miércoles, diciembre 31, 2008

31 Dic

Me siento completamente desligado de la navidad. Por eso ni escribí algo al respecto, ni mandé felicitaciones, ni nada parecido. Sin embargo pensé bastante sobre ello.

Para mi navidad dejó de ser navidad cuando me dejaron de regalar juguetes. Tenía unos 10 u 11 años más o menos, y hasta el día de hoy me parece algo terrible.

Después me fui convirtiendo cada vez más en un ser anti cristiano, y la historia, la antropología y otros textos se encargaron de que supiera que el 25 no era la fecha del nacimiento de Cristo, entre otras cosas. Dejé de creer en Santa Claus, Papá Noel o el Viejito Pascuero cuando me pareció sospechoso que el tipo lograse recorrer en una sola noche todas las casas del mundo, pese a la diferencia horaria.

Y finalmente, lo que me terminó de desligar de la navidad, fue el calor. Pese a que pasé los primeros seis años de mi vida en Chile, crecí en España. Y la Navidad, al parecer, no es un acontecimiento sagrado cuya importancia nos precede en la memoria genética, ni se graba particularmente fuerte en la consciencia de un niño, porque durante toda la vida hasta hoy la asocié con el frío. Y ahora que volví a Chile y hace calor, no me concuerda el asunto. Una rápida encuesta (o sea preguntarle a mi jefe, salvadoreño de nacimiento, new yorker de crianza) me llevó a la misma conclusión.

Ahora, el año nuevo es algo distinto.

Es algo que hay en el aire.

No soy particularmente fiestero. No espero con ansias esta fecha para salir a fiestas multitudinarias, llenas de baile, extraños borrachos y musica horrible. Y no necesito precisamente una excusa para agarrar una botella de ron.

No, lo del año nuevo es algo que, posiblemente, en mi mente racional y pragmática, roce lo místico.

La gente, por alguna razón, parece levantarse más temprano. Me desperté a las ocho de la mañana hoy, y ya había más ruido que cualquier otro día de la semana a la misma hora. El aire se siente distinto. Como si fuera aire viejo, listo para ser desechado, y cambiado por algo nuevo.

Porque no se trata solamente de una necesidad mental, de un constructo psicológico, poder decir "esto llega hasta aquí, y de acá en adelante empieza algo nuevo". Algo así como un reset cultural, donde los medios nos inundan de balances, estadísticas y recuerdos del año que pasa, y todo el mundo hace un escándalo mayúsculo porque cambiamos de calendario.

Llegados a este punto, que fue lo que estaba pensando en la mañana mientras me duchaba, me pregunté si acaso la sociedad funcionaría de otra forma si volviese a celebrar los solsticios, si tuviésemos el año dividido en cuatro etapas. Lamentablemente, tenía demasiado sueño como para continuar imaginando.

Cuando salí a la calle vi a la gente corriendo de un lado para otro, lo que es algo muy parecido a la navidad. Pero para el año nuevo no me molesta que no haga frío, por el contrario, me parece genial. Camino al trabajo vi media docena de afiches sobre fiestas de fin de año. La presión social, la obligación de tener que pasar esta noche de una forma determinada, porque de no ser así, no te estás divirtiendo.

No, eso no tiene nada que ver con lo que me hace sentir el año nuevo.

No sabría explicarlo bien, pero tiene que ver con el final de un ciclo; el planeta da una vuelta completa. Millones de personas (menos los orientales, claro) se mentalizan de que es el fin de algo, el principio de otra cosa, y eso debe de tener una inercia considerable.

También tiene que ver con el sentimiento de que llegué a otro año. Pese a mis frecuentes deseos de no continuar el camino, pese a los achaques y las derrotas. Me hace esbozar una sonrisa y pensar "otro año pasa sin que me hayan logrado derribar, motherfuckers".

Y aún así fallo en ser capaz de explicar de donde viene esa sensación de misticismo. Algunos me dirán que es porque no tengo la suficiente conexión con mi interior como para entenderla.

Probablemente tengan razón.

Quizás lo consiga el próximo año.

Happy New Year.

viernes, diciembre 12, 2008

Jopendes punkies

Dos entradas en una semana. Ojalá que a nadie le de un ataque.


Sum 41 - Fat Lip & Pain For Pleasure - spring41.com from spring41 on Vimeo.

Now, I know I'm not the one you thought you knew back in high school
Never go never show up when we had to
Attention that we crave don't tell us to behave
I'm sick of always hearin' act your age

I don't wanna waste my time
And become another casualty of society
I'll never fall in line
Become another victim of your conformity
And back down

lunes, diciembre 08, 2008

Acknowledge

Sí, sé que hace casi dos meses que no actualizo el blog.

Sí, sé que tampoco he continuado publicando el cuento que prometí antes de fin de año.

No, el cuento no estará antes de fin de año, como prometí.

Sí, soy inconstante e indisciplinado.

No, no estoy enojado, ni deprimido, ni cabreado; más bien al contrario, me siento sumamente feliz.

Sí. continuaré escribiendo tanto aquí como en el blog de cuentos, en un futuro cercano.

No, no tengo ni idea de por qué no me nace escribir últimamente.

No, no se trata de sequía total; algunos párrafos sueltos han salido por ahí y he empezado por lo menos dos posibles entradas a este blog que quedaron en nada.

Si, tuve bastante tino al no decidir de escribir algo profesional, teniendo en cuenta que paso por momentos como este.

No, no es tan raro que me pase, por lo menos dos o tres veces al año me sucede algo así.

Sí, puede ser que aún no haya logrado finalizar los procesos de adaptación a los cambios que he tenido en mi vida precisamente desde hace un par de meses.

Sí, todos esos cambios fueron para mejor; me gusta bastante mi trabajo (aunque no hable de ello) y soy sumamente feliz viviendo con mi eterna amada.

Si, yo también he pensado en que quizás este exceso de felicidad (existe tal cosa como eso) haya disminuido mi creatividad. Hoy en un cuento leí que el arte nace de la imperfección, de la incapacidad de comunicarse. Y de la necesidad de hacerlo, del dolor.

Nos leemos.