viernes, junio 16, 2006

Una vez un amigo me dijo que cuando uno dejaba de escuchar música nueva, se volvía viejo.

La verdad es que he escuchado esa norma de vida aplicada a una serie de cosas distintas, como leer comics, ver monitos animados, etc. Sin embargo, me parece que algo de cierto tiene que haber con lo de la música.

No es que haya dejado de escuchar música nueva. Es sólo que ahora aplico una metodología distinta. Me explico.

Hace algunos años dejé de tener televisión por cable. Por lo tanto, dejé de ver MTV y Via X. Y creo que esa es una de las mejores cosas que me han pasado. O sea, yo sabía que el 80% de la información que absorve el cerebro es visual, pero nunca me había parado a ver que con una relación porcentual muy similar, un mal video puede hacerte odiar una canción que en realidad es buena. O mucho más frecuentemente, un buen video te incita a escuchar una canción que tiene muy poco de bueno.

No me mal interpreten, sigo siendo un gran fanático de los videos. Aunque hace tiempo que no vea uno bien hecho; el último que me agradó fue el de una canción llamada "Dance", ignoro el nombre de la banda, pero es que últimamente todas se parecen demasiado. Ya hablaré de eso más tarde. Lo que me interesa dejar claro es que sigo disfrutando de ver videos. Simplemente he descubierto que es mucho mejor percibir las canciones solas, y después ver los videos. No al revés. Así la música se aprecia más; lo confirmé cuando cerré los ojos en el recital de Pearl Jam. Sonaban mejor :D

Junto con escuchar primero la música (preferiblemente en la radio) mi otro método fue el de mandar a la cresta las etiquetas. O sea, miro a mi cuñado. Tiene 13 años, así que no es su culpa. Pero está casi obsesionado con los estilos. Cada vez que escucha algo nuevo pregunta "¿Esto es hardcore?" "¿Esto es punk?" "¿Esto es metal?". Es comprensible, sin embargo, no es absolutamente necesario. Mi razonamiento se basa en dos premisas; primero, los propios músicos prestan muy poca atención a la etiqueta que recibe su música, simplemente la crean, y por lo mismo uno debería simplemente escucharla. Y segundo; las etiquetas, los géneros, los define gente metida en la industria de la música. La palabra clave aquí no es ni género ni música; es industria. Y a ellos les interesa muchísimo que la gente se preocupe de encasillar las bandas en géneros. Eso las hace comprarse revistas, ver programas que ponen publicidad de ellos, etc.

Y cuando uno elimina las etiquetas, elimina los prejuicios. En mi winamp conviven sin problemas bandas como Metallica, Sepultura, Nin Inch Nails, Franz Ferdinard, Red Hot Chili Peppers, Pink Floyd, Black Sabbath, Los Tres, Fiskales Ad-Hok, y hasta un par de canciones de Supernova. Y por supuesto un par de cosas ochenteras, algo de hip hop, música de películas, pop (muy pop y moderadamente pop) y básicamente todo lo que me guste. Lo que me suene bien.

Por lo tanto no tengo muy claro si he dejado de escuchar música nueva. Por un lado, la mayoría de las bandas me parecen iguales; desde que salieron The Strokes y Franz Ferdinard todas las bandas no sólo suenan como ellos sino que además se visten como ellos y hacen videos como ellos. Pero por otro lado salen bandas como My Chemical Romance, con más ganas que calidad musical, que me hacen disfrutar como chancho sus canciones.

Por otro, me he puesto a escuchar bandas antiguas, que de pendejo nunca pesqué y que ahora me gustan. Eso lo hice con The Ramones, por ejemplo. O sea escucho música vieja, pero que es nueva para mí.

Sé al menos que no me quedé en pasado, como muchos de mis compañeros de curso que apenas conocen a Slipknot ¬¬

Pero lo que me pasa y me preocupa es que, como habrán podido apreciar por mi comentario anterior, y me he visto en la situación de, al opinar sobre una banda nueva, decir cosas de viejo como "Pero si son iguales a los (banda x) que sonaban cuando yo era chico". Al menos aún no he dicho "¿Y a esto llaman música?"... bueno, ok, si lo he dicho, pero en términos totalmente aplicables, como la música new age electrónica.

Por ejemplo, veo la escena actual. Madonna vistiendose de forma ochentera (pese a que en los ochenta nunca se vistió así y ahora parece el cuarto angel de Charlie) y tocando música techno (porque ya ni siquiera es electrónica) lo que me hace preveer, sin mucha dificultad, que el pop de al menos los próximos 5 años va a ser así. O sea, la señora tendrá más de cuarenta pero sigue dando las normas por las cuales se tiene que regir el pop.

Por otro lado, como dije antes, está de moda de nuevo "lo alternativo" en bandas como The Strokes o Franz Ferdinard; y ya tienen media docena de bandas que suenan y se visten igual.

Y lo que en mi opinión es lo peor; el rock ya cagó de nuevo. No quiero decir que haya muerto, por supuesto. Simplemente que cagó. Lo sé porque ya lo hizo una vez. ¿Se acuerdan lo bien que sonaban muchas bandas a finales de los 60 y principios de los 70, como Black Sabbath? El rock se puso pesado, hasta que llegaron los 80, y a alguien se le ocurrió mezclarlo con el pop ochentero (muy, pero muy cargado a la estética y los sintetizadores). Como resultado tuvimos cosas como Warrant. O sea ¬¬

Bueno, pues ahora lo mismo. Teníamos cosas buenas, como Green Day. El renacimiento del punk y todo eso. Ahora uno prende MTV y ve a unos pendejos bastante ahueonaos (perdonenme la expresión, pero un blog es por esencia subjetivo, así que a la chucha, me parecen ahueonaos y les digo ahueonaos) que se llaman Simple Plan y que pretenden hacer punk, y lo que les sale es un pop fome y happy. El paralelo entre el metal hecho pop y happy de los 80 es evidente. Después está "Good Charlote", que agarran la pinta de los Misfits y hacen canciones que debería estar cantando Brittney Spears. O bandas como "The Rasmus" o "Him" que van, agarran el metal gótico (Peter Steele debería subir al escenario y sacarles al columna vertebral con los dientes por hacer algo así) y lo transforman en canciones pop.

No se confundan, no tengo nada contra el pop. Escucho bastante pop, y me gusta. Lo que no me gusta es cuando agarran un estilo, dicen "reinventarlo" y lo único que hacen es echarle agua a al sopa. Y eso es lo que veo ahora en la música.

Por eso prefiero no hacerle caso a MTV y elegir yo la música que quiero que esté de moda en mi winamp.

¿Me estaré haciendo viejo entonceS?

domingo, junio 04, 2006

Hace una semana, más o menos, fui por primera vez en meses al Alto las Condes, al lugar donde trabajé por casi dos años. Y una semana antes de eso, estuve en la Feria Chilena del Libro de Huérfanos, donde también trabajé por cerca de dos años.

Fue extraño estar ahí, en ambas ocasiones.

Aún recuerdo el día que dejé de trabajar en la librería. Ese fue mi primer trabajo real y serio, con pago de cotizaciones y contrato y toda la movida. Cuando me fui, era porque iba a entrar a estudiar psicología a la universidad. Aquella tarde, me hicieron ir al notario a firmar la carta de despido (usando toda la manipulación que aprendí allí, conseguí que me echaran sin que supieran que de no hacerlo, igual me iba a ir en una semana mas) y después me senté en Estado, casi al llegar a Alameda. Me sentía libre, después de dos años de prisión laboral; no tanto por las horas de encierro en la tienda sino por la calidad del trabajo, y especialmente de los jefes. Entonces encendí un cigarro, saqué una hoja y me puse a describir todo lo que sentía en ese instante. Recuerdo claramente que aún quedaba luz del sol, pero poca, y hacía muchísimo viento.

Yo me sentía feliz. Suponía que después de eso estudiaría, me iría bien, terminaría la carrera y nunca más tendría que trabajar como vendedor. Me equivoqué en todos y cada uno de esos puntos.

De hecho, un año después estaba sin estudios, y trabajando en el verano precisamente en esa librería de Estado.

Cuando dejé de trabajar en Microplay, mi segundo trabajo importante, para ponerme a estudiar, no sentí ningún tipo de alivio. Más que nada porque sabía que tenía que seguir trabajando para estudiar, y afortunadamente pude hacerlo en la misma empresa; dijo afortunadamente porque eso me evitó tener que aprender todo el funcionamiento de otra empresa, y porque ya que estudiaba algo relacionado con informática iba a estar en contacto con accesorios de pc y todo eso. Y realmente, fue una suerte. Aprendí mucho más de hardware trabajando en Microplay, que en clases.

El último día de clases en mi instituto, después de 2 años, consistió en dar el último examen a eso de la 1 de la tarde para estar en el Alto las Condes a las 3, trabajando en las ventas de navidad, y saliendo del trabajo a las 11 de la noche. La semana siguiente empecé a salir a las 12, y pese a los turnos varias veces tuve que trabajar casi 12 horas. Por lo tanto mi último día de trabajo ahí fue el 24 de diciembre. El mall cerraba a las 8 de la tarde ese día. Yo llegué a las 10, y aproximadamente desde esa hora hasta el cierre, me quedé sentado en las cajas del fondo. Me dolían tanto los pies que apenas podía caminar, tenía sueño atrasado de meses, e intensificado aún más por el trabajo de las últimas semanas, y había atendido a tanta gente en esos días que lo único que quería hacer era ponerme en el pasillo y disparar a discreción con un bazooka. Aún así vendí más que todos los otros vendedores ese día. Para aquel entonces, ya hacía mucho tiempo que me había transformado en un vendedor de verdad, de esos de oficio.

Después vino el verano, y después me enfermé. Planeo hablar de ello pronto, pues últimamente he pensado muchísimo en lo que significa estar enfermo.

Pero ahora concluiré. Escribo todo esto porque mañana tengo una entrevista para una práctica de trabajo. No estoy muy emocionado primero porque es una práctica, no un trabajo, y segundo porque es en un laboratorio químico. O sea, promete ser más fome que las rechuchas. Pero en fin, es una práctica, y yo necesito hacer una.

Y todo este tiempo; desde que visité mis antiguos lugares de trabajo hasta ahora, me he preguntado si acaso esta es la transición. Si acaso ahora empiezo a hacer la práctica, después sigo trabajando (o encuentro trabajo en otro lado) y listo, empiezo mi nueva vida. O si por el contrario, como la vez anterior, tendré que dar un paso atrás, volver a trabajar vendiendo algo, antes de poder empezar una nueva etapa en mi vida. El asunto me pone bastante nervioso y me da algo de susto, debo confesar. Después de todo si algo vi. en mis años de trabajo fue a un montón de gente “esperando” a que la vida les cambiase, y mientras trabajaban en el mall. Y los vi en ese estado durante años, sin que realmente llegase el cambio. Eso me asusta también; que mi vida sea también así.

Pero en fin, tengo que dejar que las cosas pasen. Esperar que me vaya bien en la próxima entrevista de práctica, o en la siguiente, y salir de eso. Y después esperar a encontrar trabajo de una vez por todas, y que me vaya bien en eso también.

Tengo muchas, muchas ganas de que todo eso suceda.

sábado, mayo 20, 2006


He llegado a la conclusión de que no soy un adulto.

Sé que ya he hablado de esto antes, pero resulta que el tema me interesa. Es más, me llega a preocupar un poco. Eso es porque hace poco leí un artículo sobre adultos con intereses de niño que me hizo identificarme un poco con ello. Pero claro, inmediatamente me atacó mi lado responsable e independiente (que existe, oculto, pero ahí está) hasta que me dije "Ok, para. ¿Por qué tengo que ser o adulto o niño, porqué tengo que elegir un bando?"

Esa pregunta me la he hecho en inumerables ocasiones a lo largo de mi vida. Por lo general, la respuesta es "a la chucha, yo soy yo y punto" y me voy por mi cuenta.

En el fondo se habla de rehusarse a ser un viejo gris y aburrido, trabajólico y medio neurótico. Por ende no le veo nada de malo a no querer ser así. Después se habla de la responsabilidad y el compromiso. Bueno, pues no tengo demasiados problemas con eso, por lo menos no a estas alturas de la vida.

Hace algunos años, una noche en la que caminaba hacia mi casa, me fui peleando conmigo mismo, retandome porque era un niño irresponsable que eludía los deberes de adulto. Creo que al final me hice entrar en razón. Si bien aún eludo varias cosas de adulto; odio, por lo general, hacer trámites, entrar a preguntar algo a una tienda, etc, aunque por lo que sé los adultos también. Y lo digo así porque los adultos me siguen pareciendo algo lejano. Los adultos, en mi mente, siguen siendo mis padres, o los padres de mis amigos. No importa que ya tenga 26 ni que a mi edad mi papá ya era papá. Todo el tema de la adultez me sigue pareciendo lejana.

¿Qué tiene de malo que me interese por cosas como comics y videojuegos? ¿Acaso los temas adultos son mejores? De política, me intereso y también se hablar. De negocios, lo siento pero demasiado aburrido, e incluso me parece vulgar andar hablando de platas, especialmente cuando es ajena. Fútbol, ni ahora ni nunca. ¿Y de qué más hablan los adultos? De trabajo. Que lata. 8 horas diarias, 5 dias a la semana, ¿y en el tiempo libre se ponen a hablar de eso? Por mucho que te apasione, no es como para que sea lo único de la vida ¿no?

¿Y de qué mas hablan? De farándula, como todos. Aún mas aburrido. Prefiero discutir sobre las motivaciones ocultas de Darth Vader.

Pues no, me parece que sigo siendo un niño. Me encantan los juguetes (por si alguien le interesa, hoy vi una pantalla de plasma plana para el pc, 42 pulgadas, 800 lucrecias, no importa que mi cumpleaños ya haya pasado) y ver qué películas van a dar (y cuales están produciendo), conocer videojuegos nuevos, leer cómics, libros, y todo lo demás sobre lo que siempre ando desvariando por aquí.

Aparte de eso me gusta hacer bien mi trabajo, llegar a la hora, que mi jefe (o quien sea) no tenga quejas de mi, hacer las cosas lo antes posible y bien, no tener líos de trámites, ser ordenado para trabajar (y metódico) y ser responsable en todo eso.
Y nada de ello me hace gris.

Conclusión: si se me considera un kidult, ok, ni un problema.

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Hit del momento: "Hit in the US" de un grupo llamado Beat Crusaders. Aparecen en la banda sonora de un animé que se llama "Beck", que es sobre la formación de una banda de música. 24 capítulos, gran serie. Y la canción es ultra pegadiza.

Libro: Club Dumas, de Arturo Perez Reverte. Corso, el protagonista, es realmente increíble y gracioso.

Película: La última que vi fue Punisher, y antes de eso X-Men 2. Ninguna es muy buena (la primera es sencillamente asquerosa). Y antes de eso vi Spiderman 2. Bastante buena; el lado muy, pero muy humando de un superheroe, algo que me gusta bastante de la Marvel. Superman jamás estuvo en peligro de perder su departamento por no pagar al renta, y eso que no cobraba por salvar el mundo...

domingo, mayo 14, 2006

Es muy común pensar que después de haber estado al borde de la muerte (o cerca por lo menos) las personas experimentan un cambio en su vida que los hace modificar su conducta, replantearse las cosas e incluso tomarse las cosas de forma más espiritual. El cine y la TV nos lo han hecho creer así.

Pero en mi caso, las cosas no han sido tan evidentes. Ni teatrales.

A pesar de todo, igual he cambiado. Me he tomado más tiempo para hacer ciertas cosas, y menos para hacer otras. Me explico.

Comprendí lo apurado que llega a vivir uno. Por lo menos mis 2 últimos años de vida fueron apuradísimos, siempre corriendo de allá para acá. Trabajo, estudios. Pocas veces tenía tiempo para mí, y generalmente para tenerlo no dormía. Y me alimentaba mal; tuve una gran barriga que lo demostraba. Pero bajar el nivel, desacelerar, no lleva a nada. Uno se pone peor, más ansioso aún. Eso es porque el hacer las cosas aceleradamente no es el problema de fondo. Este problema, es el urgirse por todo. Preocuparse por todo; pese a que hay cosas que uno no puede controlar igual se preocupaba y amargaba al respecto. En mi caso, se podría añadir a ello incluso una ambición desmedida; lo quería todo y lo quería ahora, como la canción de Queen.

Ya no.

Mentira. Lo sigo queriendo todo y ahora. La diferencia es simplemente, que ya no me desespero por ello. Me lo tomo con calma. Porque no hay otra forma de tomárselo, también. Por ejemplo; necesito tomar una práctica laboral para terminar mi carrera. Pero por el momento, como estoy haciendo un trabajo temporal, me concentro en él. Una vez que lo termine, me preocupo de la práctica.

Y después está lo de hacer las cosas más despacio.

Por ejemplo, pasear. La semana pasada fui al centro, mi maravillosa novia me invitó a un muy burgués café con pastel el cual acepté encantado. Ella misma, con su por lo general sorprendente punto de vista de las cosas, me hizo reparar en el hecho de que antes yo no hacía esas cosas. Y tenía razón. No sólo en eso; antes predicaba entre los míos todas mis ñoñerías hablando de ellas sin cesar. Malas noticias gente, sigo haciéndolo. Pero ahora también escucho las de los demás, pues me di cuenta que antes no lo hacía, o en muy pocas ocasiones. O sea, me tomo el tiempo de hacerlo.

Han pasado varios meses desde mi hospitalización. Pese a que aún tengo pesadillas angustiosas al respecto, con más frecuencia de lo que me gustaría. Aún se me revuelve el estómago al recordar ciertas cosas, especialmente en lo referente a olores; cuando recuerdo algo por el olor (Casi el 50% de las veces que me atacan los recuerdos, es a raíz de un olor. Vaya a saber uno porqué) Supongo que en algún momento, los recuerdos perderán su fuerza. Algunos ya lo hacen, y a veces me resulta difícil pensar en que sí estuve allí casi un mes, y sí, casi me muero ahí mismo. Por ejemplo, ya no recuerdo el dolor, sin embargo si recuerdo lo que era estar postrado. Lo más probable es que para el próximo año, ni siquiera recuerde eso.

Pero lo mejor de todo, es que aún estoy aquí.

viernes, mayo 05, 2006


Debo rectificar. Hoy vi Chasing Amy y honestamente me parece una de las mejores películas de Kevin Smith. Si Dogma hablaba de religión y Clerks sobre quedar botado, fuera de la vida, Chasing Amy habla sobre sexualidad. O sea, dejando aparte una reflexión sobre Star Wars que aparece al principio acerca de los afroamericanos y su papel en Star Wars, que es francamente notable.

Creo que el sexo, junto con la necesidad de aceptación (ojo, no de reconocimiento) y de éxito, el dinero y quién tiene la razón, son los elementos más sobrevalorados de la cultura occidental. Pero ahora sólo hablaré de sexo.

No tengo muy claro en qué momento pasó, pero definitivamente el mundo comenzó a girar alrededor del sexo y aún no se ha detenido. Por lo menos, en latinoamérica. Como en la canción de los Prisioneros, que veinte años después sigue siendo igual de cierta.

De forma subconciente, se ha llevado el sexo a lo más importante en la vida. Se ha comercializado, en el sentido de que cuanto más sexo, y con más personas, mejor. Hasta el punto en el que la infidelidad es considerada una actitud aceptada e incluso alabada si es para tener más sexo. Hablar de "hacer el amor" es considerado una estupidez.
Aquel que no tiene sexo, es un perdedor. Aquel que tiene sexo, y si es posible (sólo en el caso del hombre) con dos o más mujeres al mismo tiempo, es un dios. Claro que si es la mujer la que está en esa situación, es la mas sucia prostituta. Algo de eso aparece en Chasing Amy. También se marca claramente la estúpida y machista posición masculina respecto a las lesbianas desde el punto más extremo (aquel macho que piensa que la lesbiana no existe, es simplemente una mujer que no ha encontrado el hombre adecuado) hasta el más simple; (el macho que piensa que se pone celoso de que su pareja haya estado con otros hombres, pero no de que haya estado con otras mujeres).

Lo que me gustó de la película, del personaje de Alyssa (la lesbiana) es que habla claramente sobre la desorientación sexual. Que si probó todas esas cosas (debo admitir que aquí la película no tiene nada de serio, es sumamente gracioso cuando ella empieza a detallar su pasado sexual) fue porque estaba en la búsqueda de algo, no por que fuese un fin en sí mismo.

Se suele culpar a la pornografía por esa visión de las mujeres lésbicas o bisexuales; que son insaciables, que sólo piensan en sexo, etc. En realidad la pornografía tan sólo propone fantasías, son aquellos hombres tan estúpidos como para pensar que todo eso es real, quienes terminan promoviendo esa visión deformada respecto de la sexualidad. Y he conocido a hombres que juran que lo que ven en páginas porno, es real. Aunque usted no lo crea.

Personalmente, creo que el sexo es sumamente importante pero no un fin por si mismo. Aunque eso me haya valido la calificación de "gay" por varias personas (vamos Daniel, dilo, sé que lo estás pensando XD ) La felicidad que viene de sentirse acompañado, apoyado, cuidado y comprendido es mucho mayor que cualquier placer sexual, el cual es por definición efímero.

El ver a tanta gente obsesionada con al idea de tener sexo, cuanto más mejor, y al mismo tiempo verlas solas y miserables, me hace preguntar qué diablos les pasa que no se dan cuenta que lo segundo es causa de lo primero.

martes, mayo 02, 2006


Desde las últimas dos semanas, estoy caminando bastante. O mejor dicho, volví a caminar. Ni siquiera es tanto como antes, sin embargo me canso el doble. Si a eso le sumamos la mala calidad del aire, que antes no notaba pero ahora si, se podría decir que termino bastante cansado al final del día. Aún me cuesta acostumbrarme a eso.

Hoy, durante unos segundos, mientras tomaba el metro, me dio lata pensar en todo lo que tenía que caminar desde la estación a mi casa; unas 7 cuadras. No pasaron ni dos segundos hasta que en algún rincón de mi mente, los recuerdos le pegaron un formidable charchazo a mis quejas al respecto. Recordé lo que era estar postrado en una cama, durante semanas, sin apenas poder caminar. Y todo lo que deseaba salir y caminar de nuevo. Como resultado, esas 7 cuadras se me pasaron como si nada, mientras felizmente daba mis pasos.

Creo haber hablado antes, en la antigua versión del blog, acerca de lo que significa para mi caminar de noche. Y si no lo hice, juro solemnemente que tuve muchas ganas de hacerlo. Porque Santiago es otra ciudad de noche. No tendrá la vida social noctruna de otras ciudades (Se dice que hay ciudades que nunca duermen. Santiago, mas bien, pareciese no terminar de despertar nunca. Durante el día simplemente abre los ojos, bosteza y se da media vuelta para seguir durmiendo)pero quizás precisamente por ello tiene un encanto especial. Uno se siente único caminado por sus calles, especialmente en invierno. El ambiente tiene algo a "Soy Leyenda", el libro de Matterson. Y por lo menos a mí, esa tranquilidad, me pone reflexivo.

Hoy, en unas miseras 7 cuadras, reflexioné brevemente acerca de todo lo que he leído acerca de Silent Hill en Wikipedia (Silent Hill es una serie de videojuegos de terror bastante famosos; en mi afán de consumidor de historias, al no poder jugarlos, leí de qué trataban, al igual que hice con los 12 juegos de Final Fantasy) y que en mi opinión es un tipo de terror muy interesante; el terror verdaderamente psicológico. Porque por lo general, el cine cuando habla de terror psicológico se refiere al "terror sin grandes escenas gore de asesinatos", cuando en realidad la existencia de un pueblo al que se vean atraidos ciertos personajes con traumas graves, y que se vean reflejados en las calles del pueblo y los monstruos que ahi aparecen; eso es verdaderamente psicológico.

De ahi me puse a pensar en que, si tengo de hecho el Silent Hill 2 y 4 para PC, ¿Porqué no los juego? Primero porque al menos el 2 lo encontré un poco fome. Y segundo porque he descubierto que de un tiempo a esta parte me he vuelto bastante asustadizo y sensible a imágenes grotescas (desmembramientos, desfiguraciones, etc) probablemente lo primero debido a mi pérdida de fortaleza física (y por ende, seguridad) y lo segundo, a un exceso de empatía hacia los demás y una sobredimensión del horror y sufrimiento ajeno. No tengo ni idea de cómo los podría llegar a solucionar, pero espero hacerlo ya que pocos géneros me atraen tanto como el terror.

Entonces de ahí salté a una vieja pregunta filosófica; la diferencia del "porqué" y el "para qué". Depende de con cuál de estas dos preguntas uno enfrente una situación, es la orientación que se tomará frente al problema. El porqué es la base del idealismo y romanticismo; mientras que el paraqué es la base del realismo y el pragmatismo, utilitarismo, o como quiera llamarse. Yo me inclino, por lo general, por lo segundo para tomar decisiones, y sólo por primero cuando tengo ganas de huevear, o dicho en idioma culto; especular.

Más o menos ahí fue cuando llegué a mi casa. Aunque en realidad no empecé a reflexionar sobre el terror; antes de eso lo había hecho primero sobre caminar, después sobre hacerlo de noche, y finalmente sobre escribir todo esto en el blog, perdiendo quizás lo concentrado y la calidad (al menos a mi juicio) de la primera concepción que tuve de qué debería escribir en el blog, y transando todo ello por cantidad y liberación; muchas veces no escribía porque ningún tema me parecía lo suficientemente interesante. Ahora prefiero escribir cuando tenga ganas, y arriesgarme a ser vilipendiado e insultado por mis lectores cuando les parezca que me pongo latero. Para eso está la sección de comentarios :D

lunes, mayo 01, 2006


Clerks



Breve nota introductoria:

Nadie se opuso a mi intención de hablar de ñoñerías, así que allá voy.

Aquellas personas que me conocen, saben que cuando hablo suelo referirme a una serie de temas que si bien no tienen mayor relevancia en términos espirituales, trascendentales o filosóficos, me apasionan como si lo fuesen. Es más, suelo elevarlos a esa categoría. Y cuando digo que "suelo referirme" es un eufemismo para decir "inundo con información". La mayor parte de la gente suele aburrirse cuando lo hago. Aquellos que no, son mis amigos. Y es mas, cuando me escuchan suelen contagiarse. Soy el sueño húmedo de cualquier publicista.
Aquellos que me conocen en realidad no saben cual es el proceso personal que me lleva a dominar un tema. Tan sólo mi amada novia lo conoce y lo sufre. Este proceso consta en sumergirme en un lapso de tiempo muy breve pero sumamente intenso, en el cuál me someto al bombardeo de información sobre el tema en el que me intereso. Lamentablemente, y aunque lo he intentado, no puedo aplicar el mismo esquema de estudio a los temas relacionados con mi carrera. Y eso que lo he intentado.

Fin de la breve nota.

Kevin Smith es un director de cine bastante raro. No se podría decir que lo descubrí hace poco; en realidad hace años vi una de sus películas (Mallrats) en el cable y quedó para siempre grabada en mi imaginación por dos cosas. Primero, aparecía Stan Lee en ella, quien es por si no lo saben el gran creador de los cómics Marvel; entre sus personajes está Spiderman, Los 4 Fantásticos, X-Men y todo lo que se está haciendo película ahora. Lo segundo que me llamó la atención de la película fueron dos personajes, Jay y Silent Bob. Especialmente este último, quien prácticamente no habla, como su nombre indica, y que encima es interpretado por el mismo Kevin Smith.

¿Porqué hablo de "Clerks2 por encima de sus otras películas?

Porque "Mallrats" es bastante estúpida e irrelevante; "Dogma" es magnífica pero aparte de que también actúa Jay y Silent Bob no tiene demasiada relación con el resto y "Chasing Amy" aún no la he visto, pero tampoco le tengo demasiada fé.
Sin embargo, "Clerks" me tocó particularmente.

No voy a resumir la película aquí (véanla) sino que me voy a referir a porqué me impresionó. No es la actuación, ni que sea en blanco y negro, ni el sentido del humor genital que tiene la mayor parte del tiempo. Es la historia de fondo.
Dante es un tipo que no fue a la universidad, sino que se quedó trabajando como dependiente de una mini market. Personalmente sé lo que es trabajar atendiendo público, es marcó mi vida durante los últimos años y que influye mucho en cómo es uno (aunque en lo personal, mi forma de atender público se parecía más a la del otro personje, el que trabaja en la tienda de video) y cómo ve las cosas. A través de la película, y a medida que uno va conociendo mejor a Dante, se da cuenta de por qué termino haciendo eso; del miedo a transformarse en actor de tu propia vida en vez de espectador. Es bastante fácil quedarse y hacer lo que a uno le dicen y vivir así su vida, como por inercia. Algo que afecta no sólo a quienes no pudieron estudiar, por cierto; hay mucha gente que estudió y sacó una carrera universitaria, todo por inercia. Dante es un personaje que deja que todos pasen por encima de él porque no sabe imponerse a sí mismo, ni a la vida. Es un personaje que no es un gran héroe ni pretende serlo. Pero poco a poco va descubriendo porqué su vida es tan horrible y qué tiene que hacer para mejorar.

Ahora, no sé el resto, pero a mi me costó entender todo eso. No me refiero a no entender la película; hablo de darme cuenta de la inercia y de despertar, de orientar su vida hacia lo que uno quiere, y aprender a ser feliz.

Cuando salí del colegio y me puse a trabajar, podría haberme quedado ahi. Porque si bien el trabajo no era del todo agradable (jefes imbéciles, mal horario) tenía sus recompensas, trabajaba en un ambiente que me gustaba y en un mundo, el de los libros, que siempre me ha apasionado. Sin embargo quise estudiar, salir de todo eso.
Cuando me puse a trabajar por segunda vez, luego de un fallido intento de estudios, todo pasó de nuevo. Esta vez el gran enemigo era en realidad el horario (no me puedo quejar de mis jefes, en su gran mayoría fueron buenos) sin embargo era divertido trabajar ahí. Pese a los clientes, que es en definitiva lo pero de trabajar atendiendo público (y que es divertido, porque uno termina pensando en los "clientes" como una raza aparte de nuestros compañeros de trabajo y familiares, e incluso después de atender público uno se comporta de forma distinta al ser cliente en otro lugar) mi último trabajo tenía varios beneficios y supongo que de no ser ambicioso, de no tener cosas por las cuales quiero luchar en mi vida, podría haberme quedado ahí. No sería el único; cuando trabajaba en la librería conocí a gente que llevaba 25 años haciendo lo mismo (ok, uno solo, pero es impresionante) y el resto, que por promedio llevaba unos 8 años trabajando ahí, y que aún siguen haciendo lo mismo hasta donde yo sé. En el último trabajo esto no era tan así; lagente trabajaba unos 3 o 4 años máximo ahí, sin embargo en su gran mayoría cuando se cambiaban de trabajo era para irse a un lugar igual y hacer lo mismo.

Yo elegí estudiar y ser otra cosa. Aún no sé hasta qué punto me habrá resultado, pero estoy determinado a no volver atrás a menos que no tenga que comer; literalmente.

Para entender mejor lo que quiero decir, aquellos que nunca han trabajado en una tienda, vean la película. Y aquellos que si han trabajado, veanla igual. Se van a reir más que el resto.

viernes, abril 28, 2006

La verdad es que no tengo nada demasiado interesante que decir. O sea, a nivel global. A nivel personal, bastante; mi novia volvio de Buenos Aires con un polerón de Nightmare Before Christmas y libros varios para mi, todo de mi gusto. Sobre todo ella. Y bueno, una vez mas me di cuenta que disfruto de su compañía de tal forma que hago planes de vida en función a ella. Lo cual está bien, supongo que quiere decir que soy maduro y todo eso.

Lo que me llama la atención, eso sí, últimamente, es que esa vida mia no me preocupa demasiado. Me explico en términos mas claros:
Estoy sin trabajo, haciendo una cosita temporal en un campo informático que no es el mío y que duró una semana, ahora está en pausa y después será a lo mucho una semana mas.
Aún no tengo ni proyecto de práctica.
Y sin embargo, no estoy angustiado. No sé aún muy bien porqué, pero quizás sea que me cansé de estarlo. Esa suele ser la respuesta para muchas cosas que me pasan en la vida. Me canso rápido de muchas cosas, especialmente de sentirme mal. O angustiado. O deprimido.

Quizás haya estado más preocupado del cigarro últimamente. De no poder volver a fumar y de las ganas que tengo de hacerlo. Lo bueno es que me autocontrolo. No caigo en la tentación. Cuesta. Mas que la cresta. Pero no es del todo imposible.
Y curiosamente una de las cosas que no lo hace imposible, es ver que el dinero no me desaparece porque si. Si fumase aún, ya no me quedaría plata. Sin embargo, me queda. Es más, si llego a recibir la plata de devolución de impuestos en mayo, en una de esas hasta salgo con disco duro nuevo. Pero en fin, volviendo al tema inicial; gente que ha dejado de fumar me ha dado la mala noticia de que si te gusta fumar, las ganas no se te pasan nunca.
Entonces llegamos al punto en lo que me preocupa, de fondo, es tener que vivir con tantas restricciones siendo tan joven. Que el cigarro. Que la mayonesa. Los huevos.
Eso a veces me achaca.
Pero después analizo en perspectiva, como he ido superando los achaques de todo esto poco a poco, y más aún, como he ido superando los achaques anteriores de mi vida. Y sé que puedo hacerlo. Y me tengo fe.

Y eso. Mi vida no es de lo mas entretenido que hay, pero a mi me gusta. Me refiero que no tengo grandes cosas que contar. Pero soy feliz, y eso me parece importante. Ahora, una cosa es que me parezca importante, y la otra es que eso les parezca interesante :D

Una cosa más:
Agradeciendo el apoyo entregado al renacimiento de esto, aprovecho para pedir opinion al respecto: tengo ganas de regurgitar mi ñoñeria (ojo, no es poca y es potente) aquí escribiendo a veces no sólo de mi vida sino de cosas que me interesan (y que para variar, son poco conocidas) que son, frecuentemente, películas, cómics, libros, y asi. ¿A alguien le interesaria leer sobre eso?

domingo, abril 23, 2006

2.0


… o Melmoth Reloaded,
o Meltmoh el Retorno,
da lo mismo. Lo importante es que he vuelto.

En rigor, volví a la vida activa y fuera del hospital el 29 de febrero. O sea, hace casi dos meses. Pero en realidad no había vuelto, seguía con el hospital a cuestas. Es por eso que no voy a continuar con la publicación del diario del hospital, aunque agradezco profundamente el esfuerzo que hizo mi novia Daniela transcribiendo todo eso (y yéndome a ver al hospital, pues sé que no fue nada agradable y aún así lo hizo por mí).
Mi PC también se enfermó; ese fue otro de los retrasos. Ahora, con teclado, memoria, procesador y placa madre nuevos, está funcionando en perfectas condiciones (mis juegos se ven tan lindos!)

Hace poco, en una conversación con mi novia, surgió el tema de porqué no estaba escribiendo. No sólo el blog, sino que en general. No puedo decir que no me haya dado cuenta de que ya no escribía; de hecho dejé botado todo lo que estaba escribiendo en el hospital. Lo que si puedo decir es que hasta ese momento, no me había dado cuenta, del todo, que estaba intentando sacarme el hospital de encima. De hecho, de eso me di cuenta ayer, cuando una amiga de la familia nos visitó y tuve que contarlo tooooodo de nuevo y cuando llegué a la parte de la endoscopía sentí nauseas, me tuve que parar y darme una vuelta, y me sentí realmente enfermo. Creo que eso, va a ser algo a superar.
Pero al menos sirvió para que me diese cuenta de que en realidad, aún estaba huyendo del hospital. Y se acabó, ni ahí con seguir huyendo.

Ya hice suficiente de escapista tirándome de cabeza a mis ñoñerías durante el mes en el que estuve confinado a mi habitación. Se podría decir que hice una especie de post grado autodidacta en frikerias de cine, cómic, juegos, televisión, libros, etc. Creo que me hizo bien, de todas maneras. Pero no estoy seguro de cómo afectó a quienes me rodeaban. Creo que no les hizo muy bien.

Durante las dos últimas semanas estuve haciendo un trabajo temporal en la empresa de mi hermana, que me servirá para disminuir los devastadores efectos económicos que me trajo la muerte y resurrección de mi PC. Y al parecer, eso fue lo que en definitiva me hizo recuperarme por completo. Bueno quizás exagero. Pero al menos, me hizo despertar un poco.

Lo cual me lleva a dos conclusiones. Primero, contra todo pronóstico, no soy un flojo rematado; me gusta trabajar. O sea, simplemente soy excesivamente lúdico, que no es lo mismo que flojo. Y segundo, aunque lo que hice como trabajo está bastante alejado a mi aún no ejercida profesión, experimenté por primera vez lo que era vida de oficina, con los horarios y los té en la mañana y todo eso. Y me gustó muchísimo. Sobre todo la parte del sábado por la mañana, levantándome temprano y desayunando y todo.

Claro que para variar me he ido por las ramas. Aún no he dicho porqué decidí volver a escribir.

Son muchas cosas. Una de ellas, una frase de una canción de Mago de Oz, banda que no me gusta ni por si acaso pero que como estaban tocando en la radio, tuve que escuchar en más de una ocasión. La canción se llama “La Posada de los Muertos” (creo) y en algún lado dice algo así como que los muertos atormentan a quienes ni quieren ni dejan vivir. Y me dí cuenta de que en realidad no quería vivir. No sirve de nada que todo el mundo me haya dicho “oye, pero si estuviste a punto de morir y te salvaste” porque no le ví en ningún momento un propósito para ello. Con un cuerpo de alguien de 30 o 40 años, sin poder volver a fumar (me afecta a niveles insospechados eso) ni tener una vida normal, no es tan fácil volver a sentir unas ganas locas de volver a vivir. No niego que hay gente que queda mucho peor, que al menos no quedé lisiado y todo eso. No reniego de eso ni me siento poco agradecido tampoco. Simplemente, tampoco era para dar saltos de alegría.
Una de las cosas que más me afectó, fue ver a los viejitos del hospital. O sea, estar rodeado de ellos, y ver lo solos e indefensos que estaban, en su mayoría seniles, obligados a usar pañales. Fue como “oh si, es maravilloso lo que me espera con eso de seguir viviendo; terminar como ellos”. No sé si vaya a terminar así o no (ciertamente espero tener numerosos problemas de salud en el futuro, para qué me voy a engañar) pero ahora tengo la duda sobre ello al menos, en vez de la certeza. Eso me hizo que me dieran más ganas de vivir.
Por supuesto, la principal fuente de ganas de vivir es, ha sido y espero que sea siempre; mi dulce novia. Sin ella, creo que ni siquiera lo hubiese intentado. No con muchas ganas, pro lo menos.

Pero para resumir, lo estoy intentando. Con todas las molestias y restricciones y todo. Creo que voy a cambiar los cigarros por la coca cola. Creo que voy a seguir escribiendo aquí. Y seguiré escuchando My Chemical Romance mientras mi amada novia anda hueando en Buenos Aires, porque la hecho profundamente de menos.

Hit del momento*: “You Know What They Do To Guys Like Us In Prison” – My Chemical Romance.

Película: Constantine (Lo sé, no es nueva pero da lo mismo, no veo películas buenas de todas maneras. Y también sé que es una adaptación aborrecible del cómic Hellblazer, destrozado y despojado de su profundidad y melancolía. Pero a pesar de ser fanático del cómic, igual me gustó la película)

Libro: It, de Stephen King.

*nota: lo del hit del momento es algo que copié de mi novia. Ella suele usar eso para mostrarme canciones nuevas, que por lo general me gustan. Dados los correspondientes copyrights, declaro que con toda probabilidad seguiré mostrando hits personales, frecuentemente adquiridos de mi novia, como es el caso de esta canción y de esta banda.

lunes, marzo 13, 2006

Hospital Día 6 (09/02/06)

Empiezo a aburrirme. Mortalmente. Me doy cuenta de algo: cuando estaba en la otra sola (los 4 días que pase ahí) todos los días me daba la impresión de estar en una pieza distinta. Incluso me daba la impresión de que mi cama estaba en distintas posiciones (ahora cuando lo recuerdo, tengo la misma impresión). Quizás era todo el movimiento de biombos, varias veces al día, o quizás me inyectaban morfina o algo así y no me daba cuenta.
Aquí no pasa lo mismo. Todo es aburridísimo y ya me duele el culo de estar tanto tiempo acostado. El doctor Ulloa me dice que eso de que quiera ir a casa es una buena señal, que me estoy mejorando. En mi opinión, el hecho de que todo el cuerpo me duele menos es una señal de que me estoy mejorando.

Hospital Día 5 (08/02/06)

Mi vida en la UTI. Despierto rodeado de 6 doctores, entre ellos los dos que me sacaron del SPA y la Dra. Marisol, quien fue la primera que cachó algo en mi pierna. Todo están de acuerdo con la nueva teoría de lo que me pasa y por lo tanto, paso toda la mañana haciéndome exámenes (afortunadamente indoloros) pero de algo sirve. Ellos tenían la razón y ya saben lo que tengo: Trombosis subvenla con infarto pulmonar. No se uds. Pero yo, so escucho que alguien le dio eso, pienso “chucha este hueón está muerto”.
Y de hecho, así de cerca estuve de morir, pero como que no me doy cuenta, porque me siento bien. Esto nos lleva a un hecho sorprendente, te puedes sentir bien, como si no pasara nada, aún cuando solo el 25% de tus pulmones este funcionando.
El resto del día es lo de más fome. Aquí hay menos enfermeras pero muchos más médicos. De hecho, los doctores que están a mi cargo me van a ver cada una hora. Las enfermeras se limitan a llenarme de pinchazos (hasta 12 en un día). Me dicen que una semana más estaré en casa, creo que sobreviviré.
Hospital Día 4 (07/02/06) Parte 2

Aquella noche empecé con los mismos síntomas que la noche anterior. Y como aun estaba asustado de lo que me pasó (es más, 20 días después aún lo estoy) empiezo a hacer show hasta que llega un doctor. Y tengo la suerte que llega otro doctor, uno de los que me vio después de la crisis. O sea, sabía lo que me podía pasar. Deciden rápidamente ponerme a chapotear en morfina8genial, iba a ser Jim Morrison) pero había un pequeño problema: no les quedaba. Es más, lo mas fuerte que tenían, era un paracetamol.
A esas alturas, estaba chato. Por mucho que me hubiese encariñado con las enfermeras, los camilleros, y hasta con la cama, estaba hasta las pelotas que nadie me pescara cuando decía que me dolía la pierna, y que se les acabara la única hueá que me calmaba el dolor.
Y entonces, tuve el cuevazo del año.
Apareció el doctor que de hecho, había estado de turno el fin de semana. De hecho, era el que había presenciado mis dos ataques de tos. Hasta había echado la talla con él.
Es más, es una de las personas que realmente, me salvo. El Dr. Ulloa.
Siendo honestos (con sus propias palabras) tanto él, como el gordito que lo acompañaba (que resultaba ser el jefe de Ulloa) habían ido a darse una vuelta por la sala donde estaba para mirar el poto a un par de enfermeras por ahí. Pero como me vieron tan cagao, y el doctor que me atendía tan complicado, se acercaron. Así que ahí estaba yo, cagao en dolor, y los tres doctores haciendo hipótesis sobre qué me estaba pasando. Entonces caen en la cuenta que la doctora de la noche anterior me había revisado la pierna, había dejado unas notas. Y que la interna también dejo constancia. Y en esas, el Dr. Ulloa va y dice “¿Y si este hueón tuvo una trombosis en la pierna y la hueá se le fue al pulmón?” y el otro le dice “capaz poh, hueón” “¿tenemos cama libre en la UTI? “Si poh” “Ya este hueón se va cagando pa´ allá”
Y resulto que eso era lo que tenía. Y el dialogo, en realidad se ajusta bastante a la realidad. Lo único que falto fue que cuando entró una enfermera potoncita, el gordito la queda mirando (la mina estaba justo de espaldas y medio agachada) y me dice “¿Seguro que te querí ir de acá?” Si -le digo- . “Ok, a este hueón de verdad le duele la hueá, nos lo llevamos”:
El cambio fue positivo. Estar en la UTI (Unidad de Tratamiento Intermedio) era como estar en otro hospital. Paredes cubiertas de baldosas, neones con antireflejo, camas con control remoto para configurar la posición, a uno lo conectan a esas maquinas como la de las películas, con gráficos para los latidos del corazón, capacidad y presión pulmonar, saturación y todo eso. Y todo es más silencioso. Fome, pero silencioso.

domingo, marzo 05, 2006

Hospital Día 4 (07/02/06) Parte 1

Crisis. En mala.

He experimentado en mi vida, en mayor y menor medida, lo que es el aislamiento. Y lo que es, en términos generales, sentirse solo. Pero nunca me afectó tanto como la noche anterior, y este mañana. Estar tan solo, no tener como comunicarte con nadie a quien quieres, no poder encontrar consuelo en otro, ni abrazo, ni cariño, ni nada.
Y además, el dolor. Tan intenso que no podía parar de llorar. El dolor de la pierna, tan intenso y del cual nadie se había preocupado ni tratado, una sensación de tener lava en vez de sangre en las piernas, ardiente e inmóvil. El dolor en la base de la espalda, por todos esos días sin poder levantarme de la cama y caminar; dolor en los huesos por la falta de movimiento. Un dolor muy agudo en la mitad derecha de la espalda (que ahora sé que se trataba del huésped maldito, el coágulo asesino) y finalmente un dolor en el pecho, como descarga eléctrica, al toser muy fuerte (o sea cada 2 minutos)
Ahora imagina todos esos dolores al mismo tiempo, tanto los físicos como los emocionales, con tanta intensidad que me sacaron del sueño, y grito, y no quiero llorar pero no hay forma de parar.
Miedo.
Por no saber lo que me esta pasando, no saber si acaso me estoy muriendo. El dolor y la tristeza me desorientan, termino que usan por aquí para decir que un paciente pierde lucidez. Pero si mantenía la conciencia. Veía todo y a todas, pero no sabía donde estaba, ni porqué. Y lo que mas me asustó, olvide como hablar. O más bien, era como cuando uno tiene la palabra en la punta de la lengua, pero en mi caso, eran todas las palabras.
Entonces me doy cuenta que no controlo mi cuerpo.
Empiezo a temblar, sigo tosiendo y eso me hace gritar de dolor, no puedo dejar de llorar y me ahogo así que vuelvo a toser.
Siento que me desnudan y me lavan y al hacerlo se dan cuenta que algo va mal. Una enfermera sale corriendo a llamar al doctor y yo pierdo la conciencia. Despierto, al parecer una hora mas tarde, pero sigo en el mismo estado mental. Siento que me meo encima y a todo el caos de emociones se le suma la humillación de no controlar mis esfínteres, la vergüenza de que me suceda algo que no me pasaba desde los 3 años, y vuelvo a perder la conciencia.
Una enfermera de las que ya conozco me despierta, y con preocupación dice que me orine, mientras me limpia. Le tomo la mano y le digo que tengo miedo, que no sé que me pasa, y creo que aún lloro. Ella me consuela y me limpia, mientras otra enfermera me da una pastilla y me duermo.
Al despertar volví a ser yo. Lo recordaba todo y ruego por no tener pesadillas sobre eso. El resto del día estuve triste, muy triste y avergonzado. Todos los doctores y enfermeras pasaron a verme e intentarme subirme el animo, y hasta cierto punto lo consiguieron.
Ese día aprendí dos cosas.
Primero, lo aburrido, lo mortificantemente aburrido que puede ser estar postrado en una cama sin poder dormir y sin fuerzas ni para leer.
Segundo, lo desvalido que se puede llegar a sentir uno cuando esta enfermo, y solo. No basta que te cuiden. Es necesario, además, que lo hagan con cariño. Y sobre todo, que te consuelen.

miércoles, marzo 01, 2006

Hospital Día 3 (06/02/06) Lunes

Soy, casi por definición, extremadamente curioso. Término el cual ha sido deformado en nuestro país tras ese oscuro periodo de dictadura, donde todo se ocultaba y el querer averiguar algo podía matarte, y se le dio una connotación negativa: sapeo. Ok, díganme sapo, pero estarían demostrando su ignorancia; el sapo es el que mira y después habla (de ahí la analogía, los sapos tienen la boca grande) y no hablo, solo miro. Curiosidad. Observo, pregunto, aprendo.
Como estoy confinado a una cama, sin nada que leer (por lo menos así fue entonces) no podía hacer más que mirar,
Observe a los ancianos enfermos. Usualmente, uno los disculpa, diciendo que como son niños de nuevo, por eso dicen y hacen tanta tontera. Después de una extensa observación empírica en campo, mas detallada al respecto, llegue a otra conclusión: Quien es idiota se transforma en un viejo idiota. Quien no lo es, simplemente se hace viejo. Un poco jodido, pero viejo.
Aparte de eso, pude comprobar que durante la semana, el hospital es un hervidero de médicos. Porque el fin de semana las enfermeras se encargan de todo, pero en la semana, me examinaron al menos 7 doctores distintos. Pero lo mas entretenido fue mi primero encuentro con un interno, la doctora Catalina Castro. No piensen mal. Es absolutamente imposible que exista algo lejanamente similar a la sensualidad. El tacto con una enfermera o doctora es como el de una madre o un padre. Porque después de todo, un doctor (o insisto, enfermera) con vocación que ama lo que hace, pone toda su energía en hacer bien las cosas y sanar al paciente. Por lo tanto, lo cuida como lo más importante, y su tacto es paternal. Y se nota. Por lo menos, yo lo noto.
El caso es que la doctora interna que llevaba recién una semana en el hospital y tenia cara de no ser capaz de comprar alcohol por si sola, llego echa un atado de nervios dignamente disimulado (esa semana de practica la había pasado con pacientes leves) seriedad forzada y una parada (bastante bien conseguida) de “no soy una pendeja soy una doctora y puedo salvar vidas” ¿Cómo podía alguien no sentir cariño a una niñita así? Me reviso cerca de una hora (lo normal son 15 minutos). Con toda la concentración y dedicación que puede reunir un ser humano. Quizás por eso la recuerdo con cariño, porque me hizo sentir importante. Que se preocupaban por mí. Ella fue la primera que anotó mis molestias en la pierna, algo que después probó ser importantísimo.
La vi durante el resto del día, equivocándose, no sabiendo respuestas de doctores con más experiencia, siendo felicitada en otras ocasiones, caminar casi dormida y todas esas cosas que salen en las series de médicos y que son verdad (ahora, que ya han pasado semanas desde el día que describo aquí, la he vuelto a ver, mucho mas profesional y segura de si misma. Pero por alguna razón se me imagina un tierno peluche con estetoscopio)

viernes, febrero 24, 2006

Hospital Día 2 (05/02/06) Domingo.

Y lloré, muchas veces. Pasando del miedo al pánico, a la sensación de abandono, de soledad, de desconsuelo. No estaba en la mejor de las compañías. Al lado, una viejita conectada a mil máquinas (murió 3 días después) y al frente, una vieja loca. Y cuando digo loca, es de verdad. La primera vez que la vi fue en urgencias. Pasó una hora y media gritando “ayuda mamá, me duele no aguanto más” una y otra vez. Sin parar. Uno pensaría que a esa edad, por el puro esfuerzo se cansaría de gritar. Pero no. Fue una hueá continua. Adivinen quien fue a parar a mi pieza. No fue una noche agradable.
Lo único que hizo soportable mi estadía en ese lugar, fueron las enfermeras. Y eso, porque mi madre me enseñó a ser educado. O sea, si una persona te lava, te pone una inyección con todo el cuidado posible para que no te duela, se preocupa por ti constantemente aunque sea ese su trabajo lo mínimo es decir gracias. Al parecer, muy poca gente piensa igual. Generalmente lo que les decían era “No ves que me duele conchetumadre”, “¿Pa´ que me despiertas pa´ pincharme conchetumadre?” y un largo etc. Una de las enfermeras decía “Mi mamá debe estar feliz, 16 camas y 10 se acuerdan de ella”. Y a pesar de ello, igual hacían su trabajo. Y como yo decía gracias, fueron muy distintas conmigo.
Antes, tenía la impresión de que en los hospitales eran los doctores los que la llevaban. Que sabían todo, y que simplemente decían “pinche aquí” o “déle tal cosa”. Ahora sé que me equivoco. Después de ver enfermeras diciéndole a los doctores que no le pueden recetar tal cosa a un paciente porque saben todos los efectos secundarios, o en momentos de crisis, saber que administrar antes que el propio doctor reaccione. Si se saben todos los remedios de memoria.
Ese día conocí a la Paola, enfermera jefe que de hecho me salvó de un ataque de tos que casi me asfixia. Y a Jacqueline (no se ni escribir su apellido), una mina con cara de modelo y modales cuicos quien vi llenarse de mierda hasta los codos (literalmente) limpiando a un indigente curao que acababa de llegar de urgencias. Y cuando digo limpiar, me refiero por todos lados. Ella también me saco de otro ataque, y tuve la oportunidad de conocer 0,3 ml. de Morfina. Gracioso, pero ni tanto.
Esa noche lo pase mal. Miedo, horas interminables, sin ver a casi nadie y sin atreverme a preguntar si podría recibir visitas. Cuando apareció una enfermera ofreciendo algo de comer, le pregunté la hora pensando que serían casi cerca de las 15.00 hrs. Eran las 10:00 AM. Pero al menos, supe que las visitas llegaban a la una y media.
Aunque no pude parar de llorar durante toda la media hora de visita, me hizo bien. Me dieron fuerza. Porque el resto de las 23 horas y media son muy solitarias, y los 30 min. de visitas son muy, muy cortos.
Hospital Día 1 (04/02/06)

Esa frase tan Carlos Pinto de “Nada hacía presagiar” no va conmigo. Cuando el fin de semana anterior salía de urgencias por lo de la cojera, tuve la impresión de que iba a volver. Que las cosas no habían salido bien. Pero no me escuché, porque tenían que salir bien. Tenía muchas cosas que hacer.
Pero una semana después había vuelto a urgencias. Y sabía que eso iba a pasar. Lo que me pillo por sorpresa fue lo del pulmón. Porque antes que me revisaran, yo tenía mi propio diagnóstico listo: perder práctica + pierna pa´ la cagá = histeria = tos nerviosa. Que esto les sirva de lección a todos (me incluyo): no por nada se pasan 7 años estudiando. A diferencia de otras carreras (no piensen mal, pero no puedo evitar pensar en periodistas y pedagogías) parece que no se la llevan puro hueando todos los años de estudio. Los autodiagnósticos valen callampa. Es más, si a veces el diagnóstico de un médico vale callampa, imagina el tuyo.
Volviendo al tema, llegue a urgencias. En el pasado, pensé que lo más difícil que me había tocado hacer era cojear con las dos piernas al mismo tiempo. Ahora sé que es más difícil cojear y toser como tuberculoso al mismo tiempo. Aparte que duele más, uno tiende a perder el equilibrio.
Entrar a urgencias no fue difícil. Que te atiendan sí. 2 horas después (por reloj) un paramédico me revisa, dice neumonitis y me manda a hacer una radiografía. 2 horas más tarde (otra vez) me la hacen. 1 hora después el paramédico y el doctor deciden que tengo líquido en el pulmón e intentan sacarlo. Con jeringas. Pinchando hasta el pulmón. Ouch. No sirve. Así que deciden que es grave. Pregunto qué va a pasar. “Tú te quedas- me dice el paramédico- Hay que hospitalizarte”
Ahí por primera vez, y no por última, me dan ganas de llorar. Tengo miedo.
El Huésped Maldito.

Si, es así de ordinario. La traducción más innecesaria e inadecuada de la historia (por si usted no lo sabe, querido lector, así tradujeron Resident Evil al hacerlo película) sirve para definir mi relato.
Después de escribir esto, mi prosa se iba hacia todos lados pues en ese momento no tenía claro cual era mi enfermedad. Ahora que ya lo se, Ud. se verá libre de un montón de prosa fome y sin sentido (antes y ahora). Lo único que rescataré de todo eso, es que tenía la sensación de que algo no marchaba bien. La tuve después de superar el estúpido resfrío de la playa, la tuve cuando empecé a toser de más al reducir mis 20 cigarros diarios a 7 de un día para otro, y la tuve cuando pase 3 días cojeando, con dolores en el muslo.
Después que esto último me mando a urgencias, empecé a tener mas que una mala sensación. Usando la frase repetida en ambas trilogías de Star Wars, “tengo un mal presentimiento sobre esto”.
Me mandaron a reposo. Ignore el reposo para ir a la práctica. Mala idea.
Tuve que abandonar la práctica. Tuve que volver al reposo. Y ahí empecé a toser.
Al principio, pensé que era nervioso. Psicosomático. Después de todo, soy muy dado a los psicosomismos, y ya tenía tos de antes. Y acababa de peder una práctica que, si bien era fome, me convenía mucho. No podía caminar. Tenia razones para estar nervioso. Estar psicosomatizado.
Hasta que de pronto deje de respirar. En vez de eso, tosía. No era un buen método. En vez de exhalar, tosía. Y cuando no podía toser mas, aprovechaba para respirar. Lo malo, es que tosía más de lo que respiraba.
Llamaron a un doctor. Me revisó. Me mandó a urgencias. Otra vez.

domingo, febrero 05, 2006

Lamentablemente debo comunicar que el dueño de este blog, vale decir Javier, esta actuamente hospitalizado por haber adquirido una neumonia hace pocos dias, por lo tanto no podra escribir en este blog por el momento y hasta nuevo aviso.... solo les pido que quienes crean en dios, santos, virgenes, diablos, brujos... lo que sea, pidan para que cuide de el en estos momentos porque nos necesita a todos para salir adelante.

Saludos,
Daniela.

miércoles, enero 25, 2006

Mala Onda

Mala Onda

Es curioso, tanto escribir y ahora no se por donde empezar.
Primero, mi prima. Y madrina. Viernes pasado, aneurisma. Hay 5 grados, siendo el 5 muerte súbita. Según el doctor, “tuvo uno grado 4, y digo 4 para no espantarlos porque en realidad fue casi 5”. Pasó la operación. Pasó los primeros cuatro días. Ahora vienen 10 días más en los que la van a sacar del coma inducido. Hay que ver cómo reacciona despierta.
Aunque lo peor, para mí, son las secuelas. Los doctores dicen que prefieren pintarnos el peor escenario posible. O sea, que la mitad derecha de su cuerpo quede paralizada completamente, que no pueda hablar, y que no pueda entender la mayor parte de las cosas. Porque la parte del cerebro que le afectó fue la que controla el habla, y lo que es peor, el entendimiento. Dicen que no va a poder volver a trabajar nunca más. Siendo ella trabajólica (para empezar, fue por eso que le dio el aneurisma) no sé como se lo va a tomar. Ni sé si sea tan malo que no entienda algunas cosas, porque de esta forma quizás no el de tanta importancia al hecho.
Claro que hay recuperaciones totales. Cientos de casos. Pero el cerebro es bastante cabrón, y cada caso es único. Así que de nada sirve intentar consolarse con lo que a otros les pasa.
Dicen que en momentos como estos, cuando uno se siente afectado, acude a las creencias. Muchos ateos se hacen cristianos. Yo, ni con eso. Y eso que estoy bastante afectado. Hasta el punto de que se me hace un nudo en la garganta cada vez que pienso en ella. Y en sus hijos. Hasta el punto que la fui a ver y no pude entrar a la pieza. Simplemente, no pude. Sólo entrar al hospital me dio una angustia tal que me ardían los ojos. Quise entrar, pero no me salieron ni las palabras, ni pude mover las piernas.
Como dije antes, nada de esto me ha hecho creer en una religión. No siento la necesidad de buscarle un porqué a todo esto. Pero si entiendo en otros la necesidad de encontrar respuestas, encontrar consuelo. Tener fe. Pero yo no. No creo que algún dios vaya a ayudarla. En cambio, tengo fe, y muchísima, en ella. Creo que ella sí va a ser capaz de ayudarse a si misma. Por su determinación, por lo que ama a sus hijos, por lo que ama vivir. Y eso me es suficiente.

Y por otro lado, y después del tema anterior me parece casi egoísta mencionarlo, está el asunto de mi práctica. La que aún no tengo. La que necesito que sea pagada. La que quizás, pueda aparecer pero recién en febrero. La que no tengo ni idea de cómo voy a enfrentar, ni sé en qué va a consistir, ni qué voy a hacer cuando me de cuenta que no tengo ni idea de cómo hacer algo.

Y finalmente, como dice un personaje en una gran película cuyo nombre no recuerdo, “elegí un mal día para dejar de fumar”. Pero me está funcionando. Eso sí, no se equivoque ud., querido lector. No es por razones de salud, no es que lo de mi prima me haya puesto a reflexionar, ni tampoco es una determinación de año nuevo. Se trata, simplemente, de que me estaba saliendo demasiado caro. 30 lucas al mes en cigarros es mucho. Así que de momento, me esfuerzo por dejarlo en 15. Porque tanto como dejar de fumar, lo dudo. Mucho.

miércoles, enero 18, 2006

He volvido

Ok gente, he vuelto de vacaciones.
Esto incluye: un robo de radio de auto, presenciar otro (bastante espeluznante), un resfrío de cuatro días, y varias pérdidas de gato (afortunadamente, siempre encontrado).
Pero eso es lo malo. Lo bueno fue ver el mar desde que uno se levantaba (o sea, tenerlo al cruzar la calle), bañarse en el mar, encontrarse con familiares asombrosamente parecidos a uno y muy agradables, y en términos generales, varias noches divertidas viendo películas o jugando monopoly.
Ahora, lo malo es que vuelvo al mundo real. Donde no tengo trabajo (o sea, si quiero tengo uno pero lo odio), aún no tengo mi práctica pagada (Técnico Informático, con 90 lucas me conformo y estoy dispuesto a hacer de goma, pasen el dato) y encima hace un calor infernal.
Pero no nos quejemos.
Me gusta la ciudad. La echaba de menos. Con su smog, su calor infernal, la gente neurótica y todo lo demás. Tanta tranquilidad me estaba poniendo nervioso. Por no hablar de la falta de un PC. O sea, casi 20 días sin mi computador; de no ser porque tenía que revisar mi mail ni siquiera hubiese tenido esos 20 min delante de un tarro prehistórico, pero con teclado y Mouse al fin y al cabo.
Y bueno, no hay mucho más que decir. Después de todo, acabo de llegar. Pero posteo, para avisar que sigo con vida. Y con ganas de escribir…

viernes, diciembre 30, 2005

El Muro

El Muro

Se supone que cuando uno tiene un amigo al que considera muy querido, se le conoce a fondo. Cosas tales como fechas de cumpleaños, detalles de infancia, traumas adolescentes, etc. Pero nada de eso es aplicable a Alvaro. Es por eso, que él es El Muro.
Con un apellido como el que tiene, no hubiese sido demasiado difícil molestarlo en el colegio, la broma es obvia. No creo recordar que se le haya hecho esa broma más de dos veces. Y no se puede decir que nuestro humor fuese excesivamente intelectual. Simplemente, Alvaro despide un aura de seriedad y respeto tan palpable que a uno le parecía inapropiado burlarse de él. Era como estar riéndose de un adulto.
Otra cosa que nos hacía respetar mucho a Alvaro, era su inteligencia. Si tuvo un promedio 6.8 en el colegio, fue tan sólo por culpa de los trabajos grupales, que le bajaban el promedio por culpa de los idiotas con los que hacía esos trabajos. O sea, nosotros. Nosotros éramos una pandilla de pendejos arrogantes, intelectualoides, egocéntricos y autosuficientes. Y a pesar de ello, reconocíamos ampliamente la inteligencia de Alvaro. A veces la odiábamos también. Es por eso, que él es El Muro.
No puedo decir que alguna vez, Alvaro me haya dado un consejo amigo en algún momento difícil de mi adolescencia. Lo cual no deja de ser curioso, siendo él ahora un psicólogo, con muchas probabilidades de ser muy destacado en el futuro. Eso sí, solía ser muy cuidadoso en emitir juicios sobre los demás. Excepto cuando estábamos ebrios. Pero cuando lo hacía, acertaba. Aunque doliese, que era casi siempre. En mi opinión, eso es lo que mide a los grandes amigos. Lo demás es, como dice uno de mis personajes favoritos, “horseshit”.
La relación de Alvaro y Daniel, el protagonista de mi anterior publicación, es bastante desconocida para mí. Porque no me entienda mal, querido lector, nuestra amistad no es de esas fotos Kodak donde salimos los tres sonriendo (dicho sea de paso, no creo que exista una foto así para empezar, y de estar equivocado, en el caso de que salgamos sonriendo, debe de ser por huevear) ni tampoco serviría para hacer esas improbables películas biográficas que dan los domingos en la tarde, sobre aquel grupo de amigos y sus correrías.
Para empezar, nuestra amistad es modular. Es decir, son ellos dos, y yo. Da lo mismo de qué combinación se trate, invariablemente las cosas son así. Probablemente, porque en el caso de ellos dos, sí existía una oposición completa, eran totalmente distintos. Ahora ya no tanto, como que se llegaron a equilibrar. Por eso pienso que es a Alvaro a quien realmente le dolió la partida de Daniel. Y no creo que me equivoque, aunque vaya a saber uno. Es por eso que él es El Muro.
Pero no vaya a pensar ud., querido lector, que esos distintos niveles de amistad entre los tres me producen algún tipo de malestar o molestia. Por el contrario, creo que no hubiese podido ser de otra manera. Ellos dos constituyen un apoyo al mundo real para mí; su unión me ha permitido estar en contacto con la realidad que, si bien no es la que ud. conoce, es la que a mi me importa. O sea, me ha permitido ignorar un poco la realidad que ud. sí conoce y que siempre amenaza con invadirme.
Para evolucionar, ellos se tuvieron el uno al otro. Yo tuve a mi fan nº 1. Y sin embargo, y esto es algo que no es sólo una impresión subjetiva, sino que se trata de algo palpable en cada reunión que hemos tenido, los tres estamos unidos por algo que no entendemos del todo bien, pero si lo suficiente como para sentir respeto por ello, y no mencionarlo muy seguido.
Ya que ninguno de los tres somos normales, es entendible que tampoco tengamos una amistad normal. Pese a que Alvaro vive a una media hora de mi casa en micro, y que él trabajaba a unos 10 minutos de donde yo estudiaba, no lo veo hace meses. Pero claro, eso no es realmente importante. Más que la continuidad, nos une el respeto, la admiración y la confianza del uno por el otro.
Ya que Alvaro también está de cumpleaños por estos días, este es mi regalo hacia él. Ojalá lo lea, aunque de hacerlo probablemente no lo sepa nunca. En todos estos años, y pese a que tiene casi todo lo que he escrito, jamás me ha dicho una palabra acerca de lo que escribo o qué piensa de ello. Es por eso, que él es El Muro.

martes, diciembre 20, 2005

Michelow

Conocí a Michelow en mi primer día de clases, en segundo medio, 1996. No es raro que, estando en el colegio, se le trate a otro por su apellido. Pero en su caso, Daniel no tenía muchas opciones. Su apellido era tan poco común que se transformó en sobrenombre de forma natural.
Siguiendo una linda pero bastante tonta tradición del colegio por aquel entonces, se hacía esperar a los alumnos nuevos en el patio y dos representantes del curso los iban a buscar. El primer problema fue que como nadie organizó nada, nosotros ya habíamos entrado a la sala y nos hicieron salir. El segundo es que no podían haber elegido a una peor persona para ir a buscarnos. Daniel jamás fue demasiado amable por obligación.
Por lo que me contaron mis otros compañeros después, Michelow fue el clásico niño problema del curso durante todos los años anteriores, y cuando lo conocí ya estaba en una etapa de calma. No es que hubiese dejado de ser el payaso del curso, sino que simplemente, se había aburrido de que lo huevearan todos los días la psicóloga y la vieja de UTP (lo siento, no me acuerdo de su nombre ni de qué significaban las siglas, sólo que era una vieja de mierda).
Aún así, al conocerlo, me pareció que Michelow era un soberano imbécil.
Con el tiempo, me he dado cuenta de que todas las personas que he conocido y que han sido amigos míos, me han caído mal al principio. Y los que me han caído bien al conocerlos, terminaron por no ser mis amigos.
No recuerdo si lo soñé, lo imaginé, lo novelé o si realmente sucedió, pero tengo toda la impresión de haber tenido con Michelow una conversación, poco antes de salir del colegio, en la que le confesé lo mal que me había caído y todo lo que lo odié. Y el hizo lo mismo. Yo lo odié porque él era todo lo que yo quería ser y no me atrevía a admitir. Michelow tenía la personalidad necesaria para acercarse a engrupir a una mina, la liviandad para ser sociable, el carisma para ser popular, la inteligencia para que valiese la pena hablar con él; yo no era nada de eso. En esa conversación, él me dijo que me odiaba porque yo tenía la seriedad que él no tenía, cierta gravedad y profundidad intelectual que hacía que incluso mis bromas pareciesen ser algo serio, que cuando hablaba, todos escuchaban porque parecía que lo que decía era importante. Y también porque tenía fe, y seguridad. Como dije antes, no recuerdo si esa conversación fue real o no, pero al menos lo que creo haber dicho sobre él sí lo era.
Los pocos carretes que tuve en el colegio, fueron con él. Viviendo en el departamento más grande que he conocido alguna vez, nos refugiábamos cinco o seis personas en su pieza, de 2 x 3 metros, a tomar y fumar marihuana. Y eso que yo no hacía ninguna de esas cosas por aquel entonces. Ahí nos juntábamos antes de ir a una fiesta. Sólo cuando nos hicimos “grandes” empezamos a carretear en el living. Mis mejores recuerdos de carretes de colegio son en esa casa. Los otros, de cuando con él y un par de amigos más nos íbamos a caminar después de la medianoche por Providencia, y usábamos las escaleras mecánicas del Paseo Las Palmas como resbalín.
Michelow tiene cierto aire cuico. Yo no he sido nunca un resentido y eso no me molestaba. Por lo demás, él nunca fue cuico, simplemente tenía el mismo vocabulario, y una forma de ver la vida bastante similar. Ni siquiera se le fue cuando estudió filosofía y llegó a ser pobre como una rata.
Junto a él y un par de amigos más construimos un mundo en el cual aún vivo. Carretes en los que hablábamos de Nietzsche, de Dune, de Tolkien; escuchábamos el AEnima de Tool y el Antichrist Superstar de Marilyn Manson, y sobre todo los Fiskales Ad-Hok. Literatura, filosofía, música, tonteras. El mundo que me mantiene vivo, con los mejores amigos que pude haber tenido. Y pese a que él nunca me perdonó que me iniciara en el alcohol sin él y el resto de mis compañeros de curso, pagué la deuda con creces en carretes posteriores, cuando tomábamos té (tres cuartos de pisco, dos hielos y el resto, coca cola) y hablábamos de cosas profundas. Aunque realmente lo único profundo de esas conversaciones era la forma en la cual nos hablábamos el uno al otro. Es decir, no como amigos. No con mentiras, ni pelambres, ni frases políticamente correctas. Hablábamos al estilo Nietzsche. Directamente, sin faltar a la verdad, por mucho que nos molestara. Así fue como llegamos a querernos tanto, porque esos son los amigos de verdad.
El tiempo y las circunstancias nos separaron. Al principio fue cuando yo empecé a trabajar y ellos empezaron la universidad, pero a pesar de ello nos veíamos un par de veces al mes. La separación real vino un poco después. Pero estoy equivocado, no fue algo real. Fue una separación solamente física. Nos empezamos a ver casi cada tres o seis meses. Después, algunas veces pasaron años sin que nos viéramos.
Hace casi un año, nuestro amigo en común, el nexo, aquel del cual hablaré dentro de poco, me llamó diciendo que nos teníamos que juntar sin excusas. Michelow se iba del país a estudiar a Alemania. Después de casi tres años sin vernos, llegamos a la botillería donde él estaba trabajando. Nos tomamos una chela, compartimos los cigarros y empezamos a carretear. Y me di cuenta que realmente, pese a que el tiempo había pasado, pese a que habíamos crecido, pese a que habíamos tomado caminos muy distintos, todo era igual. Seguíamos hablando no de las mismas cosas, pero sí del mismo tema de fondo; nuestra amada filosofía, nuestra forma de ver el mundo. Y tal como sucede con los amigos de verdad, sin necesidad de explicar lo que decíamos. Todo se entendía.
Si algo lamento de los últimos años, fue no haberlos tenido más cerca. Ellos si se mantuvieron unidos, fui yo quien se alejó. Afortunadamente, no los perdí.

No huevón, no me olvidé que estas de cumpleaños. Y sí, aunque suene a maricón te hecho mucho de menos. Y espero con ganas que vengas a darte una vuelta por aquí, juntarnos, volver a tomar, y hablar seriamente de todas las huevadas poco serias que nos gusta conversar.

Hasta pronto.

lunes, diciembre 12, 2005

Go Gordis Go!!!

Ok, quizás era algo que todos esperaban, pero igual me pareció emocionante. Ver a la Gordis en su discurso post resultados, haciéndose la brígida como ya era hora que lo hiciese, fue genial. Porque está bien, quizás fue demasiado soberbia y un tanto puntúa, pero si quiere ganar en enero va a tener que ser así. Creerse el cuento, ponerse brígida.
Si ud. hace una búsqueda en los diarios, por lo menos on-line, ahora que ya pasaron las elecciones, no se sorprenda. Visite LUN. No es que le falten hojas al diario (ahora que lo podemos comprobar, con ese diseño asqueroso que tienen), sino que simplemente, y siendo bastante careraja, Las Últimas Noticias NO pusieron nada sobre Bachelete. Excepto que, y cito, “Triunfó a medias”, haciendo alusión a que no ganara en primera vuelta. Y si está ud. revisando El Mercurio, tampoco hace mucho escándalo. Aparte de poner en la portada que va a segunda vuelta, y una cuña de ella diciendo que le hubiese gustado ganar en primera vuelta, sólo entran en detalle en un análisis bastante parcial titulado “Bachelet no logra captar todo el apoyo de la Concertación” aludiendo a que tuvo 6 puntos menos que Lagos en las elecciones del 2001. Pero la joya no está ahí, sino cuando uno empieza a leer el análisis y sugieren que eso se debe, posiblemente, a que sea mujer, para terminar con “por eso, muchos, a lo mejor hoy, se preguntan si fue la mejor carta oficialista para esta contienda, donde el desgaste de tres gobiernos ya implicaba un alto riesgo.”. O sea, si van a perder, háganlo con honor.
O por otro lado, si van a empezar a hacer análisis tendenciosos, hablen de cómo Lavín juró (literalmente) que iba a pasar a segunda vuelta hasta hace sólo días.
Ud., mi querido lector, tal vez se esté preguntado si acaso ahora me las doy de periodista o analista político chanta. La verdad, es que no. Sucede, simplemente, que no me puedo quedar tranquilo viendo lo careraja que son algunos diarios. Ni siquiera The Clinic son tan frescos de raja, y eso que se asumen como un pasquín, y de hueveo más encima.
A propósito de la entrada anterior, sobre política, que suscitó cierto nivel de polémica entre algunos de mis lectores, prometo aclarar el porqué de lo escrito en otra ocasión, pero pronto.
Pero si sirve de algo, admito que me arrepiento de no haber votado por Lagos. Ni por la Gordi. Pese a que sean los únicos que hayan agradado entre todos los otros candidatos presidenciales.

jueves, diciembre 08, 2005

Elecciones

Criados para ser estúpidos,
Educados para no ser nada de nada
- Marilyn Manson, “I don’t like the drugs (but the drugs like me)”

Imposible aislarse del tema electoral. Menos aún cuando no quiero. Cuando mi espíritu de sociólogo frustrado, iniciado hace muchos años atrás por Bad Religion y ahora renovado e impulsado por mi maravillosa novia, se vuelve loco analizando y observando todos los detalles.
El destrozo reiterativo y generalizado de propaganda UDI me parece clamor popular. El hecho de que tengan más carteles que los otros tres candidatos juntos y que critiquen a Piñera por ser empresario (y aleguen que no tienen tanta plata como él, y que están solos) me parece patético. Ok, sé que van a decir que soy imparcial y que no puedo evitar atacar a la UDI. Pero la verdad es que ellos no hacen más dejármelo más fácil.
Hoy, un compañero de clases se mostró sorprendido cuando me preguntó y le contesté que no, no estoy inscrito, no voto. Probablemente porque soy el único que ando con The Clinic y que entiendo los chistes políticos de los profesores, se mostró sorprendido. Y hace un par de semanas, ante un comentario anti UDI de mi parte, otro de mis compañeros se mostró también sorprendido cuando, al decirme comunista, le dije que esos idiotas me caen igual de mal.
No es raro que no me comprendan. No sólo ellos, que son bastante más niños que yo. Sino que en términos generales. La mayor parte de la gente piensa que, al estar en contra de la UDI, soy automáticamente comunista. Y que por el contrario, al estar a favor de frases como “el trabajo dignifica” y cosas por el estilo, soy automáticamente de derecha. Tal estrechez de visión política no sólo tiene su explicación en que vivamos en un país muy polarizado en términos políticos, donde aquellos políticos que se declaran de centro no son más que hueones que tiran para donde les convenga, o son directamente espías de partidos extremistas. La explicación de fondo, es que nadie se interesa por la política.
Ahora, lo interesante sería averiguar el por qué.
La gente ignorante, cuando opina (y puta que son buenos para opinar, cuanto más ignorantes son, más hablan) lo hace basado en un montón de clichés. Y los clichés no son más que frases hechas, por gente supuestamente inteligente, que cuando son pronunciados entre gente que tampoco tiene el hábito de pensar mucho hacen que el locutor parezca muy inteligente. Como dice uno de mis personajes favoritos, “horseshit”.
En este tema de la política, los clichés más comunes son “todos los políticos son iguales, mentirosos y ladrones” y “no existe nadie honesto, el sistema no va a cambiar nunca porque todos son corruptos”. Y no nos olvidemos del más mencionado, “a mi no me interesa la política”. Más allá de que cualquier persona es libre de decir algo así, me parece que al hacerlo es también sumamente imbécil.
La política no es algo que hagan unos tipos empaquetados en ternos caros, que salen en la tele y que almuerzan por 10 lucas mínimo. La política es algo que se vive día a día. Estimado señor cliché: ¿De dónde mierda cree ud. que salen todas esas leyes laborales que le cagan el día? ¿Acaso piensa ud. que todas esas normas idiotas que le obligan a vivir su vida de cierta forma, nacieron del aire? ¿Qué cada vez que un banco o cualquier otra institución se lo caga, lo hace por algo personal?
No se equivoque.
Todas esas cosas, son política. Están relacionadas, reguladas o influenciadas por la política. El hecho de que ud. insista en que la política no le interesa no es más que la forma más descarada y grotesca en que lo han hecho hueón a ud. Al hacer que ud., en su cabeza, crea que el funcionamiento del mundo, de la sociedad donde ud. vive, y la política son cosas separadas es la mejor forma que tienen esos imbéciles, corruptos, ladrones y mentirosos de hacerlo hueón a ud., como quieran y cuantas veces quieran.
Cuando menos conciente sea de este hecho, más fácil es para ellos decir tonteras para que ud., que por alguna u otra razón está obligado a darles un voto, lo haga sin tener la más mínima idea de lo que está haciendo. Y todo porque ud., alegremente, comenta en alguna conversación casual en su trabajo o en una fiesta, “a mi no me interesa la política”. Por favor, la próxima vez que piense en decirlo, recapacite y no haga el hueón.
¿Qué por qué yo no voto si me importa tanto el tema?
Porque no siento que nadie me represente. Porque mientras el sistema binominal funcione va a ser muy complicado eso de que la democracia funcione; van a seguir los mismos de siempre en sus lindos bloques de poder que tanto les gustan, una especie de club de Tobi mucho más perverso.
¿Cuál es mi opción política entonces, ya que no me siento representado ni soy de derecha, ni izquierda ni centro?
La única idea política que me interesó alguna vez la mencionó un tipo que terminó siendo un genocida. Así que digamos que aún me lo estoy pensando.
Pero le insisto. No sea hueón. Ni dejen que lo hagan hueón.
Haga algo distinto en su vida, y piense para variar.

sábado, diciembre 03, 2005

Venganza Burguesa

“This is the first day of my last days”
Wish – Nine Inch Nails

Hoy me he dado cuenta que he logrado hacer de mis días de trabajo una inconciencia casi absoluta. Pasé 8 horas allá y apenas tengo recuerdos de un par de minutos. Como en Neuromante (libro de uno de mis autores favoritos, William Gibson) cuando Molly explica que para ganar dinero para hacerse los transplantes biomecánicos, trabajo en un prostíbulo en el cual le implantaban una especie de circuito cerrado neuronal. Hacía lo que fuese sin darse cuenta, su mente dormía. Al fin del día se sentía adolorida, pero con los bolsillos llenos de dinero.

La única diferencia con mi caso, y que no es menor, es eso de la parte de los bolsillos. Lamentable, pero cierto. Estoy harto de vivir todos los meses con 40 lucas, lo cual en realidad ni siquiera es cierto porque siempre termino el mes con plata prestada, para devolverla cuando recibo el cheque y volver a endeudarme a fin de mes. Y sé que me quedan por lo menos 6 meses más de lo mismo. Tan sólo espero no tener que pasar por lo mismo. De hecho, es por ello que estoy luchando.

Ayer fue mi último día de clases. Claro que en realidad, como siempre, no es tan así. Igual tengo que ir el lunes, terminar de entregar algunas cosas, cerrar promedios, dar exámenes. Para cuando todo termine, empiezo a trabajar unas 10 horas diarias, sin días libres, hasta el 24 de diciembre. Después, un par de días más de trabajo, y si todo funciona bien, tendré vacaciones. Cosa que necesito.

Y el fin se acerca.

De momento, no más clases. Al fin. No porque no quiera estudiar más, sino porque el instituto, en sí, me tiene chato. Hasta me deprime un poco tener que ir, de hecho. Tendré mi título. Ojala, una buena práctica. Se supone que después de eso, empiezo a vivir.

Eso es lo que deseo. Después de todo. Volver a vivir. Volver a salir, disfrutar de un fin de semana, de esos pequeños regalos mágicos que son los feriados. Pasarlo bien un viernes en la noche. Desde mi adolescencia odié los malls. Después de trabajar en uno, los detesté aún más. Hoy me di cuenta de que en realidad, espero algún día volver a un mall, un sábado por la mañana. Usted se preguntará porqué, después de haberlos odiado tanto. Yo le diré por qué. Por venganza. Por ver todo el asunto desde el otro lado. Por llegar, desayunar en el patio de comidas, comprar algo y estar de vuelta en casa antes del mediodía, con toda la tarde libre por delante. Una venganza burguesa.

viernes, noviembre 25, 2005

15 Años

Uno de los tantos comentarios que escuché en la radio, acerca de la visita de pearl jam a Chile, fue que el fenómeno de ventas de entradas se explicaba porque de un modo u otro, para muchísima gente de mi edad, pearl jam formaba parte de la banda sonora de nuestra vida. En concreto, de nuestra adolescencia.

Muy cierto.

Cuando escucho los primeros segundos de “The Ecstasy of Gold”, canción con la que Metallica abre todos sus conciertos, me emociono. Lo mismo me sucede con cientos de canciones que guardo celosamente en mi disco duro.
Ayer, en el recital de pearl jam me pasó lo mismo. Cuando empezaron con “Given to Fly”, con Porch, Animal, Alive, y especialmente, con State of Love and Trust y Rockin in a Free World. Porque más veces de las que puedo recordar, estuve solo en mi pieza, con la luz apagada, escuchando pearl jam, con esa inflatable guitarra imaginaria que tenemos todos aquellos que amamos la música pero somos genéticamente ineptos para aprender a tocar un instrumento, pasando los más malos que buenos ratos de la adolescencia.
En esa época (y aún ahora, en realidad) la música me ayuda a sobre llevar muchas cosas. No la música en general, la que escucho mientras juego o trabajo en el pc, o la que uno escucha cuando anda por la calle con los audífonos taladrando la oreja. Son grupos y canciones específicas, que ejercen en mí un cambio de ánimo de lo más positivo.
Y en cuanto a pearl jam, fui un fan atípico. Tanto Even Flor como Black, me terminaron por apestar. Y eso lo confirmé porque no me dieron ganas ni de cantarlas en el recital. Las canciones lentas y tristes de pearl jam no me producen tristeza. Las encuentro muy bonitas, pero no tristes. Los momentos depresivos y melancólicos de mi adolescencia, los sobrelleve con cosas como Blood, Dissident, Breath, y las otras que mencioné antes.
Lo mismo se aplica para el resto de los grupos por lo general. Creo que una de las pocas canciones lentas que me parecen tristes, es Speed of Pain, de Marilyn Manson. La que se lleva la palma en cuanto a canciones tristes, es Ticket to Ride de los Beatles. Y por alguna razón, Chop Suey! , de System of a Down, me parece profundamente triste.
El recital de pearl jam fue increíble. Y eso que tengo un problema con los recitales en vivo. Como estoy acostumbrado a escuchar música mientras hago otras cosas, cuando estoy en un concierto me distraigo y me pongo a pensar en otras cosas, en vez de centrar mi atención completamente en la música. También me pasa que, desde que dejé de ver videos musicales o más bien, dejé de conocer música a través de ellos, consiguiendo así rebelarme ante la tendencia audiovisual imperante (y con ello, encontrando una apreciación muy distinta a la música) me distrae el hecho de ver a la banda. Descubrí que cerrando los ojos sentía mucho más la música. Así que en mis partes favoritas, hice eso.
Y en una de las cosas que me puse a pensar cuando estaba en el concierto, creo que en algún punto entre State of Love and Trust y Daughter, fue en otra de las frases repetidas hasta el cansancio en las radios, “el recital que tardó 15 años en hacerse realidad”.
Hace 15 años, era un pendejo imbécil (ahora sigo siendo pendejo, pero lo de imbécil se me ha pasado un poco). No tenía idea de casi nada, creía saberlo todo, decía muchas estupideces y lo que es peor, creía en la mayoría de ellas. Ahora que ha pasado el tiempo, hablo menos y creo en más cosas. Y estoy tan seguro de mi propia ignorancia, que perdí en gran parte mi arrogancia, rozando a veces la inseguridad. Y en cuanto a la vitalidad de esa edad, la verdad es que nunca tuve mucha. Y no, mal pensados, no es que mis energías se fueran en el autoerotismo. Ahora no es que rebose de energía, pero tengo algo que encuentro que es mejor: determinación. Y disciplina. No demasiada, pero sí suficiente.
El pearl jam que tuve el placer de ver ayer tampoco se parecía mucho al de 15 años atrás, por lo menos el que aparecía en las actuaciones en vivo. Mucho descontrol, mucho grito, muchas ganas. Me gustó más lo que vi ayer. Después de 15 años, pearl jam toca más pesado, con más pasión, con un descontrol que apunta a dejar salir la fuerza, sin estropear la calidad. Y la calidad, fue impresionante.
Así que fue curioso ver que, realmente, crecí con ellos. Aunque dejé de escucharlos en serio después del tercer disco. Aunque, y me da un poco de vergüenza admitirlo, hasta se me olvidaron las letras de varias canciones.
Cuando era un pendejo imbécil, pensaba que con la madurez, uno perdía la fuerza, la pasión, y lo genuino. Ahora entiendo que en la adolescencia, uno no tiene nada de genuino. Tan sólo compra el producto de serlo, a través de los moldes que imponen empresas que venden esos productos de rebeldía. Ahora que ya tengo un cuarto de siglo, me siento mucho más yo que entonces. Con menos problemas existenciales. Y con muchas, muchas más ganas de vivir, que por aquel entonces.
Y eso, me parece bueno.
P.D.: No, este blog no está muerto. Gracias por el apoyo. Comprenderán que por un lado, tengo la mente en otras cosas con esto del fin de año y de carrera. Y que por otro lado, resulta un poco difícil escribir aquí pues uno siente que está hablando sólo con el mundo, como si nadie más lo leyera. Prometo no volver a cometer el mismo error, y muchas gracias por el apoyo.
P.D. 2: Hace un par de días, en mi foro favorito, publiqué el último cuento que he escrito. Si quieren revisarlo, acá está la dirección:

sábado, noviembre 05, 2005

In the End

Ok, lo siento, he faltado a mi palabra. Primero dije que iba a escribir todos los días. Después, que lo iba a hacer todas las semanas. Y ahora resulta que han pasado más de diez días sin que haya escrito de nuevo.

Mi excusa es simple, aunque no del todo aceptable: estoy cansado.

Llevo dos años viviendo entre mis estudios y mi trabajo. No podría decir que lo he hecho bien en ambos mundos, pero al menos me he esforzado para hacer las cosas decentemente. No ha sido fácil.

Ahora que estoy llegando al fin de estos dos años, me encuentro cansado. No sólo físicamente, aunque mi cuerpo ha estado haciendo cosas extrañas últimamente, como pasar por periodos de insomnio a periodos en los que me quedo dormido en todos lados. Es también un estado mental.

Uno de las sensaciones más desagradables que he sentido en este último tiempo, aparte del cansancio y la somnolencia crónica, es el miedo. El no sentirme lo suficientemente preparado para entrar al mundo laboral. La informática es un universo gigantesco, y por mucho que todos mis profesores me aseguren que nadie lo sabe todo, encuentro desesperante el saber tan poco. Claro, uno podría decir “bueno, porqué no estudias más”. Y en parte, tendría razón. Pero por otro lado, no.
Si bien es cierto que la informática, a diferencia de otras disciplinas, cuenta con millones (literalmente) de sitios de Internet donde aprender cómo hacer cosas, lamentablemente soy una de esas personas las cuales tienen que aprender de otros, y no de libros (o hipertextos, en este caso) por lo que me es muy difícil aprender de la red. Y por otro lado, si bien es cierto que podría haber pasado más tiempo en vez de estar jugando en mi PC, esto último ha sido algo vital para mi estado mental. Jugar es una de las pocas cosas que me permite enajenarme completamente del mundo, de mis jornadas laborales, de mis estudios, del cansancio, de todo lo que me molesta.
Sin embargo, esta inseguridad ha estado desapareciendo últimamente. Hoy, por ejemplo, uno de mis pocos profesores que realmente sabe de lo que está hablando, se puso a explicarnos (muy por encima eso sí) algunas cosas respecto al direccionamiento de memoria y el uso de punteros para acceder a la memoria RAM, y me sorprendí al darme cuenta de que después de todo entendía al menos el 90% de lo que estaba hablando. Y la última vez que alguien nos habló de arreglos y matrices, fue hace un año. O sea, quizás me han enseñado tan sólo pinceladas de informática, pero al menos se quedaron en mi cabeza.
El asunto que es siempre se me olvida que mi carrera es, en sí, una serie de pinceladas de distintas disciplinas informáticas. Que es natural que no sepa mucho de nada, aunque sepa algo de muchas cosas, porque la carrera está enfocada a ello. Lo que me deja tranquilo, es que al menos tengo la voluntad de aprender, el deseo de aprender. Tan sólo necesito un trabajo para ello.

La verdad, es que no creía que iba a llegar al final de mi carrera. Tampoco es que creyese lo contrario; simplemente no tenía expectativas al respecto. Y ahora que estoy llegando al final, me siento raro. Recuerdo una frase de una gran película, muy subvalorada, llamada “Del crepúsculo al amanecer”, de Robert Rodríguez. En ella, Harvey Keitel, en el papel de un sacerdote sin fé, le dice a George Clooney, ladrón y psicópata, “¿Acaso eres tan perdedor, que no te has dado cuenta cuando has ganado?”.
Me siento un poco así. Después de tantas caídas en la vida, me cuesta entender que estoy terminando. Y que pese a los contratiempos y pequeñas dificultades, todo indica que esta vez lo voy a conseguir. Y que lo único que me hace falta ahora, es terminar, conseguir una buena práctica, y un buen trabajo a continuación. Que al principio gane poca plata, que tenga que trabajar en horarios poco cómodos otra vez, que tenga que seguir estudiando por el resto de mi vida, me importa muy poco en este punto. Lo único que me interesa ahora, es terminar un ciclo y comenzar otro.

Así que es por esto, mi querido lector, que no he escrito últimamente. Se podría decir que tengo mi mente en otros asuntos. No es el calor lo que me ha hecho ponerme flojo; al contrario. La primavera me esta dando fuerzas, y esperanzas. Así que espero retomar, en cierta medida, el ritmo de escritura de este blog.

O sea, volveré…

jueves, octubre 20, 2005

El olor de los recuerdos


Antes de empezar, advertencia: El cansancio de fin de año que me produce tener que trabajar y estudiar al mismo tiempo se ha intensificado últimamente. Por lo que este blog va a ser actualizado tan sólo una vez por semana, seguramente los viernes o los domingos.

La memoria es algo extraño. Se supone que todo lo que percibimos es almacenado en nuestra cabeza; desde las canciones que cantamos en Kinder hasta el último libro que leímos, palabra por palabra. Lo que sucede es que no siempre somos capaces de recordarlo todo. O sea, el cerebro humano carece de accesos directos, desfragmentación, y un Google personal. Y en la mayoría de los casos, sobre todo en el mío, tiene muy, muy poca RAM.

Muchas veces recordamos involuntariamente. Eso pasa cuando nuestra mente, de forma inconciente, asocia algo que percibe con un recuerdo almacenado. O sea, se encuentra con una especie de acceso directo.

Por alguna extraña razón, el verano y la primavera me traen siempre muchos recuerdos. Debe de ser porque odio el frío. Hoy llegó el calor a Santiago, de forma sorpresiva y bastante agresiva por lo demás. Entonces, recuerdo mis primeros meses en este país. Los últimos meses de colegio. La época en la que conocí a mi amada novia. Y a veces, mi infancia en España. Recuerdos felices.

Pero no es solamente (o exactamente) el calor lo que me trae recuerdos. Son los olores.

Mi madre se ha pasado toda mi vida retándome porque huelo el plato antes de comer. Lo que sucede, es que para mí los olores son muy importantes. Y son lo que gatilla principalmente la mayoría de mis recuerdos. Al parecer, mis genes me dieron una generosa nariz por otra razón aparte de que sirva para confundirme con un koala.

El calor del día me molesta tanto como a cualquiera. Bueno, quizás un poco menos porque crecí acostumbrado a tener que bañarme varias veces al día durante los meses de verano. Lo que realmente me fascina, son las noches. Cuando uno camina por la ciudad, con los árboles llenos de hojas y en manga corta, sintiendo esa agradable brisa cálida. Todo huele distinto en verano. Los olores se amplifican, y puedes oler los árboles, el pasto, y lamentablemente, a la gente también. Pero qué se le va a hacer.

jueves, octubre 06, 2005

Adulto Joven

Varias veces me he preguntado, seriamente, si acaso me quedé pegado en los 18.
Después de todo, sigo siendo un niño para muchas cosas. Sigo jugando (es más, cada vez con más intensidad) videojuegos, leyendo comic books, Dune sigue siendo uno de mis libros de cabecera, y debo admitir, sin vergüenza alguna, que sigo pensando que la mayor parte de la buena música del último tiempo nació o se desarrolló en los 90.
Otro de los grandes factores que me hacen sospechar de mi atoramiento de los 18 son mis amigos. O mejor dicho, la carencia de ellos. La gran mayoría de mis mejores amigos los tuve mientras estuve en el colegio. Los carretes mas memorables también sucedieron en esa época. Y la gran mayoría de mis anécdotas épicas me pasaron mientras estuve con ellos.

Entonces, me pregunto si acaso es algo tan grave.

¿Qué significa crecer, qué significa ser un adulto joven?

Trabajar. Ok. Lo he hecho, aún lo hago, y es mas, ansío la idea de seguir haciéndolo. Así que eso no sirve.

Sofisticación en los gustos. Ni cagando, así de claro. No pienso hacerme un experto catador de vino, ni ir al Bar Central, ni al Espacio Riesco. Menos cambiar mis discos de Marilyn Manson por los de Moby. Tener un auto, confieso que me atrae. Pero no me vuelve loco. ¿Kreouac? ¿Bukowski? Lo siento, pero no. Por el momento, seguirá siendo Stephen King, Lovecraft, Tolkien, y Pratchett. Los Dockers y las camisas Hilfiger o como se llamen, están muy bien, en mi opinión, como uniforme UDI. Pero definitivamente no para mí. Así que supongo que lo más sofisticado que voy a hacer será dejar los Belmont corrientes en caja blanda por unos Marlboro, y cambiar la Dorada por una Heineken.

Hijos. Si, me encantaría. No se si en plural, pero definitivamente me encantaría tener una hija, y que escuche metal. O un hijo, aunque creo que lo traumaría por mi adversión al fútbol. Ah, pero se me olvidaba, para ser un adulto joven, o una persona normal, mi hijo/a debería tener ahora por lo menos 3 años. Porque por supuesto, yo soy muy macho y no puedo usar condones. Y que importa que mi novia no haya tomado pastillas, si por una vez no pasa nada. Lo siento, pero al parecer somos demasiado fomes como para salir con un cabro chico antes de terminar la carrera.

Por otro lado, quizás no sea tan pendejo todavía. Si bien es cierto que suelo ahogarme entre tantos deberes, y que considero muy sabias las palabras de la doctora Grey (de la serie “Grey’s Anatomy) cuando dice “Responsability sucks”, de una forma u otra igual termino haciéndome cargo. Siendo responsable, siendo maduro.

Ni el sexo, ni las drogas me parecen tan, pero tan importantes como para desvivirme por ellos, o ponerlos como metas inprescindibles en mi vida. Claro que de pendejo, tampoco se puede decir que me haya vuelto loco por ello. Menos aún la vida de carretero autodestructivo. Cosas como aventuras, riesgos y todo eso son, en mi opinión, cosas que quedan muy bien en las películas gringas, pero no en la vida real.

Y después de todo, cuando veo MTV, me doy cuenta que no me pierdo demasiado de la música actual. No la desprecio, pero realmente toda esa onda hip hop y electrónica, todo el pop renovado, no fueron nunca para mí. Menos aún la estética, si mirar los diseños de los programas de MTV de ahora es como estar viendo un juego de Playstation 2. Y uno malo.

Nunca dejaré de ser un niño. Uno responsable y con gustos de viejo, pero un niño después de todo. No le veo nada de malo. Después de todo, si mi novia me ama siendo tal como soy, no lo debo de estar haciendo tan mal.

domingo, octubre 02, 2005

Money (no tengo)

Cuando estaba en el colegio las cosas eran más fáciles. O sea, en realidad no, pero ahora sí me lo parecen. Soñar con ser un escritor famoso, tener una vida feliz, que no me importase el dinero, pensar en filosofía y esas cosas. No parecía tan difícil. Pero lo es.
No era materialista. Y pensaba que eso era porque leía tantos libros sesudos.
Ahora, se que estaba equivocado.
No era materialista porque más o menos, tenía todo lo que necesitaba. Y aquellas cosas con las que soñaba, estaban tan lejos que simplemente lo tenía asumido.
A esa edad es fácil odiar a la sociedad. Porque es bastante horrible en su mayor parte. Y es fácil creer que se está fuera del sistema porque en realidad así es. Al menos en términos económicos, no se es más que un parásito del sistema, no produces nada. Ahora, pensar que se puede pasar toda la vida así, eso si que es estúpido. Es más, es imposible. Y estúpido. Pero uno no se da cuenta a esa edad, y para qué estamos con cosas, a los catorce se es bastante estúpido.
Ahora que han pasado varios años, me interrogué si acaso me había vuelto materialista. Después de todo le di la espalda a mis ideas humanistas. O quizás ellas me dieron la espalda a mí. El asunto es que me preocupé. La pesadilla de toda persona que madura, es convertirse en lo que más odiaba. Estoy bastante seguro que si mi yo de catorce años conociese a mi yo de veinticinco, lo odiaría. Y viceversa. Por lo tanto, durante algún tiempo, hace poco, me preocupo algo el tema. Después fui más razonable.
No por preocuparme de cómo voy a llegar a fin de mes (cosa en la que, por lo demás, suelo fallar miserablemente) soy materialista. No por querer comprarme libros, tener un buen computador y querer ir a recitales soy materialista. Sufrir irrevocablemente, todos los días y en cada minuto por no tener esas cosas sí me haría materialista. Ok, lo admito, mi escasez económica ante la llegada de Peral Jam y de NIN si me tienen un poco angustiado. Pero creo que lo superaré.
No hay nada más horrible que llegar al punto en el que tienes dinero para llegar a trabajar, pero no para volver. Me ha pasado un par de veces. Claro, siendo pendejo podía ser idealista, porque no tenía que pagarme casi todo. Es más, aún ahora no tengo que pagarme todo, pero si muchas cosas, y mi miserable sueldo no alcanza. Y eso me angustia. Intento que no sea así, pero no siempre tengo éxito.
Pero a pesar de todo, me di cuenta de que no soy materialista, que es lo que me preocupaba. No soy consumista tampoco. Simplemente quiero ciertas cosas no por el simple hecho de tenerlas (lo que me haría consumista) ni tampoco porque en ellas vaya a basar mi felicidad (lo que me haría materialista). Porque está bien, admito que un buen pc me haría feliz, pero no del todo. Sólo por un rato. Está bien, por un par de meses. Pero no es como para basar mi felicidad de vida en ello. Y mientras no llegue a ese punto, creo que estaré bien conmigo mismo.
Lo que sí tengo que admitir, es que no tener dinero es horrible. Apesta. Mucho.