengo a pensar sobre este desapego al resto del mundo de las comunicaciones y me pregunto, ¿No te estarás volviendo viejo? Después de todo es algo muy normal, mis compañeros de colegio dejaron de escuchar música nueva aproximadamente después del tercer disco de KoRn, así que de todas formas sigo siendo un adelantado para mi edad en ese aspecto XD
Pero cuando uno se hace viejo, empieza a sentir un alejamiento de todo, un hastío de ver hasta qué punto las cosas siguen igual. No sé si eso sucede con la edad o con perder las ganas de vivir, y en mi caso tengo un poco de ambos; quizás de edad no tanto pero siempre he tenido unos 20 años más mentalmente, así que igual califico. Pero por otro lado sigo observando las cosas. De lejos. Y sigo haciéndome ideas, y aún me parece entretenida la posición de espectador.
Y ahora que lo pienso, debe de ser eso. Que perdí las ganas de ser un actor, y me limito a ser un espectador. Eso en cuanto al resto del mundo, claro. En cuanto a mi vida, sigo siendo más actor que espectador. Es del resto del mundo que me he separado, por todo lo anterior y quizás por varias cosas más. Al haberme desapegado del hábito de escibir, también me desapegué del hábito de la introspección.
Probablemente haré algo al respecto...
domingo, octubre 22, 2006
Eso resume más o menos el mes y algo en el que no he escrito en el blog. Siempre que estoy en periodos así me cuesta escribir, o dar señales de vida. Me da por esperar a tener todo resuelto antes de contar cosas, lo que es una pésima costumbre por cierto. Además, se me olvida lo que me gusta escribir ^^
Y eso que he pensado bastante en escribir (lo que también es un pésimo hábito) pero no he escrito nada. Le di un par de vueltas al segundo cuento de "La Casa de Dios" sin que el resultado me convenciera, pensé en escribir en esa insoportable manía de la gente mayor, esa disposición que tienen ante temas psicológicos, cuando sus hijos hablan de traumas o trancas y ellos responden "esas son puras tonteras de la modernidad, en mi tiempo no pasaba eso, un par de palmadas y uno seguía". Me dieron ganas de escribir sobre eso porque la gente que suele hacer ese comentario no piensa que su generación es sumamente impersonal; todos son uniformados que jamás reflexionaron demasiado antes de tener 40 años y que aún no entienden conceptos como "trascender" o "el sentido de la vida". Y es sumamente fácil desechar ese tipo de cosas cuando se niega la individualidad y se apoya en un concepto de mayoría, un censo que de hecho no existe. Pero en fin, tampoco terminé de escribir sobre eso.
Estoy en transición principalmente por mi trabajo. Este mes es el último de la práctica pero ya me dijeron que querían que me quedase por lo menos un mes más, para probarme. Lo malo es que en ese periodo se incluye un test físico porque al ser una empresa minera, y pese a ser del área de informática, se contempla que de repente uno se vaya a arreglar algún pc a una mina, y para entrar hay que cumplir con varios requisitos de salud que debido a mi enfermedad, dudo mucho que los cumpla. Se me dijo también que de ser así no sería algo grave, pero que en tal caso me destinarían a un área distinta a la que estoy en el departamento de informática. Suena interesante, pero si se tiene en cuenta que el departamento de informática consta de un jefe y cuatro personas; dos que ven infraestructura (donde estoy ahora) y dos que ven software, se entiende que no es demasiado amplio mi espectro de posibilidades. Y no estudié y aprendí todo lo que sé para que mi carrera por los próximos años sea aprender a usar un solo programa, de contabilidad, para solucionar los problemas de los usuarios. Pero en fin, ya se verá qué será de mi una vez que estén listos los exámenes, y que haya pasado el período de prueba.
Al menos ya pasé la etapa de estar aterrorizado frente a un trabajo que estaba ejerciendo por primera vez. El balance no es tan malo, tan sólo me eché dos computadores los cuales arreglé. Y como dijo mi jefe: te echaste dos pero has arreglado doce. Así que por ese lado estoy tranquilo, y por lo mismo, me gusta donde estoy y no me gustaría que me cambiasen. Pero bueno, eso no depende demasiado de mi, así que me limito a vivir el presente y estar contento con él.
Aparte de mi trabajo, no hago mucho más. Obviamente veo a mi maravillosa novia cada vez que puedo, cuando no sigo jugando online; sufro con mi pobre PC que al parecer tiene un defecto de fábrica (porque espero que no haya sido yo le que se echó alguna pieza) que me tiene obligado ahora a usarlo con un ventilador de mesa puesto a un costado, con la tapa abierta. Y aún así el maldito llega a temperaturas muy por encima de lo normal, pero esa es la única manera que no se apague solo por el calor. El miércoles lo llevo al servicio técnico, para ver que tal con la garantía. Pero el hecho de que voy a pasar al menos una semana sin él me tiene aterrorizado :(
Y eso. Sigo viendo Lost y manteniendo mi teoría al respecto.
Como libro para recomendar, sería El juego de Ender de Orson Scott Card. Lo mejorcito que he leído en ciencai ficción el último tiempo, lo cual en realidad no es tanta gracia ya que se trata de un libro conocidísimo y famosísimo, pero que recién leí la semana pasada. Y ojo, en librerías de saldo lo están vendiendo a 3 lucas...
Películas no recomiendo esta vez porque no he visto ninguna, por lo menos nada que no haya visto antes. En mi tiempo libre me he limitado a jugar uno de los mejores juegos que he podido conocer; Half Life 2. El que lo pueda jugar, que lo haga y va a alucinar en colores.
Y eso. Prometo volver a dar señales de vida más seguido. Y si no es demasiada la molestia, los que leen esto podrían rajarse con un mail de vez en cuando, ya que ni siquiera mantienen blogs... he dicho.
domingo, agosto 27, 2006
Mi teoría es la siguiente: La fundación Hanso busca desarrollar los poderes mentales de los sujetos, a través de ondas electromagnéticas. Estas, por errores humanos, al salirse de control provocaban accidentes tales como el del avión de los protagonistas.
Para apoyar mi teoría, hemos visto que muchos de los "milagros" y sucesos extraños pueden ser explicados si los individuos son capaces de hacer reales las cosas con su mente. No puedo detallar todos los casos aquí porque no los recuerdo, pero los mas obvios:
· El monstruo de la jungla no es más que una materialización a lo salvaje, particularmente animal, que tenían todos los pasajeros del avión al caer en una selva supuestamente virgen y desconocida. Recién habían llegado y por lo tanto no debían ser capaces de producir algo así pues no se habían expuesto lo suficiente al magnetismo, sin embargo como era un miedo generalizado tomó fuerza suficiente (pero no lo suficiente como para que vieramos al monstruo)
· Los osos polares son producto de la imaginación de Walt, que los ve como peligrosos y probablemente los recordó por la situación, o por el comic de Hugo. Tengamos en cuenta que cuando él está en peligro también aparece un oso.
· La milagrosa sanación de Rose y Locke.
· Las apariciones del padre de Jack, que duró sólo al principio de la primera temporada, momentos en los cuales los recuerdos aún eran recientes y la muerte era difícil de aceptar.
· La culpabilidad de Sawyer transformada en jabalí.
· La culpabilidad de Kate, hecha caballo. El caballo fue lo que le permitió salir en libertad, pese a que inconcientemente, ella sentía culpabilidad y le parecía justo pagar por ello (o por lo menos a una parte de ella le parecía así)
En tal caso, "Los Otros" son ex conejillos de indias de la corporación que se salvaron pero se quedaron en la isla para conservar sus poderes mentales y así vengarse de ellos; por eso buscaban niños con poderes, pues la mentalidad de los niños es mas moldeable y su imaginación más fuerte.
Y eso. Se me quedan bastantes cosas afuera, como el hecho de que Shannon fuese casi la única en ver a Walt, los susurros, y las coincidencias (el hecho de que casi todos se conocieran de antes sin recordarlo). Ya que las teorías de que forman parte de un experimento o de que en realidad no están en la isla fueron desechadas por los productores, de momento la mía me parece bastante razonable. Ojalá esté equivocado, pues quiero seguir siendo sorprendido.
Protestas y reparos, por favor pónganlo en los comentarios.
sábado, agosto 05, 2006
Pues si, al fin, después de tanto tiempo, encontré la maldita práctica. Y lo mejor de todo es que de maldita, no tiene nada.
Actualmente soy estudiante en práctica en el área de soporte informático de MinePro Chile. Sé que quizás no parezca muy emocionante trabajar en una empresa de minería. Es más, de hecho no lo es. Lo que es emocionante es que la mayor parte de las cosas que en clases me explicaron que eran posibles, las estoy viendo en la realidad. Muchos de los conceptos teóricos que se me enseñaron que incluían miles de usuarios, o redes remotas, aquí son reales y eso es emocionantísimo... para mi que soy informático, claro, no para el resto.
Los dos primeros días estaba cagado de miedo. Para ser honesto, aún no se me pasa del todo. Me ha tranquilizado el que todo le mundo me recuerde que soy un estudiante en práctica y que no se espera de mi que funcione de la misma forma que mi jefe, por ejemplo, o mis compañeros de trabajo que llevan años y son titulados. Pero una parte de mi se esfuerza en hacerlo de todas formas, puesto que tengo muchas, pero muchas ganas de quedarme trabajando en ese lugar.
Pero lo mejor de todo no ha sido solamente la empresa en sí, o sus recursos informáticos. Lo mejor ha sido el ambiente. Sonará un poco violento que lo diga (pero quienes trabajaron conmigo en el mall saben a que me refiero) pero en mis trabajos anteriores, tanto en el mall como en la librería, me había acostumbrado a que me trataran como un esclavo. No es solamente la sensación que le deja a uno cuando llegan clientes prepotentes que lo mandan a uno, sino que es por la forma en la cual tus jefes te tratan. La presión y la exigencia que demanda el comercio es muy grande y los beneficios son ridículos. Y ahora, en la práctica, no sólo estoy aprendiendo de informática sino también de ello. Estoy aprendiendo a que me traten no sólo con consideración sino que también con dignidad, cosa que es bastante extraña. Un ejemplo simple; en la navidad del 2003 estaba trabajando en la librería. El mismo dia 24, a las seis de la tarde, después de literalmente no parar de trabajar, alguien se acordó que no habíamos comido nada y nos regalaron un sandwich y una bebida. Y esa fue la mayor demostración de consideración que vi ahí. Y ahora, haciendo la práctica, y siendo tan sólo un alumno en práctica, no una persona contratada, cuento con el mismo beneficio que ellos de tener no sólo un ticket de almuerzo sino que una tarjeta con 8 lucas para la máquina de café y de snacks. Quizás el detalle le parezca ridículo a muchos, pero es mas bien metafórico. Después de haber sido tratado "al combo y la patá" como se suele decir, es extraño que lo traten a uno como a un ser humano de verdad. Extraño pero muy agradable, eso si.
De hecho siento que he tenido tanta suerte que temo que algo malo me pase en cualquier momento. O sea, estoy teniendo una práctica en una especialización de la informática que me agrada, en una empresa con un horario la raja (los viernes salgo a las 16:45 ^^), con beneficios geniales, en un ambiente no sólo relajado sino con muy buen humor y mucho hueveo (ayer mi jefe por puro huevear se dedicó a cerrarme programas y finalmente apagarme el PC desde su computador, y lo pillé porque apenas se pudo aguantar la risa cuando caché que había sido el) y además de todo me están pagando.
O sea, el miércoles a los del depto de informática nos retaron porque nos atrasamos en el almuerzo. El "reto" consistió en un mail que nos llegó en la tarde diciendo que "por favor intentasemos llegar a la hora si no era mucha molestia, y si lo era, que hablásemos con el jefe para llegar a un acuerdo satisfactorio". Nunca me habían retado tan suavemente en toda mi vida de trabajador...
Bueno, la idea era avisarle a todo el mundo de esto, y contarles que estoy bien. Es una práctica interesante y me siento feliz de estar haciendo esto. Ahora, las velas y las cruzadas de dedo van por que me dejen contratado después de la práctica, y que no me mande ningún cagazo de proporciones mayores hasta entonces XD
Hit del momento: "Orion", de Metallica. Aprovechando los 20 años desde la publicación del Master of Puppets. Si, leyeron bien, viejitos, 20 años.
Libro:"Dios Emperador de Dune", el cuarto tomo de la saga. Se me había olvidado todo lo que me gustaban los malditos Atreides :D
Película: Por supuesto, "Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest". Me faltarían palabras para decir lo que me fascinó, pero teman, algún día las encontraré.
lunes, julio 10, 2006
Por lo tanto, más que preocuparme la búsqueda de mi práctica, me preocupa ir al médico y hacerme los exámenes y todo eso; lo cual significa ir bastante seguido al hospital, hacer colas interminables, rodeado de los muertos vivientes que son los viejitos. Me he dado cuenta de que no es el estar enfermo; es el tener que ir al hospital lo que me produce ataques de ansiedad, desesperación y deseos irracionales de no aparecerme por ahi nunca más.
Cuento todo esto, queridos lectores, no sólo para que sepan en qué anda mi vida, sino para justificar mi fascinación escapista e inmersiva en lo siguiente: las dos nuevas series que han formado parte de mi panteón personal; Lost y Firefly.
De Lost, está hablando todo el mundo así que es bien poco lo que tengo que decir. Hay que tener en cuenta que tan sólo he visto la primera temporada; sin embargo ya puedo anticipar, angustiosamente, cómo va a ser la segunda; mala. O sea, hay que tenerle mucho respeto a los guionistas, como para hacer la primera parte. La cantidad de historias y personajes, los giros inesperados, las sorpresas inexplicables, todo me pareció excelente. Especialmente la estructuración de los personajes. Sin embargo el método de escritura; el solucionar un enigma con otro enigma, lleva a un punto en el cual el escritor, a menos que se trate de un genio, cae víctima de las expectativas. Hay varios enigmas de Lost, como por ejemplo el de los números, o las coincidencias entre las vidas de los personajes, que hacen la serie sumamente interesante, pero que al mismo tiempo crean expectativas muy altas, y los escritores de series suelen fallar al dar las respuestas. El mejor ejemplo que se me ocurre, es el del final de The X-Files.
Sin embargo, Lost me resulta apasionante. Personajes como el de Sawyer o Yasid, los cuales no sólo están bien construídos sino que además están excelentemente actuados, hacen que la serie sea sumamente adictiva.
Claro que el caso de "Firefly" es mucho mas fuerte. Todo empezó cuando vi una película llamada Serenity; que nace a partir de la serie de televisión de Firefly, la cual tan sólo duró una temporada (incluso menos, tan sólo 14 episodios) y que viene a ser una especie de "segunda temporada" condensada. Antes de verla, unos amigos me dijeron "tienes que tenerla, es mejor que Star Wars". Siendo yo un antiguo y enfermizo fanático de Star Wars, la afirmación me pareció exagerada. Sin embargo, vi Serenity, y un par de días después gracias a mi maravillosa y comprensiva novia, pude ver la serie. Y es cierto. Es mejor que Star Wars.
¿Por qué Firefly es mejor que Star Wars? Porque se adecua mucho más a nuestra generacion, nuestra época. Ciencia Ficción más seria. Sin batallas épicas en el espacio, un protagonista (el capitán de la nave) que comete errores, que suele salir perdiendo de las batallas y sin superpoderes ni nada parecido que le de fuerzas; tan sólo una serie de traumas de la guerra y una personalidad sumemente confrontacional y rebelde. No hay razas alienígenas, que obviamente en la mayor parte de los casos en la ciencia ficción, más que alienígenas son versiones de nosotros mismos y de otras culturas llevadas a un extremo estereotipado excesivo. Una nave espcial que no tiene armas; nada de lásers, ni blasters, ni iones, ni tachyons. En el único capítulo que le disparan a alguien, uno de los personajes se pone un traje espacial, abre las compuertas y dispara con una especie de rifle militar dentro de otro traje, para que el arma tenga el oxígeno necesario para el disparo de pólvora.
Uno tampoco encuentra malos muy malos en la serie. Ni buenos muy buenos. Tan sólo gente en posiciones opuestas, y eso es algo que me parece muy notable. Posiblemente sea lo que más hace la diferencia con respecto a la dualidad marcadisima y exagerada del bien y el mal de Star Wars.
Es curioso como Firefly lo atrapa a uno en tan pocos capítulos. Algunos de ellos ni siquiera son tan buenos, hay varias fallas en los guiones, en las actuaciones, y se nota que es algo nuevo, algo primerizo. Y a pesar de ellos, hay obras maestras como un capítulo llamado "Out of Gas" que está contado desde 3 líneas históricas distintas.
La película, antes de ver la serie, resulta magnífica. Verla después de ver la serie le quita un poco de emoción, pero el resultado sigue siendo increíble. Con razón Orson Scot Card dijo que era la mejor película de ciencia ficción de toda la historia.
Hit del momento: Sí, por primera vez en mucho tiempo, es una canción moderna: "Heart in a Cage", por The Strokes.
Libro: La verdad es que aún estoy leyendo El Caso de Charles Dexter Ward, de H.P.Lovecraft; no porque sea fome y no lo haya podido terminar antes, sino porque es de un estilo denso, prosaico y por momentos pomposo. Por supuesto, todo ello es absolutamente perdonable cuando uno se da cuenta que está ante una historia increíble, de esos cuentos de terror que uno sabe que por mucho empeño que se le ponga jamás será superado por nada.
Película: Como se puede adivinar fácilmente teniendo en cuenta lo anterior, mi nueva película favorita es Serenity. Los Reavers son los mejores y más misteriosos "malos" que he visto en una película desde hace siglos.
domingo, junio 25, 2006
Todavía ando buscando práctica. Si alguien conoce a alguien que necesite un alumno en práctica salido de un instituto no muy bueno que digamos, pero que lo poco que sabe lo sabe bien, que es trabajólico de corazón, responsable y bueno para aprender cosas, que me avise. Necesito que me paguen eso sí, pero con unas 60 luquitas podemos conversar.
De mi enfermedad, la verdad es que ya me aburrí de vivir con ella. No es que me haya puesto irresponsable ni haya vuelto a fumar, a tomar alcohol y comer huevos duros con mayonesa (ahora que lo pienso eso sería una especie de mezcla mortal para mi ¬¬) sino que ya no pienso demasiado en eso. Me aburrí de que los doctores me digan casi que si no me tomo la pastilla a los 15 min. me muero, de que no tengan aún ni prostituta idea de porqué tuve una trombosis a los 26 años (anteayer cuando supe que Lavanderos estaba en riesgo de tener una, y después de vivir la experiencia, desee fervorosamente que le dieran unas 5). Así que oficialmente, digo barco pirata con el TEP profundo, si me tengo que morir así sea.
Y claro, sin tener trabajo ni estudios, se podría decir que estoy hecho un vago. Aparte de escuchar música, leer libros, navegar por Internet y jugar mucho, no hago nada más. Lo único que evita que esté unas 12 horas sentado frente al PC es ir a ver a mi adorada novia.
El lado bueno que ha tenido eso, es que he subido considerablemente mi nivel de juego en el Call of Duty 2 (juego de primera persona basado en la segunda guerra mundial). Hace ya mucho tiempo que sólo juego online, contra otras personas solamente, y ya estoy en condiciones de jugar partidas de Search and Destroy, que es más o menos lo más realista que puede haber en este tipo de juegos. Y suelo terminar entre los 3 primeros XD
Sería. Si la gente que me lee le da lata escribirme un mail de vuelta comentando qué tal andan, que al menos se dignen a escribir un comentario. No duele ¬¬
Hit del Momento: "Ice Queen", de Within Temptation. Canción extraída de lo más oscuro de los mp3 de mi amada novia. Cuando revisamos toda la música metal-gótica que tenía guardada comprobamos que por lo general, todas las canciones suenan iguales. Excepto esta.
Y por esta vez tengo otro hit, también sacado de los discos de respaldo de mi novia. Se trata de la canción "Bullet", de Creed. Aquellos de mi generación quizás recuerden a esa banda por ser unos mamones bastante fomes, de mediados de los 90, cuyo vocalista pretendía ser la encarnación en vida de Eddie Vedder. Sin embargo, esta canción le pone gueno con el metal.
Libro: "El Fugitivo" de Stephen King, bajo el seudónimo de Richard Bachman. Honesta y objetivamente, es un pedazo de libro. Supe que King lo escribió en 3 días; si uno tiene tiempo se lo lee en una tarde. Es un libro bastante breve (especialmente para ser King) y vale la pena pagar por él, en serio. Es una historia sumamente simple; en un futuro apocalíptico hay un reality que consiste en soltar a un tipo y mandar a un equipo de profesionales a cazarlo. A la población se le incentiva a dar pistas de su paradero ofreciéndoles plata, asegurándose de que nadie quiera ayudar al pobre tipo. Se le obliga a enviar cintas de video grabándose todos los días, y se le da harta plata para que dure lo más posible; cada día que pase significa una burrada de plata de premio para la familia, no para él. Porque nadie sobrevive.
Película: Es oficial, tengo una nueva película ñoña favorita; "Night Watch". Se trata de una película rusa, sobre una especie de vampiros, dividos en dos bandos. Unos respetan a la humanidad, los otros la consideran simplemente comida móvil. Está basada en una tetralogía de libros que obviamente jamás llegarán a Chile (no se ni siquiera si los han traducido al español, de hecho) pero como suele suceder en estos casos, dicen que apenas se parece al libro. Sin embargo eso no lo hace una mala película. Es algo enredada, trata de contar muchas cosas sin profundizar demasiado, y sin embargo igual cautiva. Quizás sea simplemente que se agradece una historia sin los clichés y arquetipos occidentales en el género. Si alguien la ve, le suguiero que primero lea el artículo que hay sobre la película en Wikipedia (en inglés, la entrada en español es casi nula). De esa forma uno entiende bastante más sobre la película.
viernes, junio 16, 2006
La verdad es que he escuchado esa norma de vida aplicada a una serie de cosas distintas, como leer comics, ver monitos animados, etc. Sin embargo, me parece que algo de cierto tiene que haber con lo de la música.
No es que haya dejado de escuchar música nueva. Es sólo que ahora aplico una metodología distinta. Me explico.
Hace algunos años dejé de tener televisión por cable. Por lo tanto, dejé de ver MTV y Via X. Y creo que esa es una de las mejores cosas que me han pasado. O sea, yo sabía que el 80% de la información que absorve el cerebro es visual, pero nunca me había parado a ver que con una relación porcentual muy similar, un mal video puede hacerte odiar una canción que en realidad es buena. O mucho más frecuentemente, un buen video te incita a escuchar una canción que tiene muy poco de bueno.
No me mal interpreten, sigo siendo un gran fanático de los videos. Aunque hace tiempo que no vea uno bien hecho; el último que me agradó fue el de una canción llamada "Dance", ignoro el nombre de la banda, pero es que últimamente todas se parecen demasiado. Ya hablaré de eso más tarde. Lo que me interesa dejar claro es que sigo disfrutando de ver videos. Simplemente he descubierto que es mucho mejor percibir las canciones solas, y después ver los videos. No al revés. Así la música se aprecia más; lo confirmé cuando cerré los ojos en el recital de Pearl Jam. Sonaban mejor :D
Junto con escuchar primero la música (preferiblemente en la radio) mi otro método fue el de mandar a la cresta las etiquetas. O sea, miro a mi cuñado. Tiene 13 años, así que no es su culpa. Pero está casi obsesionado con los estilos. Cada vez que escucha algo nuevo pregunta "¿Esto es hardcore?" "¿Esto es punk?" "¿Esto es metal?". Es comprensible, sin embargo, no es absolutamente necesario. Mi razonamiento se basa en dos premisas; primero, los propios músicos prestan muy poca atención a la etiqueta que recibe su música, simplemente la crean, y por lo mismo uno debería simplemente escucharla. Y segundo; las etiquetas, los géneros, los define gente metida en la industria de la música. La palabra clave aquí no es ni género ni música; es industria. Y a ellos les interesa muchísimo que la gente se preocupe de encasillar las bandas en géneros. Eso las hace comprarse revistas, ver programas que ponen publicidad de ellos, etc.
Y cuando uno elimina las etiquetas, elimina los prejuicios. En mi winamp conviven sin problemas bandas como Metallica, Sepultura, Nin Inch Nails, Franz Ferdinard, Red Hot Chili Peppers, Pink Floyd, Black Sabbath, Los Tres, Fiskales Ad-Hok, y hasta un par de canciones de Supernova. Y por supuesto un par de cosas ochenteras, algo de hip hop, música de películas, pop (muy pop y moderadamente pop) y básicamente todo lo que me guste. Lo que me suene bien.
Por lo tanto no tengo muy claro si he dejado de escuchar música nueva. Por un lado, la mayoría de las bandas me parecen iguales; desde que salieron The Strokes y Franz Ferdinard todas las bandas no sólo suenan como ellos sino que además se visten como ellos y hacen videos como ellos. Pero por otro lado salen bandas como My Chemical Romance, con más ganas que calidad musical, que me hacen disfrutar como chancho sus canciones.
Por otro, me he puesto a escuchar bandas antiguas, que de pendejo nunca pesqué y que ahora me gustan. Eso lo hice con The Ramones, por ejemplo. O sea escucho música vieja, pero que es nueva para mí.
Sé al menos que no me quedé en pasado, como muchos de mis compañeros de curso que apenas conocen a Slipknot ¬¬
Pero lo que me pasa y me preocupa es que, como habrán podido apreciar por mi comentario anterior, y me he visto en la situación de, al opinar sobre una banda nueva, decir cosas de viejo como "Pero si son iguales a los (banda x) que sonaban cuando yo era chico". Al menos aún no he dicho "¿Y a esto llaman música?"... bueno, ok, si lo he dicho, pero en términos totalmente aplicables, como la música new age electrónica.
Por ejemplo, veo la escena actual. Madonna vistiendose de forma ochentera (pese a que en los ochenta nunca se vistió así y ahora parece el cuarto angel de Charlie) y tocando música techno (porque ya ni siquiera es electrónica) lo que me hace preveer, sin mucha dificultad, que el pop de al menos los próximos 5 años va a ser así. O sea, la señora tendrá más de cuarenta pero sigue dando las normas por las cuales se tiene que regir el pop.
Por otro lado, como dije antes, está de moda de nuevo "lo alternativo" en bandas como The Strokes o Franz Ferdinard; y ya tienen media docena de bandas que suenan y se visten igual.
Y lo que en mi opinión es lo peor; el rock ya cagó de nuevo. No quiero decir que haya muerto, por supuesto. Simplemente que cagó. Lo sé porque ya lo hizo una vez. ¿Se acuerdan lo bien que sonaban muchas bandas a finales de los 60 y principios de los 70, como Black Sabbath? El rock se puso pesado, hasta que llegaron los 80, y a alguien se le ocurrió mezclarlo con el pop ochentero (muy, pero muy cargado a la estética y los sintetizadores). Como resultado tuvimos cosas como Warrant. O sea ¬¬
Bueno, pues ahora lo mismo. Teníamos cosas buenas, como Green Day. El renacimiento del punk y todo eso. Ahora uno prende MTV y ve a unos pendejos bastante ahueonaos (perdonenme la expresión, pero un blog es por esencia subjetivo, así que a la chucha, me parecen ahueonaos y les digo ahueonaos) que se llaman Simple Plan y que pretenden hacer punk, y lo que les sale es un pop fome y happy. El paralelo entre el metal hecho pop y happy de los 80 es evidente. Después está "Good Charlote", que agarran la pinta de los Misfits y hacen canciones que debería estar cantando Brittney Spears. O bandas como "The Rasmus" o "Him" que van, agarran el metal gótico (Peter Steele debería subir al escenario y sacarles al columna vertebral con los dientes por hacer algo así) y lo transforman en canciones pop.
No se confundan, no tengo nada contra el pop. Escucho bastante pop, y me gusta. Lo que no me gusta es cuando agarran un estilo, dicen "reinventarlo" y lo único que hacen es echarle agua a al sopa. Y eso es lo que veo ahora en la música.
Por eso prefiero no hacerle caso a MTV y elegir yo la música que quiero que esté de moda en mi winamp.
¿Me estaré haciendo viejo entonceS?
domingo, junio 04, 2006
Fue extraño estar ahí, en ambas ocasiones.
Aún recuerdo el día que dejé de trabajar en la librería. Ese fue mi primer trabajo real y serio, con pago de cotizaciones y contrato y toda la movida. Cuando me fui, era porque iba a entrar a estudiar psicología a la universidad. Aquella tarde, me hicieron ir al notario a firmar la carta de despido (usando toda la manipulación que aprendí allí, conseguí que me echaran sin que supieran que de no hacerlo, igual me iba a ir en una semana mas) y después me senté en Estado, casi al llegar a Alameda. Me sentía libre, después de dos años de prisión laboral; no tanto por las horas de encierro en la tienda sino por la calidad del trabajo, y especialmente de los jefes. Entonces encendí un cigarro, saqué una hoja y me puse a describir todo lo que sentía en ese instante. Recuerdo claramente que aún quedaba luz del sol, pero poca, y hacía muchísimo viento.
Yo me sentía feliz. Suponía que después de eso estudiaría, me iría bien, terminaría la carrera y nunca más tendría que trabajar como vendedor. Me equivoqué en todos y cada uno de esos puntos.
De hecho, un año después estaba sin estudios, y trabajando en el verano precisamente en esa librería de Estado.
Cuando dejé de trabajar en Microplay, mi segundo trabajo importante, para ponerme a estudiar, no sentí ningún tipo de alivio. Más que nada porque sabía que tenía que seguir trabajando para estudiar, y afortunadamente pude hacerlo en la misma empresa; dijo afortunadamente porque eso me evitó tener que aprender todo el funcionamiento de otra empresa, y porque ya que estudiaba algo relacionado con informática iba a estar en contacto con accesorios de pc y todo eso. Y realmente, fue una suerte. Aprendí mucho más de hardware trabajando en Microplay, que en clases.
El último día de clases en mi instituto, después de 2 años, consistió en dar el último examen a eso de la 1 de la tarde para estar en el Alto las Condes a las 3, trabajando en las ventas de navidad, y saliendo del trabajo a las 11 de la noche. La semana siguiente empecé a salir a las 12, y pese a los turnos varias veces tuve que trabajar casi 12 horas. Por lo tanto mi último día de trabajo ahí fue el 24 de diciembre. El mall cerraba a las 8 de la tarde ese día. Yo llegué a las 10, y aproximadamente desde esa hora hasta el cierre, me quedé sentado en las cajas del fondo. Me dolían tanto los pies que apenas podía caminar, tenía sueño atrasado de meses, e intensificado aún más por el trabajo de las últimas semanas, y había atendido a tanta gente en esos días que lo único que quería hacer era ponerme en el pasillo y disparar a discreción con un bazooka. Aún así vendí más que todos los otros vendedores ese día. Para aquel entonces, ya hacía mucho tiempo que me había transformado en un vendedor de verdad, de esos de oficio.
Después vino el verano, y después me enfermé. Planeo hablar de ello pronto, pues últimamente he pensado muchísimo en lo que significa estar enfermo.
Pero ahora concluiré. Escribo todo esto porque mañana tengo una entrevista para una práctica de trabajo. No estoy muy emocionado primero porque es una práctica, no un trabajo, y segundo porque es en un laboratorio químico. O sea, promete ser más fome que las rechuchas. Pero en fin, es una práctica, y yo necesito hacer una.
Y todo este tiempo; desde que visité mis antiguos lugares de trabajo hasta ahora, me he preguntado si acaso esta es la transición. Si acaso ahora empiezo a hacer la práctica, después sigo trabajando (o encuentro trabajo en otro lado) y listo, empiezo mi nueva vida. O si por el contrario, como la vez anterior, tendré que dar un paso atrás, volver a trabajar vendiendo algo, antes de poder empezar una nueva etapa en mi vida. El asunto me pone bastante nervioso y me da algo de susto, debo confesar. Después de todo si algo vi. en mis años de trabajo fue a un montón de gente “esperando” a que la vida les cambiase, y mientras trabajaban en el mall. Y los vi en ese estado durante años, sin que realmente llegase el cambio. Eso me asusta también; que mi vida sea también así.
Pero en fin, tengo que dejar que las cosas pasen. Esperar que me vaya bien en la próxima entrevista de práctica, o en la siguiente, y salir de eso. Y después esperar a encontrar trabajo de una vez por todas, y que me vaya bien en eso también.
Tengo muchas, muchas ganas de que todo eso suceda.
sábado, mayo 20, 2006

He llegado a la conclusión de que no soy un adulto.
Sé que ya he hablado de esto antes, pero resulta que el tema me interesa. Es más, me llega a preocupar un poco. Eso es porque hace poco leí un artículo sobre adultos con intereses de niño que me hizo identificarme un poco con ello. Pero claro, inmediatamente me atacó mi lado responsable e independiente (que existe, oculto, pero ahí está) hasta que me dije "Ok, para. ¿Por qué tengo que ser o adulto o niño, porqué tengo que elegir un bando?"
Esa pregunta me la he hecho en inumerables ocasiones a lo largo de mi vida. Por lo general, la respuesta es "a la chucha, yo soy yo y punto" y me voy por mi cuenta.
En el fondo se habla de rehusarse a ser un viejo gris y aburrido, trabajólico y medio neurótico. Por ende no le veo nada de malo a no querer ser así. Después se habla de la responsabilidad y el compromiso. Bueno, pues no tengo demasiados problemas con eso, por lo menos no a estas alturas de la vida.
Hace algunos años, una noche en la que caminaba hacia mi casa, me fui peleando conmigo mismo, retandome porque era un niño irresponsable que eludía los deberes de adulto. Creo que al final me hice entrar en razón. Si bien aún eludo varias cosas de adulto; odio, por lo general, hacer trámites, entrar a preguntar algo a una tienda, etc, aunque por lo que sé los adultos también. Y lo digo así porque los adultos me siguen pareciendo algo lejano. Los adultos, en mi mente, siguen siendo mis padres, o los padres de mis amigos. No importa que ya tenga 26 ni que a mi edad mi papá ya era papá. Todo el tema de la adultez me sigue pareciendo lejana.
¿Qué tiene de malo que me interese por cosas como comics y videojuegos? ¿Acaso los temas adultos son mejores? De política, me intereso y también se hablar. De negocios, lo siento pero demasiado aburrido, e incluso me parece vulgar andar hablando de platas, especialmente cuando es ajena. Fútbol, ni ahora ni nunca. ¿Y de qué más hablan los adultos? De trabajo. Que lata. 8 horas diarias, 5 dias a la semana, ¿y en el tiempo libre se ponen a hablar de eso? Por mucho que te apasione, no es como para que sea lo único de la vida ¿no?
¿Y de qué mas hablan? De farándula, como todos. Aún mas aburrido. Prefiero discutir sobre las motivaciones ocultas de Darth Vader.
Pues no, me parece que sigo siendo un niño. Me encantan los juguetes (por si alguien le interesa, hoy vi una pantalla de plasma plana para el pc, 42 pulgadas, 800 lucrecias, no importa que mi cumpleaños ya haya pasado) y ver qué películas van a dar (y cuales están produciendo), conocer videojuegos nuevos, leer cómics, libros, y todo lo demás sobre lo que siempre ando desvariando por aquí.
Aparte de eso me gusta hacer bien mi trabajo, llegar a la hora, que mi jefe (o quien sea) no tenga quejas de mi, hacer las cosas lo antes posible y bien, no tener líos de trámites, ser ordenado para trabajar (y metódico) y ser responsable en todo eso.
Y nada de ello me hace gris.
Conclusión: si se me considera un kidult, ok, ni un problema.
-------------------------
Hit del momento: "Hit in the US" de un grupo llamado Beat Crusaders. Aparecen en la banda sonora de un animé que se llama "Beck", que es sobre la formación de una banda de música. 24 capítulos, gran serie. Y la canción es ultra pegadiza.
Libro: Club Dumas, de Arturo Perez Reverte. Corso, el protagonista, es realmente increíble y gracioso.
Película: La última que vi fue Punisher, y antes de eso X-Men 2. Ninguna es muy buena (la primera es sencillamente asquerosa). Y antes de eso vi Spiderman 2. Bastante buena; el lado muy, pero muy humando de un superheroe, algo que me gusta bastante de la Marvel. Superman jamás estuvo en peligro de perder su departamento por no pagar al renta, y eso que no cobraba por salvar el mundo...
domingo, mayo 14, 2006
Pero en mi caso, las cosas no han sido tan evidentes. Ni teatrales.
A pesar de todo, igual he cambiado. Me he tomado más tiempo para hacer ciertas cosas, y menos para hacer otras. Me explico.
Comprendí lo apurado que llega a vivir uno. Por lo menos mis 2 últimos años de vida fueron apuradísimos, siempre corriendo de allá para acá. Trabajo, estudios. Pocas veces tenía tiempo para mí, y generalmente para tenerlo no dormía. Y me alimentaba mal; tuve una gran barriga que lo demostraba. Pero bajar el nivel, desacelerar, no lleva a nada. Uno se pone peor, más ansioso aún. Eso es porque el hacer las cosas aceleradamente no es el problema de fondo. Este problema, es el urgirse por todo. Preocuparse por todo; pese a que hay cosas que uno no puede controlar igual se preocupaba y amargaba al respecto. En mi caso, se podría añadir a ello incluso una ambición desmedida; lo quería todo y lo quería ahora, como la canción de Queen.
Ya no.
Mentira. Lo sigo queriendo todo y ahora. La diferencia es simplemente, que ya no me desespero por ello. Me lo tomo con calma. Porque no hay otra forma de tomárselo, también. Por ejemplo; necesito tomar una práctica laboral para terminar mi carrera. Pero por el momento, como estoy haciendo un trabajo temporal, me concentro en él. Una vez que lo termine, me preocupo de la práctica.
Y después está lo de hacer las cosas más despacio.
Por ejemplo, pasear. La semana pasada fui al centro, mi maravillosa novia me invitó a un muy burgués café con pastel el cual acepté encantado. Ella misma, con su por lo general sorprendente punto de vista de las cosas, me hizo reparar en el hecho de que antes yo no hacía esas cosas. Y tenía razón. No sólo en eso; antes predicaba entre los míos todas mis ñoñerías hablando de ellas sin cesar. Malas noticias gente, sigo haciéndolo. Pero ahora también escucho las de los demás, pues me di cuenta que antes no lo hacía, o en muy pocas ocasiones. O sea, me tomo el tiempo de hacerlo.
Han pasado varios meses desde mi hospitalización. Pese a que aún tengo pesadillas angustiosas al respecto, con más frecuencia de lo que me gustaría. Aún se me revuelve el estómago al recordar ciertas cosas, especialmente en lo referente a olores; cuando recuerdo algo por el olor (Casi el 50% de las veces que me atacan los recuerdos, es a raíz de un olor. Vaya a saber uno porqué) Supongo que en algún momento, los recuerdos perderán su fuerza. Algunos ya lo hacen, y a veces me resulta difícil pensar en que sí estuve allí casi un mes, y sí, casi me muero ahí mismo. Por ejemplo, ya no recuerdo el dolor, sin embargo si recuerdo lo que era estar postrado. Lo más probable es que para el próximo año, ni siquiera recuerde eso.
Pero lo mejor de todo, es que aún estoy aquí.
viernes, mayo 05, 2006

Debo rectificar. Hoy vi Chasing Amy y honestamente me parece una de las mejores películas de Kevin Smith. Si Dogma hablaba de religión y Clerks sobre quedar botado, fuera de la vida, Chasing Amy habla sobre sexualidad. O sea, dejando aparte una reflexión sobre Star Wars que aparece al principio acerca de los afroamericanos y su papel en Star Wars, que es francamente notable.
Creo que el sexo, junto con la necesidad de aceptación (ojo, no de reconocimiento) y de éxito, el dinero y quién tiene la razón, son los elementos más sobrevalorados de la cultura occidental. Pero ahora sólo hablaré de sexo.
No tengo muy claro en qué momento pasó, pero definitivamente el mundo comenzó a girar alrededor del sexo y aún no se ha detenido. Por lo menos, en latinoamérica. Como en la canción de los Prisioneros, que veinte años después sigue siendo igual de cierta.
De forma subconciente, se ha llevado el sexo a lo más importante en la vida. Se ha comercializado, en el sentido de que cuanto más sexo, y con más personas, mejor. Hasta el punto en el que la infidelidad es considerada una actitud aceptada e incluso alabada si es para tener más sexo. Hablar de "hacer el amor" es considerado una estupidez.
Aquel que no tiene sexo, es un perdedor. Aquel que tiene sexo, y si es posible (sólo en el caso del hombre) con dos o más mujeres al mismo tiempo, es un dios. Claro que si es la mujer la que está en esa situación, es la mas sucia prostituta. Algo de eso aparece en Chasing Amy. También se marca claramente la estúpida y machista posición masculina respecto a las lesbianas desde el punto más extremo (aquel macho que piensa que la lesbiana no existe, es simplemente una mujer que no ha encontrado el hombre adecuado) hasta el más simple; (el macho que piensa que se pone celoso de que su pareja haya estado con otros hombres, pero no de que haya estado con otras mujeres).
Lo que me gustó de la película, del personaje de Alyssa (la lesbiana) es que habla claramente sobre la desorientación sexual. Que si probó todas esas cosas (debo admitir que aquí la película no tiene nada de serio, es sumamente gracioso cuando ella empieza a detallar su pasado sexual) fue porque estaba en la búsqueda de algo, no por que fuese un fin en sí mismo.
Se suele culpar a la pornografía por esa visión de las mujeres lésbicas o bisexuales; que son insaciables, que sólo piensan en sexo, etc. En realidad la pornografía tan sólo propone fantasías, son aquellos hombres tan estúpidos como para pensar que todo eso es real, quienes terminan promoviendo esa visión deformada respecto de la sexualidad. Y he conocido a hombres que juran que lo que ven en páginas porno, es real. Aunque usted no lo crea.
Personalmente, creo que el sexo es sumamente importante pero no un fin por si mismo. Aunque eso me haya valido la calificación de "gay" por varias personas (vamos Daniel, dilo, sé que lo estás pensando XD ) La felicidad que viene de sentirse acompañado, apoyado, cuidado y comprendido es mucho mayor que cualquier placer sexual, el cual es por definición efímero.
El ver a tanta gente obsesionada con al idea de tener sexo, cuanto más mejor, y al mismo tiempo verlas solas y miserables, me hace preguntar qué diablos les pasa que no se dan cuenta que lo segundo es causa de lo primero.
martes, mayo 02, 2006

Desde las últimas dos semanas, estoy caminando bastante. O mejor dicho, volví a caminar. Ni siquiera es tanto como antes, sin embargo me canso el doble. Si a eso le sumamos la mala calidad del aire, que antes no notaba pero ahora si, se podría decir que termino bastante cansado al final del día. Aún me cuesta acostumbrarme a eso.
Hoy, durante unos segundos, mientras tomaba el metro, me dio lata pensar en todo lo que tenía que caminar desde la estación a mi casa; unas 7 cuadras. No pasaron ni dos segundos hasta que en algún rincón de mi mente, los recuerdos le pegaron un formidable charchazo a mis quejas al respecto. Recordé lo que era estar postrado en una cama, durante semanas, sin apenas poder caminar. Y todo lo que deseaba salir y caminar de nuevo. Como resultado, esas 7 cuadras se me pasaron como si nada, mientras felizmente daba mis pasos.
Creo haber hablado antes, en la antigua versión del blog, acerca de lo que significa para mi caminar de noche. Y si no lo hice, juro solemnemente que tuve muchas ganas de hacerlo. Porque Santiago es otra ciudad de noche. No tendrá la vida social noctruna de otras ciudades (Se dice que hay ciudades que nunca duermen. Santiago, mas bien, pareciese no terminar de despertar nunca. Durante el día simplemente abre los ojos, bosteza y se da media vuelta para seguir durmiendo)pero quizás precisamente por ello tiene un encanto especial. Uno se siente único caminado por sus calles, especialmente en invierno. El ambiente tiene algo a "Soy Leyenda", el libro de Matterson. Y por lo menos a mí, esa tranquilidad, me pone reflexivo.
Hoy, en unas miseras 7 cuadras, reflexioné brevemente acerca de todo lo que he leído acerca de Silent Hill en Wikipedia (Silent Hill es una serie de videojuegos de terror bastante famosos; en mi afán de consumidor de historias, al no poder jugarlos, leí de qué trataban, al igual que hice con los 12 juegos de Final Fantasy) y que en mi opinión es un tipo de terror muy interesante; el terror verdaderamente psicológico. Porque por lo general, el cine cuando habla de terror psicológico se refiere al "terror sin grandes escenas gore de asesinatos", cuando en realidad la existencia de un pueblo al que se vean atraidos ciertos personajes con traumas graves, y que se vean reflejados en las calles del pueblo y los monstruos que ahi aparecen; eso es verdaderamente psicológico.
De ahi me puse a pensar en que, si tengo de hecho el Silent Hill 2 y 4 para PC, ¿Porqué no los juego? Primero porque al menos el 2 lo encontré un poco fome. Y segundo porque he descubierto que de un tiempo a esta parte me he vuelto bastante asustadizo y sensible a imágenes grotescas (desmembramientos, desfiguraciones, etc) probablemente lo primero debido a mi pérdida de fortaleza física (y por ende, seguridad) y lo segundo, a un exceso de empatía hacia los demás y una sobredimensión del horror y sufrimiento ajeno. No tengo ni idea de cómo los podría llegar a solucionar, pero espero hacerlo ya que pocos géneros me atraen tanto como el terror.
Entonces de ahí salté a una vieja pregunta filosófica; la diferencia del "porqué" y el "para qué". Depende de con cuál de estas dos preguntas uno enfrente una situación, es la orientación que se tomará frente al problema. El porqué es la base del idealismo y romanticismo; mientras que el paraqué es la base del realismo y el pragmatismo, utilitarismo, o como quiera llamarse. Yo me inclino, por lo general, por lo segundo para tomar decisiones, y sólo por primero cuando tengo ganas de huevear, o dicho en idioma culto; especular.
Más o menos ahí fue cuando llegué a mi casa. Aunque en realidad no empecé a reflexionar sobre el terror; antes de eso lo había hecho primero sobre caminar, después sobre hacerlo de noche, y finalmente sobre escribir todo esto en el blog, perdiendo quizás lo concentrado y la calidad (al menos a mi juicio) de la primera concepción que tuve de qué debería escribir en el blog, y transando todo ello por cantidad y liberación; muchas veces no escribía porque ningún tema me parecía lo suficientemente interesante. Ahora prefiero escribir cuando tenga ganas, y arriesgarme a ser vilipendiado e insultado por mis lectores cuando les parezca que me pongo latero. Para eso está la sección de comentarios :D
lunes, mayo 01, 2006

Clerks
Breve nota introductoria:
Nadie se opuso a mi intención de hablar de ñoñerías, así que allá voy.
Aquellas personas que me conocen, saben que cuando hablo suelo referirme a una serie de temas que si bien no tienen mayor relevancia en términos espirituales, trascendentales o filosóficos, me apasionan como si lo fuesen. Es más, suelo elevarlos a esa categoría. Y cuando digo que "suelo referirme" es un eufemismo para decir "inundo con información". La mayor parte de la gente suele aburrirse cuando lo hago. Aquellos que no, son mis amigos. Y es mas, cuando me escuchan suelen contagiarse. Soy el sueño húmedo de cualquier publicista.
Aquellos que me conocen en realidad no saben cual es el proceso personal que me lleva a dominar un tema. Tan sólo mi amada novia lo conoce y lo sufre. Este proceso consta en sumergirme en un lapso de tiempo muy breve pero sumamente intenso, en el cuál me someto al bombardeo de información sobre el tema en el que me intereso. Lamentablemente, y aunque lo he intentado, no puedo aplicar el mismo esquema de estudio a los temas relacionados con mi carrera. Y eso que lo he intentado.
Fin de la breve nota.
Kevin Smith es un director de cine bastante raro. No se podría decir que lo descubrí hace poco; en realidad hace años vi una de sus películas (Mallrats) en el cable y quedó para siempre grabada en mi imaginación por dos cosas. Primero, aparecía Stan Lee en ella, quien es por si no lo saben el gran creador de los cómics Marvel; entre sus personajes está Spiderman, Los 4 Fantásticos, X-Men y todo lo que se está haciendo película ahora. Lo segundo que me llamó la atención de la película fueron dos personajes, Jay y Silent Bob. Especialmente este último, quien prácticamente no habla, como su nombre indica, y que encima es interpretado por el mismo Kevin Smith.
¿Porqué hablo de "Clerks2 por encima de sus otras películas?
Porque "Mallrats" es bastante estúpida e irrelevante; "Dogma" es magnífica pero aparte de que también actúa Jay y Silent Bob no tiene demasiada relación con el resto y "Chasing Amy" aún no la he visto, pero tampoco le tengo demasiada fé.
Sin embargo, "Clerks" me tocó particularmente.
No voy a resumir la película aquí (véanla) sino que me voy a referir a porqué me impresionó. No es la actuación, ni que sea en blanco y negro, ni el sentido del humor genital que tiene la mayor parte del tiempo. Es la historia de fondo.
Dante es un tipo que no fue a la universidad, sino que se quedó trabajando como dependiente de una mini market. Personalmente sé lo que es trabajar atendiendo público, es marcó mi vida durante los últimos años y que influye mucho en cómo es uno (aunque en lo personal, mi forma de atender público se parecía más a la del otro personje, el que trabaja en la tienda de video) y cómo ve las cosas. A través de la película, y a medida que uno va conociendo mejor a Dante, se da cuenta de por qué termino haciendo eso; del miedo a transformarse en actor de tu propia vida en vez de espectador. Es bastante fácil quedarse y hacer lo que a uno le dicen y vivir así su vida, como por inercia. Algo que afecta no sólo a quienes no pudieron estudiar, por cierto; hay mucha gente que estudió y sacó una carrera universitaria, todo por inercia. Dante es un personaje que deja que todos pasen por encima de él porque no sabe imponerse a sí mismo, ni a la vida. Es un personaje que no es un gran héroe ni pretende serlo. Pero poco a poco va descubriendo porqué su vida es tan horrible y qué tiene que hacer para mejorar.
Ahora, no sé el resto, pero a mi me costó entender todo eso. No me refiero a no entender la película; hablo de darme cuenta de la inercia y de despertar, de orientar su vida hacia lo que uno quiere, y aprender a ser feliz.
Cuando salí del colegio y me puse a trabajar, podría haberme quedado ahi. Porque si bien el trabajo no era del todo agradable (jefes imbéciles, mal horario) tenía sus recompensas, trabajaba en un ambiente que me gustaba y en un mundo, el de los libros, que siempre me ha apasionado. Sin embargo quise estudiar, salir de todo eso.
Cuando me puse a trabajar por segunda vez, luego de un fallido intento de estudios, todo pasó de nuevo. Esta vez el gran enemigo era en realidad el horario (no me puedo quejar de mis jefes, en su gran mayoría fueron buenos) sin embargo era divertido trabajar ahí. Pese a los clientes, que es en definitiva lo pero de trabajar atendiendo público (y que es divertido, porque uno termina pensando en los "clientes" como una raza aparte de nuestros compañeros de trabajo y familiares, e incluso después de atender público uno se comporta de forma distinta al ser cliente en otro lugar) mi último trabajo tenía varios beneficios y supongo que de no ser ambicioso, de no tener cosas por las cuales quiero luchar en mi vida, podría haberme quedado ahí. No sería el único; cuando trabajaba en la librería conocí a gente que llevaba 25 años haciendo lo mismo (ok, uno solo, pero es impresionante) y el resto, que por promedio llevaba unos 8 años trabajando ahí, y que aún siguen haciendo lo mismo hasta donde yo sé. En el último trabajo esto no era tan así; lagente trabajaba unos 3 o 4 años máximo ahí, sin embargo en su gran mayoría cuando se cambiaban de trabajo era para irse a un lugar igual y hacer lo mismo.
Yo elegí estudiar y ser otra cosa. Aún no sé hasta qué punto me habrá resultado, pero estoy determinado a no volver atrás a menos que no tenga que comer; literalmente.
Para entender mejor lo que quiero decir, aquellos que nunca han trabajado en una tienda, vean la película. Y aquellos que si han trabajado, veanla igual. Se van a reir más que el resto.