jueves, diciembre 24, 2009

Feliz Sol Invictus

Muchas cosas han cambiado en mi vida, no particularmente este año, pero si en la última época.

Sin entrar en mucho detalle, divido mi vida en épocas determinadas por lo que estaba haciendo o lo que ejercía importancia en mi vida. Hace poco terminé la época "post hospital y post carrera", siento no encontarle un nombre más cool por el momento, y estoy bastante seguro que ahora estoy empezando una época nueva a la cual aún no pienso ponerle nombre porque uno identifica estas cosas después de que le han pasado, no antes.

Lo que no ha cambiado en mi es que me sigue sin gustar la navidad. Y eso que hace ya 4 años que abandoné la guerra al otro lado del mostrador, un conflicto bélico que recrudece por estas épocas a niveles insospechados para la mayoría de ustedes, queridos lectores, que han vivido toda su vida al otro lado.

Este año si me he dado cuenta de que la gente no se toma muy bien eso de que a uno no le guste la navidad. Es más, mucha gente ha reaccionado mucho peor a esa noticia que al hecho de que me declare ateo, lo cual me obliga a insistir en la idea de que estoy casi seguro de que cuando lo digo, la gente piensa que ser ateo es algo que a uno se le pasa con el tiempo, que no es demasiado importante y que en realidad uno esta simplemente tonteando. Pero qué se le va a hacer, es muy difícl a este lado del mundo que un cristiano piense que sus creencias no son universales y per se. Eso se aplica a la navidad en si misma, por cierto. Al parecer el que a uno no le guste lo convierte automáticamente en el Grinch.

Y por supuesto la idea que yace bajo eso es que en realidad uno está resentido con algo, y que si a uno lo quiere lo suficiente se te debería pasar. Si, querido lector, ese tipo de condescendencia tan molesta es muy común en el cristianismo.

La idea que al parecer la gente no logra captar es que el hecho de que a uno no le guste la navidad, no lo transforma automáticamente en un ser lleno de odio, envidia y cinismo. De la misma forma que expresar ideas contrarias al cristianismo no te transforma en el anticristo. Resulta curioso que la gente falle en entender algo tan simple, pero claro, hay que tener en cuenta que les enseñan desde niños a entender el mundo como una dualidad, donde si no eres una cosa, eres lo otro, y ese otro es lo contrario. Y es aún más gracioso si uno piensa que hasta las barras bravas tienen una mente más abierta; si no te gusta un equipo tienes al menos otras dos opciones donde etiquetarte.

Obviamente, mi ateísmo es una fuente directa y clara de por qué no me gusta la navidad. No es que la odie (y lo aclaro porque el hecho de que no me guste suele producir la pregunta "¿Y por qué la odias?", lo que me suele dejar aún más perplejo) simplemente me da lo mismo, es un día que no reviste la menor importancia. El no creer en Cristo y el hecho de que los mismos científicos creyentes saben que el tipo no nacio el 24 de diciembre sino que la fecha coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio norte, y la fiesta romana del sol. El hecho de que la iglesia haya hecho coincidir esa fecha es parte de la misma idea que tuvieron de derribar los templos paganos y construir iglesias encima; forzar la desaparición de los ritos paganos (los cuales obviamente no desaparecieron nunca del todo sino que se infiltraron en la iglesia misma, de ahí los santos, los símbolos y otro montón de cosas que no daré la lata de explicar en más detalle).

El hecho de que ya no tenga sentido la navidad, tal y como la plantean, ya es suficiente para molestarme. El hecho de que a eso le añadan Papa Noel o Viejo Pascuero (¿Pascua? ¿En Diciembre? Seriously?) y metan regalos en medio a pito de nada, roza lo exhasperante. El hecho de que a nadie le importe en lo más mínimo esa ensalada de contradicciones da de lleno en la exhasperación.

Si me quedara en ese punto si podría decir que, si bien no odio la navidad, la idea si me emputece. Pero encima de todo eso, hay que añadirle una idea absolutamente ambigüa e indefinida (lo que no es raro teniendo en cuenta las raices de la celebración en si) de que, por que sí, estas fechas tienen que ser de paz y amor. Esa es la excusa, de hecho, para no prestar atención a todo lo descrito en el párrafo anterior, de hecho.

Llegados a ese punto, la idea de la navidad simplemente pasa a importarme un pepino.

Veo varios problemas con todo esto de la navidad, eso si. Primero, el hecho de que tenga que haber una fecha en las cuales todo tiene que ser paz y amor. No puede ser todo el año, no señor, tiene que haber una fecha específica, en la cual sólo por que sí, tengas que pensar y practicar esas ideas, y pobre de ti que no lo hagas por que sobre tí caera todo lo contrario de la paz y el amor hasta que pienses igual que el resto.

El segundo problema, que anticipandome a los hechos me afecta igualmente para el año nuevo, es la obligación de tener que hacer algo. Es navidad así que tienes que hacer regalos, te tiene que gustar, y tienes que pensar en paz y amor. Y ni se te vaya a ocurrir preguntar por qué.

Pequeño inciso: no, no vale con que alguien salga diciéndome "es por que es el nacimiento de Jesus y el es Dios y es paz y amor". O sea, WTF. O sea, contra toda biología, me mezclan al hijo con el padre y salen con que siempre han sido lo mismo. Eso viene a ser el equivalente a apagar un incendio con gasolina, porque no hay nadie que me pueda explicar que el mismo dios de las siete plagas, del idolo de oro, del diluvio y otros varios grandes éxitos, sea paz y amor.

Continuamos,

Finalmente mi tercer problema va con la tolerancia. Como han podido leer, no le tengo mucho aprecio al cristianismo. Pero no por eso voy quemando iglesias por la vida, o diciéndole a la gente "no, no debes de creer en eso". Para nada. Cada uno es perfectamente libre de creer en lo que le de la gana, el problema es cuando intentan forzarte a compartir esa creencia. Y eso es precisamente lo que se hace en navidad.

Si alguien se pregunta qué voy a hacer yo la noche del 24, voy a estar cenando con mi familia, a quienes si les gusta el ritual y el intercambio de regalos, pero no tienen ni la más mínima intención de obligarme a que eso me guste. Es más, este año me regalan una edición muy bonita de la Biblia Satánica. Eso es tolerancia. Muchas cenas navideñas han sido en torno a los temas que he expuesto más arriba y ni se les ha pasado por la cabeza sentirse insultados. Para mi y para ellas, lo importante es cenar juntos (copiosamente a ser posible) y conversar. No quisiera choquear a nadie pero eso también lo hacemos una vez al mes, más o menos. Y aparte de los regalos no veo ninguna diferencia con la noche de navidad. O sea, como pueden ver, no odio la navidad. De hacerlo no aceptaría la cena con mi familia, por ejemplo. Realmente me da lo mismo, al margen de lo ridícula que me parece la idea. Y ni mi madre ni mi hermana muestran la intolerancia que he visto en otras personas como para intentar forzar que yo me comporte de otra forma o que cambie mis creencias.

Eso es lo que en el fondo, y realmente, me parece terrible. Y muy, muy poco navideño....

jueves, diciembre 17, 2009

Getting old...

Irónicamente, y en un juego de palabras muy malo, sé que se está haciendo viejo el que hable de hacerse viejo (aunque tiene más sentido en inglés, "Is getting old for me to talk about getting old". Pero no por eso voy a dejar de hacerlo.

Acabo de ponerme a escribir por que sí. Primero porque me acordé de la letra de una canción de Manson por culpa de Tyla, y segundo porque vagabundeando en TV Tropes (el segundo sitio más adictivo de web surfing después de Wikipedia) me topé con un termino muy curioso.

Empezando desde atrás hacia delante; el término era "Lostalgia", que no significa el estado de desesperación entre una y otra temporada de Lost, aunque igual podría ser, sino que es una mezcla entre Lost (Perdido) y Nostalgia, y se refiere a echar de menos cosas que sabes que no volverán nunca, en términos mediáticos. Como por ejemplo saber que nunca existirá una reunión de los Beatles, que nunca escucharás de nuevo en vivo a Pink Floyd con Gilmore y Waters, o que jamás tendremos una tercera temporada de Spaced, o Firefly. O sea y resumiendo, es una nostalgia multimedia.

Hace poco terminé de ver Firefly por segunda vez y experimenté Lostalgia por montones. Es como cuando uno termina un libro (o una saga, para adecuarse mejor a lo que estoy hablando) que logró hacerlo cambiar de pensar, o una película que te hace olvidar que estás al frente de una pantalla. Sabes que no volverás a vivirlo de la misma forma, y también sabes que no hay más de donde vino eso. Es una de las cosas que sabes que terminan en cierto punto. De ahí la nostalgia.

La frase de la canción de Manson es "When all of your wishes are granted, many of your dreams will be destroyed", o sea, "Cuando todos sus deseos se cumplan, muchos de tus sueños serán destruidos".

Honestamente, es muchisimo menos dramático y grave de lo que suena.

Tiene que ver con expectativas y realidades, y como escuché mucho, pero mucho esa canción cuando era un joven mozalbete, para mi tiene un desarrollo, de un punto a otro. En ésa epoca tenía muchas expectativas, tenía muy claro lo que deseaba de la vida. Y de todo eso, sólo resultó una fracción, y sin embargo soy feliz. Quizás más de lo que sería si hubiese cumplido esos sueños. A eso me refieron con que la idea es menos dramática de lo que parece; efectivamente cuando se cumplió lo que quería, mis sueños fueron destruídos porque no correspondían a la realidad.

Y todo esto parte porque frecuentemente, en el último tiempo, he pensado en que probablemente si me topara conmigo mismo tal y como era hace 10 años atrás, no me caería muy bien. Sé que me transformado en un perfecto burgués (bueno, no tanto como Mr Wall pero no todos podemos llegar a tanto) pero no recuerdo que eso me haya molestado tanto, o quizás ahora soy lo suficientemente honesto para separar el odio de la envidia.

No sé bien qué le molestaría a mi yo del pasado exactamente, pero tengo la clara sensación de que muchas de las cosas que soy ahora no aprobaría. Y me importa un carajo, porque el yo del presente sí las aprueba.

Por ejemplo está lo de la política. Hace 10 años me importaba un carajo, ahora no es algo que me quite el sueño, pero por lo menos entiendo algo. Hace poco dije algo así como que mi problema con la política era que no simpatizaba demasiado con las ideas de izquierda pero me gustaban cómo hacían las cosas los políticos de la concertación, y que simpatizaba con un gran número de ideas de derecha pero destesto en extremo a toda la manga de idiotas de la derecha. Estoy bastante seguro que a mi yo del pasado, el comentario no le haría mucha gracia.

Sé que hay otras cosas en las que siento esa dicotomía, donde aprecio la diferencia, pero lamentablemente para mi no soy tan buen escritor como para explicarlas, lo que es en realidad afortunado para el lector porque así no se latea tanto.

Existe un cliché respecto a que uno con los años se transforma en aquello que odiaba. Quizás tenga que ver con proyectarse con los padres, o un conocimiento subconsciente de que en el fondo uno ya es así pero quiere negarlo. El asunto es que no me he transformado en un Opus Dei ni en un estereotipo de personaje de teleserie del 13 (claro que no hay tanta diferencia ahora que lo pienso) y claramente no me odio a mi mismo, al contrario.

Es la diferencia en sí sobre lo que reflexiono, no es que me revuelque en remordimiento ni nada parecido. No recuerdo demasiado de cómo pensaba en esa época, pero si tengo la total certeza de que no he dejado de ser contradictorio en la mayor parte de las opiniones que tengo.

Y eso no es malo...

viernes, octubre 02, 2009

Bloqueo

Bloqueo de escritor.


Eso explicaría más o menos la falta de actualización de los blogs (si Alvaro, me acuerdo que tengo dos blogs, el que se vaya a cumplir un año desde la última actualización de uno es algo meramente circunstancial).


El bloqueo de escritor debe de ser algo muy terrible para un escritor. Para un amateur como yo, simplemente es una molestia de proporciones moderadas. Como no poder ir al baño en un par de días, pero constante. No deja de ser.

No tengo bloqueo porque me esté sucediendo algo malo, o porque esté pasando por un mal momento de mi vida. Lo cual es bueno. Creo que es más bien al contrario, la sobrecarga de estímulos positivos me tiene un tanto pasmado. Como cuando llega la mañana siguiente de tu cumpleaños y no sabes qué regalo empezar a usar antes :D

Ya se me pasará. Siempre se me pasa.

miércoles, agosto 19, 2009

The Unmaker Inside

Este blog sufre cada vez más de mi insensible abandono, sólo comparable al blog de cuentos. Hasta mis lectores más acérrimos han perdido la esperanza y ya no me atacan con maliciosos comentarios de cuándo voy a terminar de publicar la historia.

Yo, por mi parte, he identificado una serie de elementos que me mantienen lejos del teclado.

Por un lado está Fallout 3. Vagabundear por el árido y post apocalíptico Washington DC es tan adictivo como el gore con el que mueren las hordas de enemigos que me atacan, y en ocasiones mi propio personaje cuando me descuido. Por otro lado, simplemente me lo paso muy bien jugando Guitar Hero.

También está el hecho de que muchas de las cosas que pienso no son fácilmente escribibles, y frecuentemente mi mente se va hacia temas como el paso de los años y sé que eso es muy latero de leer. Sin embargo me resulta imposible de suprimir; con frecuencia miro esta hermosa ciudad e intento recordar qué tiendas o qué edificios han desaparecido durante los últimos años. Muchas veces intento recordar qué hacia yo en determinada época.

Lo cual me lleva siempre a analizar mi vida actual. Durante todos los años de mi adolescencia siempre me preocupe mucho de no volverme una persona gris no pensante como los que tanto odiaba, y ahora que soy más viejo y que he aceptado tantas cosas que en su momento detesté, suelo perderme en juicios a mi mismo respecto a qué cosas que he aceptado tienen razón de ser por madurez y cuales corresponden, si es que alguna, al envenenamiento y muerte del alma.

Y finalmente, el responsable soy no sólo yo mismo sino que además uno de mis demonios personales más antiguos, el Deshacedor (usando un término de Orson Scott Card) o el No Man (usando un término de Jim Carrey), el que prefiere la abulia, la negación, la pereza (o flojera, depende de qué lado del charco me lean), el perderse en la nada.

Claro que, por otro lado, este soy yo escribiendo durante el día, muerto de sueño. Sucede que de noche soy levemente distinto, y ahora que trabajo a esas horas semana por medio, quizás, sólo quizás, mi teclado empiece a hacer más ruido o al menos otro que no sea cuando se cae el suelo.

Espero.

domingo, junio 28, 2009

The air that I breathe

Mientras escribo esto, afuera está lloviendo a cántaros. Ha llovido desde anoche aunque ahora ya no hace tanto viento. Desde donde estoy puedo ver las nubes en lo alto, otras nubes sobre la cordillera de la costa, y el perfil claro y limpio de los edificios del centro.

Esto no tiene absolutamente nada que ver con lo que voy a escribir a continuación. Es sólo que me encanta la lluvia.

Actualizar este blog, como se habrán podido dar cuenta, es algo que se me hace cuesta arriba. Lo hago aproximádamente una vez al mes, aunque como les conté hace poco por lo menos tres o cuatro veces a la semana empiezo a esbozar alguna idea de lo que escribir. Evidentemente, no paso de ahí.

Lo cual no quiere decir que haya dejado de escribir regularmente. Pese a que la evidencia de mi otro blog de cuentos pueda sugerir lo contrario.

Escribo aproximádamente todos los días. Párrafos de cuatro lineas, o a veces dos páginas, en un bloc de bocetos Artel de 16 por 21 centímetros y 100 hojas. Escribo con letra pequeña pero ordenada, por ambos lados de la hoja, pero como he arrancado una que otra por motivos extraordinarios, no van a ser 200 páginas escritas. Llevo 156, eso sí.

Resulta curioso que teniendo un medio donde escribir, no lo haya terminado aprovechando tal como pensé. Cuando era un adolescente y leía la Zona de Contacto, veía la columna de La Vida según Benito y otras más que la siguieron después, y pensaba con ligera envidia lo mucho que me gustaría tener un espacio como ese donde escribir. Creía que siempre tendría temas, claro que por aquel entonces también tenía la idea de que mi vida era lo más interesante del mundo, pero tampoco hay que avergonzarse de ello; son cosas propias de la adolescencia.

Cuando salí del colegio y tuve que ponerme a trabajar, me prometí que no dejaría de escribir. Que no me volvería gris ni acabado, que no dejaría que el mundo me atrapase. Daniela, el amor de mi vida, siempre recuerda esa época como una escena de "I Disappear", de Metallica, donde Jason Newsted intenta subir una escalera mientras un montón de tipos con traje lo empujan en dirección contraria (min 1:34)



Años después salí de ese trabajo, tuve la oportunidad de estudiar y la malgasté, y tuve que volver a trabajar. Hasta que pude estudiar de nuevo, esta vez mientras trabajaba. Adopté varias medidas para no fracasar de nuevo, una de ellas y probablemente la más importante, dejar de beber tanto. La otra fue dejar de escribir.

Recuerdo claramente estar almorzando en el que por aquella época, era el primer restaurant de mi primo. Siendo algo poco común, mientras comía me encontré con Daniel, uno de mis más queridos amigos del colegio, y se sentó con nosotros. Mientras nos poníamos al día, le comenté que estaba empezando a estudiar de nuevo, y que iba a concentrarme de verdad en ello, y que incluso dejaba de escribir por los dos años y medio que duraba la carrera, hasta conseguir titularme. Nunca he podido olvidar su cara de espanto al decir algo así, ni su gesto de desaprobación, curiosamente (sobre todo tratándose de Daniel) no completamente verbalizado.

No escribí mucho en esa época. Fui bastante medido con el alcohol y mi vida social, aunque tampoco me dediqué como poseso al estudio, descubrí algo llamado Grand Theft Auto en esa época. Sin embargo saqué la carrera.

Y como ya saben, volví a escribir. Hace cosa de un año me puse más serio e intenté, sin mucho éxito, no sólo esbozar un par de líneas sino que completar cuentos. Pero tampoco he abandonado la idea, que conste.

Escribir o no ya no es una opción para mi. Creo que nunca lo ha sido, de hecho, pero ahora soy más consciente de ello. Más allá de que pueda o no terminar las historias que se me ocurren, o darles forma y coherencia.

He tenido varios contratiempos, eso sí.

La leyenda cuenta que cuando William Gibson estaba escribiendo Neuromante, fue al cine a ver Blade Runner por primera vez. No pudo terminar de ver la película, y salió muy perturbado de la sala de cine. Todo lo que él se había imaginado en su cabeza mientras escribía la novela lo veía de repende en una pantalla de cine.

Conozco la sensación.

A los catorce años empecé a esbozar lo que aún es una compleja (más por la cantidad de material que por la calidad) historia de ciencia ficción que empezaba con el impacto de un asteroide en la tierra. Un par de años después estrenaron Armaggedon y Deep Impact.

Hace uno o dos años escribí las lineas generales de una historia en la que una joven superdotada lograba crear una forma de digitalizar sobre una inteligencia artificial, su propia mente. Luego de lograrlo, ponía esa consciencia en un robot y huía de su laboratorio. Hace unos meses vi el piloto de Cáprica, la serie nueva y spin off de Battlestar Galactica. Sin comentarios.



Hace menos de un mes se me ocurrió otra idea para un cuento corto, y para ponerle un nombre identificable y distinguir esas notas sobre las otras que tengo, usé la palabra Warehouse. Días después supe de una nueva serie de ciencia ficción que se va a estrenar en primavera (Otoño en USA). Se llama Warehouse 13.

Estos son los ejemplos que tengo más a mano, aunque recuerdo más. Ninguno de ellos me ha desanimado lo suficiente como para dejar de escribir, con la posible excepción del primero, pero no duró mucho y por otro lado, insisto, la edad influye.

No espero, tampoco creo, sino que sé que en algún momento podrán leer las historias que han estado atoradas en mi cabeza todos estos años. Y ojalá les gusten, aunque honestamente esa no sería la mejor parte.

La diversión, el placer, lo que realmente me satisface, son los momentos en los que detengo lo que sea que esté haciendo, saco ese bloc y escribo unas cuantas lineas.

That is the air that I breathe.



I will not relent no no
Never live with defeat never falter
This like the air that I breath
I will not choke on failure

jueves, mayo 14, 2009

Pieces

Este mismo blog es la prueba irrefutable de mi dificultad de terminar lo que empiezo; algo que me ha atormentado durante toda mi vida hasta el punto de, muchas veces, minar mi autoestima. Pero, honestamente, no es tan grave como suena una vez que lo he escrito.

Por lo general, esta incapacidad estaba, hasta ahora, en un ámbito privado, hasta que me dió por publicar. El mismo hecho de hacer algo así fue un esfuerzo personal, ver si acaso, ante la mirada de otros, por verguenza, me impulsaba a ser más constante y disciplinado. El experimento falló miserablemente pero hey, eso no quiere decir que no vaya a seguir intentándolo.

Muchas veces, durante la semana, tengo el impulso de escribir algo en el blog.

Por lo general es algo que sucede, especialmente, en dos instancias; o cuando me estoy bañando, o cuando estoy en tránsito arriba de la micro (bus, para mis queridos lectores no nacionales). No cuando voy al baño por lo otro; ahí es solamente lectura, y muy rara vez, narrativa. No blogs.

La mayor parte de estas ideas se quedan dando vueltas. Un par de lineas, o algún concepto sin desarrollar, que se pierde en algún momento en mi sobrepoblada mente. Cuando escribo notas sobre posibles historias o cuentos, eso no es problema. Sin embargo, un blog de dos o tres lineas sería un Twitter largo, más que una entrada de Blog corta. Ergo, sería bastante ridículo.

Ojo, voy a mezclar lo anterior con otra reflexión que tuve hoy al mismo tiempo; este proceso es algo muy común en mi cabeza. Está muy lejos de ser multitasking o multi proceso; yo lo ubicaría más entre lo primero y lo que popular pero incorrectamente, conocemos como esquizofrenia. Pero en fin, estoy divagando de nuevo. Se le avisa a cualquier persona que no esté acostumbrada a estar dentro de mi cabeza, que se agarre a algo porque el giro es complicado.

Me estoy haciendo viejo, aunque no estoy envejeciendo, pero cada vez tengo más años.

No acepto quejas, ya advertí respecto al movimiento.

La mayor parte del tiempo, no me siento perteneciente al resto del mundo. Esto no tiene nada que ver con sentirme más o menos, mejor o peor al resto, ni tiene ninguna connotación de heroísmo solitario ni dramatismo emo. Simplemente, no siento pertenencia, ni identificación. Ni siquiera con otros ñoños. Y mira que conozco ñoños...

Ok, segundo giro en todo esto, dentro de la idea anterior, pero más adentro.

Me sigo sintiendo un adolescente, en ocasiones un niño, lo que es divertido porque cuando era un niño, y luego un adolescente, me sentía viejo. Aunque en realidad creo que nunca me he sentido mayor o menor de lo que me siento ahora, como si mi edad interna fuese una constante y la única diferenciación son los grados de consciencia que tengo al respecto.

Encontrarán bolsas de papel bajo sus asientos en caso de mareo... espero.

No se preocupen, ahora es cuando, desde lo último, empiezo a ascender hasta la primera idea. Ir más abajo, no es una opción.

Entre mi desapego al mundo, junto con mi viejismo interior, se produce un efecto de enajenación en la cual observo el mundo como un espectador. No me siento relacionado con la gente a mi alrededor, o de mi edad, en muchos aspectos; veo sus preocupaciones, sus motivaciones, la forma en que interpretan y entienden el mundo, y no puedo compartir nada de eso. Más allá de que no haya crecido en este país y que por lo tanto no comparto los mismos cimientos.

Veo a veces a mis compañeros de trabajo hablando sobre hijos, deudas, colegios, seguros, y a mis adentros me siento más preocupado de encontrar una guitarra para la Xbox, o de cómo coreografiar alguna escena en el GTA. No es que no me interese lo que hablen ellos, o no entienda lo importante que es para ellos. Pero esas cosas, simplemente, no pasan por mi cabeza.

Cuando camino por la calle, veo miles y miles de avisos publicitarios que no causan ningún efecto en mí; no me impulsan a comprar nada y en la mayoría de los casos, ni siquiera recuerdo el producto al que iban asociados.

Y así, va un largo etc.

Hace unos diez o quince años atrás, pensaba que cuando me hiciese viejo, esas cosas cambiarían. Que pese a que luchara contra ello, algún día me transformaría en una de esas personas que veía a mi alrededor y compartiría sus preocupaciones, sus metas, y probablemente su forma de ver el mundo. Afortunadamente, me equivoqué.

Durante todo este tiempo (hasta hoy en la mañana, mientras iba bajando por Salvador hacia Providencia, enfrascado en el infernal taco entre Santa Isabel y Bilbao) siempre asocié ese proceso de asimilación a hacerse viejo. Ahora que me estoy haciendo viejo (si, sigo pensando que uno se hace viejo pasado los 25, la idea no se me fue de la cabeza cuando llegué a esa edad) me doy cuenta de que no me "estoy haciendo viejo" tal como pensé. Sigo igual, con más años, afortunadamente mejor en muchas cosas (respecto a mi mismo) pero sigo sin pertenecer al resto del mundo. Lo que tampoco me quita el sueño.

Ante lo cual, me doy cuenta de dos cosas.

Primero, que debo encontrar otro término para "hacerse viejo" que no incluya asimilarse a la masa. Probablemente, el orgien de este término viene de mi padre, y toda esa gente que al igual que él, me dijo (evidentemente hasta el punto de convencerme) que cuando creciera dejaría de pensar y preocuparme "en todas esas tonteras", léase todo aquello que me hace friki, ñoño, geek, nerd, o como me quieran llamar.

Segundo, y porque no todo es bonito, parte del hacerme viejo consiste, definitivamente, en otros dos aspectos que si desarrollé, y que relacionaba desde niño con ello, que sería por un lado estar siempre muerto de sueño, y por otro, no tener tiempo para hacer las cosas que me gustan. Aunque claro, lo segundo es cuestionable porque me gustan demasiadas cosas, pero también es cierto que aunque tuviese mucho tiempo (como lo tuve hace años atrás, cuando salí del hospital) tampoco lo aprovecharía para hacer todo lo que quiero.

Así que tengo que elegir qué cosas hacer. Anteayer elegí corregir algunas escenas de mi proyecto de cortometraje de acción en GTA, ayer elegí hacer un capítulo en Resident Evil 5, hoy elijo ver el final de la quinta temporada de Lost, y quizás el fin de semana elija escribir algo, porque eso sería lo que tengo más desplazado últimamente. No, perdón, lo segundo más desplazado, lo primero es leer comics (me quedé en el fin de Civil War) y lo tercero es ver películas.

Hasta entonces, Félix y esa siniestra sombra me siguen mirando feo, desde el fondo de mi cabeza. No son los únicos, una muchacha llamada Sofía me mira bastante mal desde la mesa de la cocina de la Casa de Dios, y una niña del mismo nombre, junto con su hermano Juan, me miran aún peor, desde la periferia de un Santiago futurista que es la cuna de la revolución de los robots, aunque estos no maten a nadie ni tengan ojos rojos, digan "Volveré", y por alguna extraña razón tengan dientes. Del grupo, el que más huevea es un viejo muy, muy oscuro, llamado Horacio, con un sombrero de esos antiguos de ala ancha y abrigo oscuro, cuya vida después de la muerte resultó ser mucho más larga y malévola de la que tuvo en vida.

Pero en fin, ya llegarán sus momentos.



Videos tu.tv

sábado, abril 11, 2009

10 Years After

Un seis de Abril, hace 10 años, conocí a Daniela. Mi vida nunca fue la misma desde entonces.

La mayor parte de la gente que lee este blog nos conoció ya juntos. Los que no, son testigos del cambio que produjo ella en mí, y se lo agradecen.

No tengo la habilidad suficiente como para expresar, con palabras, mi amor hacia ella, ni contar la historia de mi vida, nuestra vida, durante todos estos años. Pero puedo decir que nunca he sido tan feliz como lo soy ahora.

Y puedo contar parte de esto con canciones...









domingo, marzo 08, 2009

Cuando llueve en Marzo...

... y empieza a hacer frío antes de la cuenta. (Sí, estimados lectores del norte, aquí estamos entrando en otoño).

Ok, no fue lluvia propiamente tal. Tampoco hizo taaanto frío. Probanlemente los alarmistas del calentamiento global hayan pasado todo el martes hablando de que el clima se está yendo a la mierda, y que el fin está cerca y todas esas cosas que le gusta mencionar a las personas con ansias apocalípticas y muy, pero muy poco conocimiento histórico.

Pero a pesar de que no me gusta el frío, ni la lluvia cuando no tengo paraguas (lo siento, romanticistas) la verdad es que me encantó el día. Me puso melancólico, pero en el buen sentido. "Sadness is happiness for deep people" como dice ese capítulo de Doctor Who.

Hay una canción no demasiado buena de Slipknot que en cierto momento dice "¿Dónde estarás dentro de 5 años?". Parece una pregunta un poco idiota, incluso media cosmopolitan, pero es curioso. Uno recuerda donde estaba hace 5 años, y entiende que realmente podría estar en cualquier lugar dentro de 5 años. Porque si en el 2004 alguien me hubiese dicho que iba a estar en mi departamento, viviendo con la mujer de mi vida, llegando de un trabajo de oficina a cambiarme de ropa porque llovió la primera semana de Marzo, no me lo hubiese creído ni cagando.

Y sin embargo acá estoy, después de todos estos años. Y muchos, muchos días estoy haciendo cualquier cosa, como preparar algo de comer, o lavarme las manos, o irme a dormir, y me asombro de lo que estoy haciendo. No sólo por estar vivo, sino por estar donde y con quién estoy. Y lo feliz que me hace sentir.

Al mirame al espejo no me veo tanto más viejo. Ahora tengo varias canas, eso sí, y una mancha blanca que crece lentamente en mi cuello. Tengo más entradas y bastante más grasa en el cuerpo, pero también me rio mucho más.

Son muchas las cosas que aprende uno en ese tiempo.

Uno aprende que de hecho, tener un trabajo es algo agradable, y no sólo por los fines de mes.

Que si sigo echando puteadas contra la humanidad en general y contra la gente en particular, las idioteces que leo en los diarios (y en los comentarios de esas noticias), es porque en el fondo, hasta cierto punto, la gente me importa.

Que las cosas no es que hayan dejado de ser importantes; es que ahora otras cosas me lo parecen más, y otras menos.

Al fin aprendí a conocer el gris, en oposición a ver el mundo en blanco y negro. Pero a diferencia de como me intentaban hacer creer, no se trata de relativizar tus valores. Esos siguen a dos colores. Sino que se trata de entender que la gente importa más que las ideas.

Te das cuenta, como muchas veces he escuchado decir a Claudica, que de repente no haces más amigos. Que la lealtad a la amistad, tal como se entiende con frecuencia, es una soberana idiotez. Y no es porque te hagas viejo y aburrido, sino porque entiendes más de la amistad.

Y esta no es demandar atención constante, no significa que alguien va a salir de mi vida sólo porque pasa más de un año sin que lo vea. Tampoco es apegarse a esa idiotez de que uno nunca debe de cambiar, siempre debe ser el mismo. Mis amigos se preocupan más de que yo sea honesto conmigo mismo, y mientras eso sea así, me van a querer sin que importe lo que haga con mi vida.

Porque los amigos de verdad son aquellos que te dicen las cosas que no quieres oir, los que te avisan que la estás cagando, en lugar de "apoyarte siempre en todo lo que hagas".

Y esas cosas siguen siendo ciertas, hace cinco años, y dentro de cinco años más.

viernes, febrero 27, 2009

Two Sides

Yep, ando vago para escribir. En el blog al menos; otras cosas están avanzando bastante.

Clawfinger - Two Sides

No se puede llegar a ser más ateo que esta canción XD



There's nothing a god can give to me that I can't give to myself
I put my beliefs in the things I believe and a god can take care of himself
There's not enough love in the world for me to think about wasting my time
It's not that I don't believe at all but I can't need a heavenly sing
I can achieve the things I need without getting down on my knees
I can respect your religion but I don't want to pay your fees
I don't want to hear you talk about things you think that I need
So don't help me back on my feet again until you can hear me pied

Just look in the holy book of crooks and tell me what you can find
All the rules and regulations made to manipulate your mind
Don't pretend that you're blind, just open your mind and study historical times

The bigger the loss
the bigger the cost
the bigger the cross
and its crimes
I don't believe in god that I need to worship
I don't believe that I need to get down on my knees
I don't believe that voice from above can help me
I only believe in that I can see and the things I can achieve

Whatever belief you belong to there's still always a reason to doubt
And there's always another opinion as to what life is all about
There's always a bigger dimension and a different point of view
So I don't want to try to change you that decision is up to you
Whatever your final choice is and however you chose to live
You better be happy for what you can get and happy with what you can give
There's only one thing to remember there is only one thing you can do
And that is to do unto others as you'd have others do unto you

Two sides two sides to every story
two stories more makes four new ones to chose
Four sides four sides to every story
four stories more makes eight new ones to chose
Eight sides eight sides to every story
eight stories more now which one should you chose
now which one can you use

miércoles, febrero 04, 2009

focus shall not fail



now my conscience shall dictate my way
no more apologies no more mistakes
now solid direction has strengthened my resolve
fear not for consequences

fear not at all my focus shall not fail
I shall not fall and nor shall I despair

martes, enero 13, 2009

Vuelvo a tener cosas que decir

Y casi, casi caigo en la vieja trampa que atrapa todo escritor; el ponerse a darle vueltas a lo que quiere escribir, delante de la pantalla en blanco, en lugar de escribir directamente.

Tengo una teoría en relación a eso. Los que me conocen saben que tengo un montón de teorías, irresponsables, poco científicas y sumamente especulativas. Pero las digo con tanta convicción que mucha gente piensa que son ciertas. Eso es divertidísimo. Eso si no vayan a creer que prentendo engañarlos con ellas... yo soy el primero que se las cree.

La teoría dice así: lo mejor que ha pasado el último tiempo, ha sido el decaimiento de lo sagrado. No estoy hablando de valores espirituales, o morales. O del honor. En esos ámbitos, el que se haya perdido el respeto a lo sagrado ha sido terrible.

Me refiero a las cosas que el hombre hizo sagradas para sí mismo, por sí mismo. Con la revolución industrial y los avances tecnológicos, todo se hizo muy sagrado, en un ámbito científico. Las computadoras eran salones gigantes, y pocos tenían acceso a ellas. Eran frágiles. Caras. Difíciles de manejar. Sagradas. Lo mismo pasaba con las fotos; la gente solía posar para ellas, vestirse elegantemente, era una ocasión especial, porque para hacerse una fotografía había que ir a un estudio fotográfico. Probablemente era caro también. Y escribir, bueno, escribir era sagrado de antes de la revolución industrial; de cuando era sagrado porque poca gente era capaz de hacerlo. Lo mismo que los libros; eran escasos y por lo tanto preciados. El papel no era común y era caro, incluso con la imprenta, las cosas no se abarataron lo suficiente.

Todos nosotros heredamos esos halos de sacridad. Tenías que tener mucho cuidado con los artefactos electrónicos, tenías que vestirte bien y sonrerir para las fotos, cuidar mucho los libros, y escribir era algo solemne.

Ahora la tecnología es a prueba de golpes, de agua, y de idiotas. Y es desechable, no hace falta cuidar demasiado nada. Las cámaras digitales nos permiten hacer cientos, miles de fotos, sin gastar un peso en revelarlas. Uno puede escribir en blogs, mandar mensajes, escribir correos; escribimos mucho más en un mes, que nuestros ancestros en toda su vida. No porque haya perdido la solemnidad, lo sagrado, quiere decir que ha perdido el valor. Al contrario. Se ha hecho algo cercano, para todos.

Punto aparte. Esta es mi entrada número 101.

Suena muy bonito. Ahora, si pensamos que empecé a escribir hace casi cuatro años, hace que el promedio de entradas sea algo patético. Pero no pensemos en eso.

Otra teoría: el cine.

Sí, quejas por todos lados, que hasta cuando con tanto remake, porqué tanta trilogía. Soy muy aficionado a las series. Veo varias. Y me doy cuenta que la calidad de las series; la actuación, la dirección, sobre todo las historias, son de muy, pero muy alto nivel. Y me pregunto, ¿por qué las películas gastan millones de millones, tardan meses y meses en hacerse, y un capítulo de una serie es más satisfactorio?

Quizás por la continuidad, pensé. Series como Doctor Who, Battlestar Galactica, Lost... enganchan por la continuidad, por la complejidad de los personajes. Uno difícilmente puede hacer algo realmente complejo en dos, o tres horas, que es lo que dura una película. De ahí la necesidad de hacer trilogías. O hacer remakes, cosa que lo que se muestre en la pantalla tenga una historia previa, de preferencia, un culto. El mismo razonamiento para las películas de comics. Background, algo atrás que los respalde.

Y pienso que quizás sea porque el consumidor no tiene tanto déficit atencional como le hacen creer a uno. A lo mejor de verdad le interesan historias extensas, personajes complejos. Y de nuevo se junta esta idea un poco con la de más arriba; ya no sólo Crimen y Castigo, o La Guerra y la Paz, tienen el monopolio de complejidad y desarrollo. Ahora pueden saltar encima de mí los puristas, los literatos, quejándose de que comparo esas obras con Lost. Go ahead. Sólo comprueban mi punto. El intento desesperado de defender algo que consideraban solemne y sagrado, y el escándalo y la repugnancia de que se mezcle con algo tan vulgo y común como la televisión. O en mi caso, internet.

Es agradable tener ganas de escribir de nuevo.

Es curioso que nunca, por más que lo intente, me pueda acostar antes de la una de la mañana.

miércoles, diciembre 31, 2008

31 Dic

Me siento completamente desligado de la navidad. Por eso ni escribí algo al respecto, ni mandé felicitaciones, ni nada parecido. Sin embargo pensé bastante sobre ello.

Para mi navidad dejó de ser navidad cuando me dejaron de regalar juguetes. Tenía unos 10 u 11 años más o menos, y hasta el día de hoy me parece algo terrible.

Después me fui convirtiendo cada vez más en un ser anti cristiano, y la historia, la antropología y otros textos se encargaron de que supiera que el 25 no era la fecha del nacimiento de Cristo, entre otras cosas. Dejé de creer en Santa Claus, Papá Noel o el Viejito Pascuero cuando me pareció sospechoso que el tipo lograse recorrer en una sola noche todas las casas del mundo, pese a la diferencia horaria.

Y finalmente, lo que me terminó de desligar de la navidad, fue el calor. Pese a que pasé los primeros seis años de mi vida en Chile, crecí en España. Y la Navidad, al parecer, no es un acontecimiento sagrado cuya importancia nos precede en la memoria genética, ni se graba particularmente fuerte en la consciencia de un niño, porque durante toda la vida hasta hoy la asocié con el frío. Y ahora que volví a Chile y hace calor, no me concuerda el asunto. Una rápida encuesta (o sea preguntarle a mi jefe, salvadoreño de nacimiento, new yorker de crianza) me llevó a la misma conclusión.

Ahora, el año nuevo es algo distinto.

Es algo que hay en el aire.

No soy particularmente fiestero. No espero con ansias esta fecha para salir a fiestas multitudinarias, llenas de baile, extraños borrachos y musica horrible. Y no necesito precisamente una excusa para agarrar una botella de ron.

No, lo del año nuevo es algo que, posiblemente, en mi mente racional y pragmática, roce lo místico.

La gente, por alguna razón, parece levantarse más temprano. Me desperté a las ocho de la mañana hoy, y ya había más ruido que cualquier otro día de la semana a la misma hora. El aire se siente distinto. Como si fuera aire viejo, listo para ser desechado, y cambiado por algo nuevo.

Porque no se trata solamente de una necesidad mental, de un constructo psicológico, poder decir "esto llega hasta aquí, y de acá en adelante empieza algo nuevo". Algo así como un reset cultural, donde los medios nos inundan de balances, estadísticas y recuerdos del año que pasa, y todo el mundo hace un escándalo mayúsculo porque cambiamos de calendario.

Llegados a este punto, que fue lo que estaba pensando en la mañana mientras me duchaba, me pregunté si acaso la sociedad funcionaría de otra forma si volviese a celebrar los solsticios, si tuviésemos el año dividido en cuatro etapas. Lamentablemente, tenía demasiado sueño como para continuar imaginando.

Cuando salí a la calle vi a la gente corriendo de un lado para otro, lo que es algo muy parecido a la navidad. Pero para el año nuevo no me molesta que no haga frío, por el contrario, me parece genial. Camino al trabajo vi media docena de afiches sobre fiestas de fin de año. La presión social, la obligación de tener que pasar esta noche de una forma determinada, porque de no ser así, no te estás divirtiendo.

No, eso no tiene nada que ver con lo que me hace sentir el año nuevo.

No sabría explicarlo bien, pero tiene que ver con el final de un ciclo; el planeta da una vuelta completa. Millones de personas (menos los orientales, claro) se mentalizan de que es el fin de algo, el principio de otra cosa, y eso debe de tener una inercia considerable.

También tiene que ver con el sentimiento de que llegué a otro año. Pese a mis frecuentes deseos de no continuar el camino, pese a los achaques y las derrotas. Me hace esbozar una sonrisa y pensar "otro año pasa sin que me hayan logrado derribar, motherfuckers".

Y aún así fallo en ser capaz de explicar de donde viene esa sensación de misticismo. Algunos me dirán que es porque no tengo la suficiente conexión con mi interior como para entenderla.

Probablemente tengan razón.

Quizás lo consiga el próximo año.

Happy New Year.

viernes, diciembre 12, 2008

Jopendes punkies

Dos entradas en una semana. Ojalá que a nadie le de un ataque.


Sum 41 - Fat Lip & Pain For Pleasure - spring41.com from spring41 on Vimeo.

Now, I know I'm not the one you thought you knew back in high school
Never go never show up when we had to
Attention that we crave don't tell us to behave
I'm sick of always hearin' act your age

I don't wanna waste my time
And become another casualty of society
I'll never fall in line
Become another victim of your conformity
And back down

lunes, diciembre 08, 2008

Acknowledge

Sí, sé que hace casi dos meses que no actualizo el blog.

Sí, sé que tampoco he continuado publicando el cuento que prometí antes de fin de año.

No, el cuento no estará antes de fin de año, como prometí.

Sí, soy inconstante e indisciplinado.

No, no estoy enojado, ni deprimido, ni cabreado; más bien al contrario, me siento sumamente feliz.

Sí. continuaré escribiendo tanto aquí como en el blog de cuentos, en un futuro cercano.

No, no tengo ni idea de por qué no me nace escribir últimamente.

No, no se trata de sequía total; algunos párrafos sueltos han salido por ahí y he empezado por lo menos dos posibles entradas a este blog que quedaron en nada.

Si, tuve bastante tino al no decidir de escribir algo profesional, teniendo en cuenta que paso por momentos como este.

No, no es tan raro que me pase, por lo menos dos o tres veces al año me sucede algo así.

Sí, puede ser que aún no haya logrado finalizar los procesos de adaptación a los cambios que he tenido en mi vida precisamente desde hace un par de meses.

Sí, todos esos cambios fueron para mejor; me gusta bastante mi trabajo (aunque no hable de ello) y soy sumamente feliz viviendo con mi eterna amada.

Si, yo también he pensado en que quizás este exceso de felicidad (existe tal cosa como eso) haya disminuido mi creatividad. Hoy en un cuento leí que el arte nace de la imperfección, de la incapacidad de comunicarse. Y de la necesidad de hacerlo, del dolor.

Nos leemos.

lunes, octubre 13, 2008

Sobre el amor y otros malentendidos

Advertencia: el texto a continuación contiene enunciados absolutistas y afirmaciones rotundas expresadas de forma algo fascistoide. Todo ello viene de una parte de mi cabeza que suele decir "así es la cosa y punto". Todos tenemos una parte así en algún lado, pero sucede que a la mía encima le gusta escribir. Y como me gusta el estilo y la forma en la que lo hace, la dejo ser. Pero que nadie se lo tome demasiado en serio. Ni yo lo hago.

Bien, la idea es la siguiente: el amor es simple. Punto.

Y la única razón por la que no nos parece así, es porque somos idiotas.

De hecho, no sólo es el amor. La vida, también es simple. El ser humano sufre de la tendencia crónica de complicar las cosas para así sentirse más importante de lo que realmente es. Pero ese es otro punto. Y no, no somos ni la mitad de importantes de lo que creemos.

El amor es simple.

Voy a expandir la idea. Sólo porque me gusta el sonido de mi propia voz dentro de mi cabeza, mientras escribo. Por cierto, es la misma voz que por lo menos una vez al día me dice que soy un idiota.

El amor es simple, pero la gente es incapaz de comprenderlo.

El amor no significa no tener nunca que decir "lo siento". Eso es ser un bastardo insensible.

El amor es sólo algo que sucede, una atracción formada por una suma de variantes y factores de los cuales, en su mayoría, no somos conscientes, sino que simplemente es algo que sientes. Y precisamente, a causa de eso de ser inconsciente, no puedes evitar o controlar ese sentimiento; el enamorarse. No es el amor el que no entiende a razones. Es el ser humano el incapaz de comprender, racionalmente, por qué se enamora.

Amar es más bien un proceso en el cual dejamos de pensar y de preocuparnos sólo en nosotros mismos y nuestra comodidad y supervivencia, y empezamos a hacerlo por alguien más. Las endorfinas tienen muchísimo que ver con todo esto, por cierto. Porque sí, somos egoístas. E intrínsicamente no hay nada de malo en ello. Así es, humanidad, acepten ese hecho sobre sí mismos, maduren y sigan adelante.

Sin embargo el ser humano va y llama amor a una serie de otros factores que nada tienen que ver con el asunto; obsesión, fetichismo, atracción física, necesidad de poseer, soledad, carencias afectivas varias, condescendencia, necesidad de sentirse superior a otro (o hacer miserable a otro), baja autoestima o derechamente masoquismo. Y después va y dice "el amor es complicado". Y una mierda, lo que pasa es que la gente no tiene muy claro lo que es y punto, porque van y confunden cualquiera de las cosas mencionadas anteriormente con amor. Porque son incapaces de enfrentarlas por lo que son, y admitir que las sienten.

Por eso solemos pensar que el amor es difícil, confuso, complejo, cuando no lo es. Porque preferimos engañarnos a nosotros mismos. Somos idiotas que preferimos no darnos cuenta, incapaces de entendernos o aceptarnos a nosotros mismos. No hacemos ningún esfuerzo por conocernos. Ni a nosotros mismos ni a los demás. En vez de eso vamos y le echamos la culpa a algo afuera, distintos a nosotros mismos, cuando las cosas marchan mal. "Es culpa del amor/la relación/la vida/el mundo".

Un tipo va y mata a una mujer, y dice que la amaba y no podía soportar verla con otro. Falso. El tipo es un egoísta de mierda, incapaz de soportar el rechazo, demasiado flojo como para hacer algo con lo que merezca ser amado, y que prefiere elegir la solución más fácil, matar. Demasiado egoísta y egocéntrico (no, no son lo mismo) como para aceptar que no es correspondido.

Una madre malcría a su hijo, hace todo por el, no lo reta por nada. Porque según ella lo ama. Y un carajo. Si realmente lo amase le enseñaría a valerse por sí mismo, y se daría la lata de retarlo, recibir su ira y su rebeldía, y aún así tener la fuerza necesaria para imponer disciplina cuando es necesario, y mano blanda cuanto también lo es. Pero le da lata el esfuerzo, le da lata pasar el mal rato.

Una esposa aguanta a un marido infiel y abusivo, que la maltrata psicológicamente (y es probable que físicamente también). Pero ella no lo deja. Dice que lo ama. Que puede hacerlo cambiar. No hace nada por hacerse valer a sí misma, por levantar su autoestima, por atreverse a seguir sola y hacer algo distinto. Sino que busca por todos lados las excusas necesarias para justificar al desgraciado.

Dos personas que dicen amarse, deciden que ya no pueden vivir juntos. Bullshit. Son incapaces de ceder, de llegar a puntos de compromiso en común, de intentar entender a la otra persona y comprender por qué es así, qué es lo que le importa, qué no, por qué hace lo que hace. No son capaces de hacer un esfuerzo por un bien mayor, un bien común. No, para ellos es más importante quien dice la última palabra en una discusión, es más valioso su orgullo propio, el ganar, el no ceder, no cambiar. Y por eso cuando hay problemas, prefieren huir en lugar de enfrentarlos.

Y de toda esta tragedia barata que se desprende de esta confusión, personas más astutas han logrado hacer todo un mercado. Bodas fastuosas, películas románticas, días de enamorados, novelas y teleseries que repiten lo mismo una y otra vez; legiones de gente que dice "esto es el amor" y de una forma u otra consiguen no acercarse a él ni por casualidad.

Como dije, el amor es simple. No es difícil, no doloroso, ni complicado. Todos esos adjetivos corresponden a la realidad del ser humano y su dificultad en pensar de vez en cuando en cosas más allá de sus narices, como en quién es, y qué quiere hacer.

Y usa el amor para culparlo por su propia idiotez. Y es ese complejo de inferioridad el que lo impulsa a elevar algo distinto a sí mismo a la categoría de algo sagrado, divino, superior; para así sentirse bien consigo mismo (o sea redimirse, vaya a saber uno de qué) al hacer sacrificios heroicos en su nombre. Que es básicamente el mismo Modus Operandi de la religión y el concepto de Dios. Preferir adorar a un concepto, una idea abstracta, en lugar de sí mismos o de otra persona.

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Este texto está dedicado a Nacho, un sobrino primo. Fue en una conversación con él que nació la idea para esta entrada. Ahora él está pasando por un procesao bastante complicado, llamado crecer. Good luck, man.

domingo, septiembre 28, 2008

Nothing to say


Sí, a veces hasta a mi me pasa eso.

Porque hace tiempo que sé que soy bueno para hablar, aunque no lo parezca.

La psicóloga que me entrevistó para ver si era apto o no para trabajar (lo soy, por si alguien lo duda) me dijo que era "considerablemente introvertido, pero que ello no influía en mi trabajo"

Eso es porque tengo doble personalidad. Y una de ellas también es doble.

Una de estas personalidades no quiere hacer nada. No le gusta salir de su casa, ni hablar con gente, le gustaría vivir en un mundo post apocalíptico, sin leyes ni demasiada gente. No es que no tenga fuerza para enfrentar el mundo real, sus exigencias, sus trámites y papeleos. Simplemente, no tiene ganas.

La segunda de esas personalidades es la que sí tiene ganas de levantarse y hacer algo por la vida. Es la que se levanta todos los días a trabajar, y la que desde hace una semana se preocupa de lavar los platos, ordenar las cosas, sacudir el mantel, y el sábado hizo pollo al horno por primera vez en su vida.

Es esta personalidad la que tiene un lado oscuro. Lo conocí cuando trabajaba en ventas, a comisión, y aquellas personas con las cuales compartías no las 8 horas de trabajo, sino más bien 10 o 12, tenían que ser tu único aliado contra los enemigos que atacaban por dos frentes (los clientes y los jefes) y al mismo tiempo tus peores enemigos, pues las ventas que ellos te quitaban era dinero que no entraba a tu bolsillo. Esa personalidad se encargaba de que eso no sucediera muy seguido. Y era la que menos me gustaba.

Han pasado tantos cambios en los últimos días, que aún me cuesta hacerme a la idea. Todos los cambios me han gustado (excepto que mi PC haya muerto). Y no puedo evitar pensar cuando me pasan estas cosas, en todo lo que he caminado hasta llegar aquí.

Desde la ventana de mi departamento se ve gran parte de Santiago, una ciudad a la que me costo sangre y lágrimas acostumbrarme, y a la que terminé amando con pasión. Muchos de los recuerdos de esa época volvieron a asomar en mi cabeza después de que, durante la mudanza, descubirera la cantidad de papeles y cosas de esa época que tenía guardadas.

Mientras escribo esto, Daniela, la mujer que he amado yo y todas mis personalidades y versiones, se distrae jugando y gritando, y sonríe cuando me mira. Y sólo por eso me siento feliz.

La primera de mis personalidades suele susurrarme al oído, en momentos como este, "en cualquier instante puedes perderlo todo y volver a ser yo".

La tercera de mis personalidades ya no dice nada, porque la callé hace años. Y no la hecho de menos.

El segundo de mis yo no tiene nada que decir. Tiene sueño a esta hora, está cansado después de las últimas semanas, y sigue necesitando vacaciones, aunque sabe que para eso queda aún más tiempo pero lo acepta sin quejarse demasiado.

Pasé casi una semana sin escribir (casi un mes sin escribir aquí, de paso) pero poco a poco eso vuelve. Y mientras eso lo siga haciendo, todo esta bien.

Ya tendré cosas que decir.

El segundo de mis yo no tiene nada que decir

domingo, agosto 31, 2008

Becoming god size

Ok, advertencia para el lector, cosa que no le pille desprevenido:

El siguiente post contiene varias curvas, algunos callejones sin salida (posiblemente algo siniestros), un par de calles cortadas y varios lugares no gobernados por la lógica o el sentido común. O sea, voy a decir lo que se me ha pasado por la cabeza la última semana. E intentar explicar cómo funciona mi mente siempre ha sido un poco complicado para personas no familiarizadas con la lógica no euclidiana.

La última semana fue una olla a presión. Hacía tiempo que no estaba tan tenso. Por un lado uno de mis mejores amigos se fue a gringolandia, a estudiar por cinco o siete años. Yo no me crié aquí, lo hice en una pequeña y hermosa isla en las costas del Mediterráneo y llegué a este aún más hermoso país hace unos 13 años. Por lo tanto no tengo amigos de la infancia, no he vuelto a ver a nadie con quien haya estado los primeros 8 años de escolaridad, ni nada parecido. Por lo que mis amigos del colegio son lo más cercano que tengo a los amigos de toda la vida. Uno de ellos es mi hermano, los otros son mis mejores amigos. Uno de ellos ya se fue a Alemania, y el otro ahora a USA. O sea espanto a todos los hueones XD

Después finalizar todos los malditos papeleos para tener un techo donde vivir. Banco, notaría, inmobiliaria... medio bosque amazónico pereció para que mi novia y yo tengamos nuestra ñoñocueva. De allá para acá, firmando aquí, firmando allá, pagando esto, y esto otro. Y no puedo evitarlo, estar cerca de tanta gente con traje y corbata me termina por poner nervioso. Siempre estoy atento del momento en que alguien grite "¡Hey!, ¡Ese no es uno de nosotros, aún no ha madurado!" y se abalancen sobre mi y me suceda algo horrible.

Y estuve a punto de cambiarme de trabajo. La oportunidad llegó sin pedirla, y se alejó sin poder hacer algo contra ello. Pero la mera idea del cambio de rutina, entrevistas, disfrazarme, y palidecer de horror cada vez que me decían en qué consistía el trabajo (no porque no pudiese hacerlo, sino porque cada vez me convencía más de que no quería hacerlo) y ojo, todo en la misma maldita semana.

Pues eso, como que las cosas me sobrepasaron. Pasaban más allá de mi control, orbitando a mi alrededor, no sabía donde mirar, donde poner la presión, donde apretar y donde soltar. Y me cansé.

Eso si, fue divertidísimo.

Lennon, en una de sus pocas ideas que son de mi agrado, dijo que la vida era aquello que te sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes. Tenía toda la razón el hombre. Es tan, tan fácil perderse en el desorden de tu propia vida, dejarse llevar por la corriente de tu propia marea y no darte cuenta de que lo importante, lo que realmente vale la pena, es lo que está pasando por delante de tus narices, no aquello que te dejó marcado y sucedió hace años, o lo que quieres llegar a ser dentro de un par de años más.

Y muchas veces uno se concentra tanto en lo que tiene que hacer, en el yo debo, en lo que se espera de uno, que olvidas el por qué haces lo que haces, y por lo tanto también olvidas quién eres. Estamos tan seguros de saber quién somos, sólo por el hecho de que nos miramos al espejo todos los días, sólo porque contestamos a cierto nombre cuando se nos llama, que no nos damos cuenta de que todo ello son sólo constructos, aritificios en los que creemos para no ver el hecho de que nada es seguro en la vida; ni siquiera saber quién y qué eres.

Y cuando la gente se siente así de asustada y perdida, suele recurrir a algo espiritual. Por estos lados del mundo, ese sería Dios. O para ser más preciso, lo que un montón de tipos de oscuros hábitos y con oscuros hábitos te dicen, sin posibilidad de discutirlo, lo que es Dios.

Yo hace tiempo que preferí creer en mí mismo. O sea, si tengo que demostrar una entrega y una obediencia ciega en algo, que sea al menos en alguien a quien puedo agarrar a patadas si me falla, y con la certeza absoluta de saber que hizo todo lo que pudo. Oséase, yo mismo.

Tal como lo veo, se trata de dos puntos de vista. Uno, en el que depositas tu fé, tu esperanza, tu aliento, tu fuerza vital, en algo externo. Yo lo hago en algo interno.

Y en el heavy metal, por supuesto.

No, no me estoy contradiciendo, estimado lector. Permítame explicarme, y que conste que ya dije que esto podía resultar un poco mareador.

Creo en mí, no en ninguna divinidad que nos juzga desde arriba. Prefiero a la gente de abajo, o sea, a los seres humanos. Que no son ninguna maravilla, y que frecuentemente decepcionan y dan ganas de amarrarlos a todos y tirarlos al mar, sí, es cierto, eso pasa. Pero al mismo tiempo son ellos los que, de una forma u otra, también representan todo aquello a lo que es bello, honesto y loable en esta tierra.

Hace un tiempo alguien me dijo si pensaba madurar alguna vez y dejar de escuchar heavy metal, como si eso fuese una etapa y no una forma de vida. Y la gracia que tiene es que no es una forma de vida estamentada, institucionalizada, pauteada y adorada. Es algo más bien abstracto, que se define por ciertas actitudes que a mi juicio, son positivas y respetables.

Una de ella, es encontrar siempre, de donde sea, la fuerza para salir adelante.

Y mientras mucha gente elige libros de autoayuda, gurús comunicacionales, libros bestsellers que dicen contener un secreto (lo que es gracioso si uno lo piensa, porque en el momento en el que más de una persona leyó el libro, deja de ser un secreto ¿no?), y todo ese tipo de cosas, yo me quedo con mi música, mis amigos, y por supuesto y lo más importante, el amor de mi vida, la Dani.

Y en este caso, también me quedo con Pantera.



Ojo, que va subtitulado, así como para el que no sepa inglés o no guste del sonido, se entere igual de lo que estoy hablando.

viernes, agosto 08, 2008

Previously on Melmoth...

Hago más pausas en el blog que Lost...

En fin, he tenido un mes movido. Estuve enfermo una semana, tuve otra sin jefe (lo cual significa mucho más trabajo), y me empeñé en terminar la reescritura de mi cuento La Sombra en los Tejados el cual, con suerte, publicaré en dos semanas más. O sea, he estado ocupado... con decir que en el mes creo que no he visto más de 4 películas ¬¬

Cosas que he aprendido este último mes (sin orden cronológico ni de importancia)

01.- Escribir se hace progresivamente más difícil, no más fácil, porque a medida que pasa el tiempo uno se vuelve más exigente consigo mismo, y más cuidadoso también.

02.- Comprar desayuno en el supermercado de enfrente sale 298 pesos.

03.- Cuando otro de tus mejores amigos decide irse del país a estudiar, uno ya no se achaca tanto. Porque ya sabe que cuando vuelva, aunque sea de vacaciones, será como si nunca se hubiese ido.

04.- Aunque de todas formas el asunto igual termina jodiendo porque cada vez tienes menos oportunidades de ver a gente que valga la pena.

05.- Max Cavalera y su hermano Igor la llevan con cuática en el disco que sacaron juntos. Andreas Kisser, you suck.

06.- Tener a un hermano de vuelta es lo mejor.

07.- Cuando uno trabaja en soporte informático, se encuentra con usuarios con quejas completamente ambiguas, vagas y mal definidas, pero esperan siempre una respuesta exacta y definitiva a su problema.

08.- Tener una infección estomacal duele. Mucho.

09.- Por 900 pesos uno puede comprar 5 litros de agua mineral.

10.- Probablemente debido a un extraño eco avatárico, dejado por nuestros antepasados, estar en posesión de una gran cantidad de agua produce una extraña sensación de satisfacción y seguridad.

11.- Que hay un ventrilocuo llamado Jeff Dunham que es el mejor que he visto hasta ahora, y su rutina con Peanut es lo que más me ha hecho reir en mucho tiempo.

12.- No importa lo genial que pueda ser tu vida. No sirve de nada si no tienes a alguien aún más genial para compartirla.

13.- Y no sólo me refiero a mi inigualable novia, sino al resto de los amigos que nos han acompañado, a veces más, a veces menos, durante todos estos años. Algunos, de antes.

14.- Esta canción de Stone Sour es increíble.

15.- Y la letra también es notable: "They called us a Dead Generation, they told us that we wouldn't survive/They left us alone in the maelstrom as you can see we're all clearly alive/We know where you are and we're coming/Lets see you say that shit to our face"

16.- El que, cuando cite en inglés, ponga la traducción en los comentarios de la entrada, me lo agradece bastante gente.

17.- ¡Issabel del Sol está a punto de publicar su libro de poemas!

18.- Pero todavía no tengo nada como para ponerla con un enlace...

19.- Los libros de magia negra son absurdamente ambiguos y poco preciso... pensar que es peligroso que alguien tenga uno es sencillamente ridículo.

20.- Linux dista muchísimo de ser el sistema cuasi perfecto y extremadamente superior a Windows, como la gente dice por ahí.

21.- La canción "Clouds over California", de Devildriver, tiene video y es genial. Por el minuto 02:40 en adelante aparecen los músicos junto con los niños que, durante todo el video, están escuchando la canción. Se acerca bastante a la sensación que tenía, por aquellos años, de que la música me hacía compañía cuando me aislaba del resto del mundo.

22.- Supe desarmar una Pocket PC, arreglarla, y volverla a armar, y ahora funciona.

23.- La banda Minor Threat, que la ubicaba de nombre pero que nunca había escuchado, tiene sólo 26 canciones. Y la mayoría son bastante decentes.

24.- Las tres películas de Blade son buenas, aunque van decayendo en calidad. La primera es increíble, la segunda es visualmente increíble y la tercera es un chiste, pero uno bueno.

25.- Los hermanos Wachowski tendrían que pedir disculpas públicas por el hecho de que la pelea final de Blade 2, llena de efectos especiales, haya sido mejor que la pelea final entre Neo y el Agente Smith, en Matrix Revolutions.

26.- Matrix Reloaded y Matrix Revolution son excelentes películas, intelectualmente mucho más complicadas y profundas que la primera Matrix. Pero hay que verlas en orden, y seguidas, para apreciar esto. Si uno las vió en el cine, con casi un año de separación, no entiendes nada.

27.- Ya salió el trailer de Harry Potter y el Príncipe Mestizo.

28.- Jugando GTA San Andreas, es divertidísimo recoger las 50 ostras cuando aún tienes prohibido salir de Los Santos.

29.- Cuando se trata de intentar recordar lo sucedido durante el mes pasado, tengo pésima memoria.

30.- Aún hay gente que, idiotamente, se opone a la globalización.

31.- Hay personas que se escandalizan que sus hijos no puedan vivir sin internet o messenger, siendo que ellos crecieron sin computadores.

32.- Las mismas personas, al recordarles que sus padres opinaban lo mismo de ellos pero respecto al teléfono y a la televisión, guardan un vergonzoso silencio al sentirse no sólo retrógrados, sino que además(y lo peor de todo) sonar igual que sus padres.

33.- Hay un nuevo trailer para el Fallout 3 y está increíble.

34.- Doctor Who rules.

35.- A finales de noviembre sale la edición de Grand Theft Auto IV para PC.

36.- Y Slipknot publica su nuevo disco el próximo 20 de este mes. Y a diferencia de los enlaces anteriores, este si que lo pongo directo.



Considerando que son más de una por día, y que probablemente se me ha olvidado poner más de la mitad de lo que realmente descubrí, no está mal.

Y eso.

lunes, julio 07, 2008

Por que sí.

Como todo el mundo que escribe, me imagino, a veces uno va caminando tranquilamente por dentro de su cabeza, martillando alguna que otra idea, agarrando a patadas un adverbio y a veces, con más frustración que éxito, intentando pintar un paisaje, cuando sin saber muy bien por qué uno va y tropieza y termina en las arenas movedizas del existencialismo. Y uno dice "¿Para qué estoy escribiendo esto? y se va hundiendo como la pobre tortuga Morla en el pantano de la desesperación, de La Historia Interminable.

Bueno, en mi caso mi cabeza tiene grandes extensiones de arenas movedizas y/o pantanos. Cuando no he dormido suficiente, probablemente por algún tipo de desequilibrio químico, estas se agrandan.

E iba yo por ahí, medio en mi mundo medio en este, intentado encontrar alguna forma de pasar este horrible lunes (no es que tenga nada en particular, simplemente todos los lunes son horribles) cuando me puse a leer los blogs que frecuento habitualmente y me topé con esta entrada, del blog de Aspid. O Bastet. O como quiera llamarse, que nunca sé cual de los dos. Probablemente los dos, ahora que lo pienso.

En fin, lo que ella escribe allí tiene dos peculiaridades. Primero, que se trata de algo bastante triste que le sucedió. Segundo, que es, en esencia y forma, todo lo que busco cuando leo, y escribo. Un relato sin mayores pretensiones pero que fue escrito con sangre, algo que conmueve al ser leído. Y que le recuerda a uno que de eso se trata precisamente, cuando uno escribe, va y lo hace. No piensa sobre ello, más bien lo siente.

O sea, que metafóricamente, fue algo que me sacó un poco del pantano. O de las arenas, ya ni sé con qué metáfora quedarme. Fue un texto que me dió un par de bofetadas y me dijo "mira, así es como uno debe de escribir, ese es el sentido, esa es la idea. The whole motherfuckin point of doing it".

Y como hoy es día de falta de sueño, igual sigo algo reflexivo. O sea, las bofetadas me hicieron reaccionar, pero sigo buscándole la quinta pata al gato. Que en este caso sería lo bonito del proceso de escribir, que tiene algo de alquímico, y transforma algo tan potencialmente dañino como la rabia y la tristeza, en algo creativo y hermoso.

Pero en fin, sigo teniendo demasiado sueño como para hacer algo mejor que esto. Probablemente me acercaré a la parte de atrás del establo, donde en una pizarra anoto las posibles ideas a publicar aquí. Bueno, son dos pizarras, pero en la que están mis proyectos de cuentos quedó ilegible por la cantidad de tachones y enmiendas, y terminé por guardarla en el sótano. Y la que puse en su reemplazo va por las mismas, ahora que pienso.

En la otra, la de este blog, hay un montón de tachones y frases inconclusas, además de largas peleas conmigo mismo del tipo "ok entonces ahora voy a poner esta canción... ¿otra canción? ¿pero hasta cuando?..Si, bueno, otra canción, cuál es el problema, si toda mi vida la he ido contando apoyándome en ellas... Bueno, pues que si tu vida fuese tan interesante probablemente tendría canciones propias, en vez de ideas de otra gente... Hey, si vamos a pensar así preguntémonos que tiene esto de interesante para empezar...Bueno, ahora que lo mencionas, la verdad es que en cuanto a eso de ser interesante..."

Con diálogos así, se entiende la poca constancia de actualización por estos lados...

jueves, junio 26, 2008

The Confederacy of the Wrong

Otra vez olvidé actualizar el blog. Otra vez, elijo una canción de Bad Religion. Y otra vez, esta no tiene video. Y lo más divertido de todo respecto a esto último, es que calza perfectamente con el tema de la canción. Que no es el título del post, por lo demás.

Me explico.

Siempre quise hacerme un tatuaje. Fue una de las tantas cosas que decidí postergar para más adelante cuando me metí en una de las pocas cosas inteligentes que he hecho en mi vida, que fue eso de ponerme a estudiar y trabajar. Y como todo lo que uno decide postergar, fue algo que nunca se hizo. Y me arrepiento muchísimo. Ahora, después de una trombosis, es muy poco recomendable que pase por un proceso que es, básicamente, hacer una cicatriz en la piel con tinta. O sea, no me lo voy a poder hacer. ¿Y qué me hubiese gustado hacerme? Pues un oroburo, por supuesto.

El oroburo es, estimado lector, el nombre que recibe el símbolo (alquímico, religioso, místico, mágico y prácticamente todo lo demás porque su esencia misma es inclusiva) de la serpiente que se muerde la cola. Por lo general, este símbolo se asocia al mito del eterno retorno, que es algo muchísimo más complejo de lo que podría llegar a tratar aquí, así que nos quedaremos en la primera capa de abstracción del concepto, en tierras no del todo peligrosas y algo más sencillas, y simplificando las cosas a tal nivel que el pobre Crowley se dio tres vueltas de trompo en su tumba, nos quedaremos con la idea de que estoy hablando de eso de que la vida es cíclica, y que todo vuelve, y esas cosas.

O sea, un concepto más seguro. Casi inofensivo, que quizás hasta uno lo encuentre en esos libros de "citas de sabiduría" a los que son tan aficionadas las viejas pitucas new age.

En fin, una vez más desvarío. La canción. Iba a mezclar la canción, en todo esto.

Hey you
Is there something worth aspiring to
And can it be found in a record store
Well it's not there anymore
Just think of all the things we did
We were different
Just like all the other kids

Pero claro, nosotros nunca fuimos igual que los otros niños. Nunca lo supimos bien porque, por un accidente cósmico, se juntó tanta gente rara en el mismo lugar que pensamos que en el fondo, todos los demás eran iguales a uno. Y digo en el fondo porque, a nivel consciente, lo único que queríamos era destacar por lo freak que éramos. Como dije la otra noche, ¿cuál es el punto de haber pasado por el colegio, de haber sido un adolescente, si no estuviste engrupido por algo?


Hey you
Is there something worth belonging to
And can I pick it up for a song
Or a diploma or a worthy cause
Well let me tell you that there's nothing wrong
It's just that ones like us will never belong
Stephen King dijo, no recuerdo bien si dentro del cuento o al hablar del cuento "The Body" que a su vez produjo la película "Stand by me", que uno nunca volvía a tener amigos como los que tenía a los 11 años. En mi caso, nunca volví a tener amigos como los que tuve a los 16.

Conocí a mucha, mucha gente. Al principio más de lo que creí llegar a conocer nunca, habiendo sido un adolescente tan tímido y misantrópico. Después, más de la que pude recordar. Obviamente aprendí algo de casi cada persona que conocí, crecí interiormente, hice grandes, grandes amigos. Lo cual, si uno lo piensa, es bastante raro en el rubro del comercio, y más raro aún en la venta retail. Por lo mismo, aquellos amigos que hice durante esos años fueron, todos, personas realmente notables.

Un poco antes de empezar a estudiar de nuevo, retomé el contacto con esos amigos del colegio. Al principio, con recelo. No tenía ni idea de qué se habían hecho, y mi experiencia de vida es que cuando uno se reencuentra con personas que ha dejado de ver durante muchos años, se encuentra con alguien totalmente distinto a quien uno conocía (o recordaba, o creía recordar. O conocer) y no siempre se trataba de un cambio para mejor. Con eso en mente, llegué a una de las tantas despedidas que hizo Daniel antes de partir a Alemania.

No sucedió nada de lo que esperaba. Sí sucedió que fue como si, simplemente, continuásemos una conversación, o un carrete, que empezamos cuando teníamos unos 17 años. O sea, el reencuentro inicial, siempre es un poco incómodo por la situación misma (siempre he pensado que ciertas personas tienen una reticencia natural y avatárica a volver atrás en cualquier contexto) y encima por la falta de alcohol en el cuerpo. Sin embargo, y sin darse cuenta, volvimos a la misma conversación.

Yellowed postcards on the wall
Serve to cover up a blankness after all
So I will carry them along
Like a song when I'm gone yeah
Con el paso del tiempo, hemos logrado mantener el contacto, de una forma u otra. Ahora, después de la "revolución Facebook" chilena, retomé el contacto con otra parte de estos compañeros de colegio. Los "ex-discípulos", como dijo mi amada. Y nuevamente fue volver a esa conversación. A la sensación de que, más allá de los años que han pasado y los cambios de nuestras vidas, del tiempo separados, las cosas han sido para mejor. Que nosotros, hemos cambiado para mejor, sin haber cambiado tanto realmente.

¿Qué tiene todo esto de raro? O sea, aparte de que es raro.

Pues que por otro lado, al otro lado, está la gente normal. Gente que no es peor ni mejor que uno, eso lo se ahora. Simplemente es distinta. Aunque no, lo cierto es que nosotros somos los distintos. Los raros, los ñoños, los frikis. Los que nunca hemos llegado a pertenecer del todo a otros grupos, entre otra gente, a otros lugares. Y que, en algún nivel, sí llegamos a pertenecer a nosotros mismos.

Hey you
Is there something worth belonging to
You know we've been here all along
Like a confederacy of the wrong
And I confess it could be prejudice
But to you I dedicate this song
Yeah to you